Pro y contra del aborto
Como mujer y madre, mi enhorabuena a las abortistas vocingleras y claustrofilicas y a EL PAÍS, que tan gratuita propaganda les dispensa. Un «¡bravo!» sin reservas a quienes, enarbolando banderas de derechos, desprecian el elemental derecho a la vida. Son las mismas que se encierran y firman proclamas contra quienes aplican, según la ley, la pena de muerte a asesinos, colgándoles la etiqueta salvoconductora de intencionalidades políticas, y, paradójicamente, se convierten en verdugos activos de cuanto condenan.¡Adelante, compañeras! Aborto no sólo libre y gratuito, sino obligatorio, a fin de que todas las mujeres de este país nos condecoremos con el mismo galardón de que presumís. ¡Que los tengan ellos, los hombres! Sus hijos, los hijos de ellos, en el limbo, nos lo agradecerán.


























































