Polémica sobre el futuro del Hospital General
El futuro del Hospital General de Asturias, dependiente de la Diputación Provincial, organismo que desaparecerá para integrarse en los nuevos organismos institucionales de la región en cuanto entre en vigor el Estatuto, se ha convertido en uno de los asuntos más polémicos, en vísperas de la autonomía, porque de la solución que se dé a este problema dependerá en buena medida el destino de importantes recursos de la comunidad autónoma.Actualmente, de un presupuesto de unos 8.000 millones de pesetas, la Diputación asigna al Hospital General y al Psiquiátrico unos 4.000. La autonomía provocará previsiblemente un cambio en el control de los hospitales, al desaparecer la Diputación, en la que el bloque UCD-AP tiene la mayoría, y pasar a depender del PSOE, partido que tiene ya aprobado un plan de actuación al respecto, uno de cuyos puntos exige el mantenimiento rígido de las condiciones de exclusividad e incompatibilidad de los médicos staff, frente a la aspiración de éstos de conseguir una homologación con la Seguridad Social.
Sergio Montes, director del Hospital General, ha asegurado a EL PAIS que este centro, uno de los mejores de España, logrará la autofinanciación con una mejor utilización de sus medios y recursos: el aumento de veinte médicos staff y veinticinco residentes y con un incremento de la participación (del 17% al 30%) del hospital en las intervenciones privadas realizadas en el centro por los médicos de plantilla. La polémica tiene como telón de fondo dos concepciones hospitalarias diferentes derivadas de posicionamientos ideológicos opuestos. De hecho, el presidente de la Diputación, Agustín Antuna, de UCD, acusó al PSOE de pretender una socialización aberrante del Hospital General, y el portavoz centrista en el organismo provincial afirmó ayer que la dirección socialista asturiana quiere suprimir la atención a los enfermos privados en el hospital sin atreverse a decirlo claramente.
El régimen de atención a los privados aprobado por la Federación Socialista Asturiana exige la creación de un servicio de admisión que dará a éstos un trato igual que a los protegidos por la Seguridad Social, con listas de espera única; impide la atención como privados a los afiliados a la Seguridad Social; rompe los tratos diferenciales, y atribuye al hospital la facturación y el cobro de todos los servicios. Esta propuesta de reorganización del régimen de privados resta cualquier margen de libertad de elección al enfermo, argumentan algunos médicos del Hospital General consultados por este periódico. En definitiva, el PSOE se propone racionalizar y optimizar la gestión y resultados del hospital para recuperar el nivel y prestigio alcanzados en otras épocas e iniciar el camino de su integración en la red asturiana.
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