George Reissfelder,
un norteamericano de 42 años, ha pasado los trece últimos años en la cárcel cumpliendo una condena por un asesinato que no cometió. Una vez en libertad, tras el descubrimiento del error, Reissfelder solo pudo decir que se siente "el hombre más feliz del mundo". Acusado de haber participado en el robo de una'estación de ferrocarril de Boston, en el que murio uno de los guardas que custodiaban la caja, fuerte, Reissfelder fue condenado a cadena perpetua. Un segundo juicio sobre el caso contó con las declaraciones de un capellán de la prisión, un agente del FBI y cuatro policías y permitió establecer que el acusado no tuvo nada que ver con el asalto.
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