Nueva colección de libros infantiles hechos por los niños
Una nueva colección de libros infantiles, directamente relacionados con la escuela moderna, y que presenta la novedad de ser escrita y dibujada por los propios niños, acaba de dar a la luz su primer título: Algo se rompe. Es la colección El trastero, de la Editorial Zero-Zix, que coordinan Antonio Fernández desde Granada, Mercedes Viana en Valencia, Federico Martín en Madrid y J. A. Garvayo por la editorial.
En este primer cuaderno, una serie de textos libres y dibujos elaborados por niños de edades comprendidas entre los seis y los catorce años ha sido seleccionada entre los trabajos de los chicos de las escuelas que se inspiran en la pedagogía de Freinet. En el catálogo, a punto de salir, El despertar de un sueño narraciones y dibujos trabajados por niños de nueve a once años, y Demo-trigo, demo-patata, demo-pedro, demo-engracia, poemas y dibujos del colectivo Trabenco, de edades comprendidas entre los doce y los catorce años, y que se ha hecho expresamente sobre el tema de la democracia.
Potenciar la expresividad del niño
Como dijo a EL PAÍS Juan Antonio Garvayo: «La base de esta idea está en la pedagogía del francés Celestin Freinet, que basa la educación del niño en la potenciación de su expresividad. Tratamos de recoger y potenciar, entonces, toda la espontaneidad, todo el carácter lúdico de la creación de los niños.»La idea «procede del Movimiento de Cooperativas de Escuela Popular, y también de esos grupos Trebenco, colegios privados que funcionan en cooperativa y que basan su funcionamiento en el sistema Freinet». «A los niños -señala el texto de presentación de la colección -siempre se les ha considerado como futuros hombres a los que hay que enseñar todo lo que los adultos sabemos y de la manera que lo sabemos. Todavía en muchas escuelas se piensa así y así se actúa.»
Pero, sigue diciendo, «un hombre será más completo cuanto más plenamente haya vivido su niñez. Por tanto, y ciñéndonos al tema de la expresión gráfica, sobre todo a la escritura y al dibujo, hemos decidido escuchar lo que los niños dicen y cómo lo dicen».
«Y en realidad -dice ahora a EL PAÍS Juan Antonio Garvayo- los niños dicen cosas divertidas y nuevas, que a lo mejor pueden colaborar a su aprendizaje del mundo mejor que la repetición de los clisés de los adultos. En realidad -insiste-, nosotros confiamos en esta forma de educación que parte de los niños y revierte en ellos.»


























































