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Crítica:DANZA
Crítica

La supervivencia es un valor

El Ballet Contemporani de Barcelona, que es uno de los grupos estables de danza moderna más antiguos del país y posiblemente el más importante, ha conseguido levantar el nivel del ciclo de danza del Centro Cultural de la Villa de Madrid. Aunque, en las condiciones en que se funciona en este campo, la supervivencia es un valor en sí misma, lo interesante es que, en los cinco años que lleva funcionando, el BCB no ha dejado de mejorar y, en especial, los progresos realizados en el último año resultan evidentes si no espectaculares.Impulsados, más que dirigidos -pues la dirección del grupo sigue siendo colectiva-, por los maestros Barbara Kasprowicz y Gilberto Ruiz Lang, los diez bailarines que forman el BCB han alcanzado un nivel homogéneamente alto que revela la seriedad del trabajo y que infunde interés y claridad a lo que bailan.

Ballet Contemporani de Barcelona

Bailarines: A melia Boluda, Elisabeth Ferrer, Giovanni García, Iñaki Landa, Ton¡ Martínez, Jordi Pérez Bravo, Laura Pérez Cabrero, María Rosas, Ana Teixidó y Dinora Valdivia. Maestros de la compañía: Barbara Kasprovicz y Gilberto Ruiz Lang. Sonido: Oscar López. Iluminación: Josep Sánchez. Dirección: Colectiva. Viaje en mosaico. Coreografía de Alex Witzman sobre música de Paul Dupuis. Zebra. Coreografia de Lydia Azzopardi sobre música de Steve Reich. Pasacaglia. Coreografía de Gilberto Ruiz Lang sobre música de Haendel. Centro Cultural de la Villa de Madrid

El programa que presentan está dividido en dos partes. La primera, enteramente ocupada por el ballet Viaje con mosaico, de Alex Witzman, que dura una hora, resulta larga. Apoyándose en una música muy efectista de Paul Dupuis, Witzman juega con el movimiento como resultado de la interrelación de los elementos espaciales -forma-, temporales -ritmo- y con el color, en una visión que tiene mucho atractivo, a pesar de un excesivo afán didáctico, pero que ganaría con un esfuerzo de concentración porque la fuerza teatral de los efectos más conseguidos se diluye por la reiteración excesiva.

En la segunda parte, Zebra, de Lydia Azzopardi, mostró el grado de dominio que estos bailarines catalanes han adquirido y hasta qué punto ese nivel técnico les da libertad y amplitud de movimiento: los giros y desarrollos sobre eje desplazado, el control sobre los cambios de velocidad e intensidad resultan bastante impresionantes pero, sobre todo, la buena ejecución general permite que se proyecte la expresión de la forma y que cobre vida este ejercicio.

El programa terminó con Pasacaglia, el ballet de Ruiz Lang sobre Haendel, que desde su creación en 1980 es el gran éxito del BCB. Un Haendel alegre y juguetón de cadenetas y saltos que consigue contagiar al espectador la euforia de los bailarines, arrastrando durante largo tiempo los aplausos de un público no demasiado numeroso.

En el Centro Cultural de la Villa de Madrid con frecuencia ocurre que, tras sentirse defraudado por espectáculos de insuficiente calidad, el público no se deja arrastrar a los que sí la tienen.

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