El Ayuntamiento de Cartagena negocia con el Ejército el traslado de instalaciones militares fuera del recinto urbano
El capitán general de la III Región Militar, teniente general Rafael Allendesalazar, se ha entrevistado con el alcalde de Cartagena para entablar negociaciones sobre el traslado fuera del casco urbano de varias instalaciones del Ejército de Tierra. Según fuentes municipales, el capitán general se mostró conforme con abandonar los tradicionales cuarteles que el ejército ocupa en el centro de la ciudad, siempre que el Ayuntamiento le facilite alrededor de 500 hectáreas, e instalaciones parecidas, distantes como máximo treinta kilómetros del puerto. El alcalde de la ciudad, Enrique Escudero, expuso al capitán general, en este primer encuentro, el deseo de la corporación de desalojar el regimiento de artillería número seis (cuartel de cierto valor histórico), así como las instalaciones del regimiento de infantería motorizada España número 18, que en la actualidad dista del centro varios kilómetros, pero que se encuentra ubicado en la nueva zona residencial de Cartagena, donde el Ayuntamiento pretende potenciar el ensanche de la ciudad, ya que es un paraje climatológicamente más sano y al mismo tiempo poco afectado por la contaminación.En la conversación mantenida por ambas autoridades no se habló, sin embargo, de otras instalaciones del Ejército de Tierra, también céntricas, como es el cuartel Sevilla, cerca de la plaza de toros.
El Ayuntamiento tiene proyectado el traslado de todas estas instalaciones en unos terrenos conocidos por La Manchica, lugar que se encuentra colindante con los términos municipales de Mazarrón y Fuente Alamo. Según ha podido saber EL PAIS, la corporación calcula que la compra de los mismos podría superar los cien millones de pesetas por lo que está dispuesta a negociar con el Ministerio de Defensa la construcción de las nuevas instalaciones, ya que aún no se ha decidido cuál será el organismo que deberá costearlas.
El proyecto estará terminado a medio plazo, y resuelto, en esta primera fase, en un plazo máximo de dos años. Queda pendiente, según comentaron las mismas fuentes, el plantear otros tantos traslados e instalaciones de la Armada, cuestión que no se ha llegado siquiera a sugerir a las autoridades correspondientes.


























































