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Cartas al director

Responsables, todos

Los debates en el Congreso y los comentarios de los medios de difusión o del hombre de la calle sobre el sucio y criminal negocio del aceite tóxico, a mi juicio, adolecen del enfoque adecuado, pues:

1. No se supera nuestra obsesión de situarnos por encima del bien y del mal a fin de erigirnos en jueces implacables, para acusar, reclamar, exigir y condenar a los demás. ¿Inmadurez en el orden socio-político?

2. Se revela nuestra incapacidad para admitír nuestra responsabilidad. Los ciudadanos arremetemos contra la Administración y la clase política, los políticos contra el Gobierno y éste se escuda en lo impredicible de las conductas humanas, máxime las criminales (y unos por otros, la casa sin barrer).

3. Hay especial interés en quitarse el feo asunto de encima; por ello se le define (alegremente) como un hecho simple, aislado, insólito e inesperado. A renglón seguido se proponen, apadrinan y deciden soluciones mágicas y utópicas o milagrosas: "Se adoptarán medidas enérgicas, medidas para que ésto lo se repita jamás, y se indemnizará, asistirá y socorrerá a las 'Víctimas".

4. La realidad es menos optiniista. Este criminal negocio hunde sus raíces, lamentablemente, en nuestra ancestral patología social: la aceptabilidad de la picaresca y de la corrupción. Los mecanismos y factores desencadenantes del mismo no pueden independizarse de otras actitudes y acciones criminales:

-Fraudes alimentarios (mataderos clandestinos, adulteración de productos que se hacen pasar como de origen; empleo de colorantes , edulcorantes y antibióticos de significado riesgo, los mejillones ... ).

- Facultativos que firman infinidad de certificados y documentos en barbecho (sin examinar, conocer, comprobar, controlar o fiscalizar aquello que avalan). Profesionales y cargos de elevado nivel que no cumplen la obligación de residencia o de asistencia y presencia durante lás horas que se le remuneran, con frecuencia de modo muy generoso, en sus despachos, cargos o cátedras... (y sigue el pluriempleo y, lo peor, el plurienchufe). ¿Y las corruptelas de la astilla, poner el cazo, el unte, se han erradicado?

- La escalada de las drogas promovida, de una parte, por intereses socio-político-económico-ideológicos, y por otra por la pasividad y negligencia de la comunidad y de la Admmistración, así como el alcoholismo, generan víctimas y más muertes, pero éstas ¿se investigan y contabilizan acaso?

¿Se van a extender esas medidas de asistencia y protección a las víctimas de la droga, el alcohol, el terrorismo, la subnormalidad... o cualquier otro envenamiento o acto criminal similar? Sí, ¿y quién pagará tan maravillosa acción paternalista?/

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