Patentes de anti-español
Ultimamente hemos leído en la prensa cosas como lo que sigue: «La ley de Reforma Política, por consiguiente, por anticatólica, por afrancesada, por masónica y por antiespañola, debe ser rechazada» (Julián Gil de Sagredo en la revista Fuerza Nueva, número 518, del 11-XII-1976). Nos gustaría puntualizar que es posible, aunque lo dudamos, que esta ley sea «anticatólica», incluso puede que sea afrancesada -país en el que ya en el siglo XVIII se supo acabar con la monarquía absolutista- e incluso, quién sabe, a lo mejor hay algún ministro que sea del Gran Oriente Español, ¿quién sabe? Ahora, lo que no nos hace tragar nadie es el carácter «antiespañol» de la ley de Reforma Política -ni el carácter antiespañol» de ninguna de las actividades políticas de ningún español. Estamos cansados de ver a los «ultras» dar carta de naturaleza «española» de forma discriminada; ¿qué tiene que ver el ser «español» con lo que uno piense? ¿Es que estos señores que se pasean por Montejurra pegando tiros, o por la calle de Serrano -después de tomarse unas «copas» en el Roma- pegando al presidente de las Cortes, son mas españoles que nosotros, judeo-masónico-marxistas, que tenemos como perversas y antiespañolas costumbres, en los ratos libres, conocer mejor nuestro país, porque creemos que asi cumplimos como españoles y conseguiremos cada vez más comprender lo que es y lo que ocurre en nuestro trozo de Península Ibérica y en definitiva amar más todavía a España?


























































