Demagogía electoral
El deporte español tiene cierta propensión a hacer el ridículo internacionalmente. Cuando a los cauces naturales van a parar las aguas extradeportivas, el sonrojo está asegurado. Hasta ahora la candidatura de Barcelona a organizar los Juegos Olímpicos de 1992 no había encontrado otro problema que el resbalón de Enric Truñó. Pero en Madrid ya ha terciado Jorge Verstryrige. Como comienzo de campaña electoral, ha querido echar leña al fuego de las rivalidades entre Madrid y Barcelona. Verstrynge busca votos por el lado demagógico del deporte y ha anunciado que luchará por arrebatarle la sede a Barcelona.El entorno político de Verstrynge, en época electoral, echa mano del deporte por si ayuda. El reto del aspirante a la alcaldía madrileña ha caído justamente en las fechas previas al Barça-Madrid, lo que no supone ningún favor para el equipo madridista. Verstrynge no puede pensar en el Madrid, porque no se sabe si es partidario del Ceuta o del Sevilla.
Afortunadamente, esa peligrosa alternativa entre Barcelona y Madrid, que pondría en manos de París la sede olímpica, parece que no se va a producir. Alianza Popular, por medio de su alcaldable barcelonés, Alejandro Padrós, ha anunciado que se opondrá a los deseos de Verstryrige. Como diría Tierno, es menester que se aclaren.


























































