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Rafa Jódar: “Pase lo que pase, nunca cambiaré”

El madrileño es el último talento del tenis español y en menos de cinco meses luce entre los 40 mejores del mundo. Reflexiona sobre la fama y su temprana explosión

El tenista español Rafa Jódar posa en la Caja Mágica en Madrid.Andrea Comas

Antes de que el protagonista llegue a la cita con este periódico, su padre, también Rafael, describe al chico bajo una sombrilla como un joven responsable que está descubriendo un mundo nuevo. El impacto, lógicamente, ha sido brutal. Hasta hace escasas fechas, apenas había pistas para el gran público de Rafael Jódar (Madrid, 19 años), más allá de que hace dos años (2024) sonó fugazmente el nombre de un jovencito español que triunfó en la categoría júnior del US Open. Ese tenista cambiaría luego Leganés por la Universidad de Virginia y tras la apuesta por el salto definitivo al circuito de la ATP, ha llegado la explosión. Hoy día, el madrileño figura entre los cuarenta mejores jugadores del mundo y su universo de paz se ha transformado de manera radical.

Para muestra la entrevista con EL PAÍS, que transcurre de lado a lado de la Caja Mágica, andando, sorteando barreras y con varias interrupciones de por medio porque Jódar es uno de los grandes alicientes del torneo y debe atender a la carrera los compromisos con las televisiones, hacer un par de vídeos y después atender varios temas más. “Es esto, o si no un par de minutos sentados...”, advierte la organización. Del lago a la zona VIP, y de ahí hasta el espacio reservado para los tenistas y sus equipos, transitando por diferentes galerías de la macroinstalación. “Es lo que toca”, dice el deportista, ganador reciente en Marrakech —su primer trofeo en la élite— y semifinalista en el Godó de Barcelona, donde derribó a varios rivales de peso con una tranquilidad pasmosa. Como si se conociera el oficio de carrerilla. En un abrir y cerrar de ojos, aquí está el nuevo boom, con todo lo que ello conlleva.

Hoy (hacia las 19.00, Teledeporte y Movistar+) debutará contra el holandés Jesper de Jong y sus paisanos le aguardan con ansias.

Pregunta. ¿Es consciente de la magnitud que está alcanzando? ¿Cómo gestiona esta bola que se le viene encima un chico de solo 19 años?

Respuesta. Sí, bueno, al final yo tengo que tener los pies en el suelo y seguir siendo la misma persona humilde que he sido siempre. No porque ahora haya conseguido buenos resultados significa que vaya a ser un gran jugador. Entonces, tengo muchas ganas de empezar este torneo, de intentar hacerlo lo mejor posible y sobre todo de disfrutar, porque todavía soy muy joven y aún me quedan muchos años en el circuito; o sea, que lo importante ahora es disfrutar un poco más del proceso y los resultados son secundarios.

A Jódar ya lo siguen 50.000 personas en Instagram, tiene un contrato con la multinacional alemana Adidas y en la ATP se frotan las manos ante la posibilidad de que haya emergido otro talento excepcional. “Rafa Reigns” (Rafa Reina), reza uno de los mensajes que aparecen en sus redes sociales, donde también posa con el futbolista Jude Bellingham.

P. ¿Ha comprobado cuánto ha crecido su cifra de seguidores en redes sociales de un mes aquí?

R. Si le digo la verdad, no mucho. Intento no mirarlas demasiado, sino estar cerca de mis amigos y con mi familia. Algunas veces las chequeo, pero no son una prioridad ni me han influido más de la cuenta.

P. ¿Le gusta todo este tinglado de los medios y toda esta exposición? ¿Se siente cómodo?

R. Sí, está bien, al final es una parte más. He hablado con muchos jugadores y sé que es una parte más de esta profesión. No hay que ponerse ninguna presión extra y tratar de hacerlo de la mejor manera posible.

No temo a las expectativas, pero porque no me pongo ninguna. Debo seguir con la humildad de siempre

La conversación se interrumpe a petición de la chica inglesa de la ATP que le acompaña. Jódar obedece como un alumno aplicado, toma asiento delante de la cámara, responde al cuestionario que se enmarca en el interior de un restaurante de mobiliario y corte modernos y vuelve a incorporarse para proseguir la ruta. Mira todo el rato al frente, sus extremidades son muy largas y a pesar de la envergadura y la altura (1,91), su físico todavía es liviano. Transmite ligereza y sin la gorra, su juventud se multiplica.

P. Aunque últimamente ha ido contando quién es y de dónde viene, la sensación es la de que no llega a abrirse del todo. Cuentan que es tímido. ¿Lo es?

R. Soy una persona tranquila e intento no mostrar mucho mi vida personal. Intento ser el mismo que cuando era júnior o cuando estaba el año pasado en Estados Unidos. Intento seguir esos pasos y ese camino porque es la lección que me han dado mis padres. A medida que vayan pasando los años me iréis conociendo un poco más.

P. ¿Hasta qué punto puede ser peligroso todo este ruido que está generándose a su alrededor y las comparaciones con grandes jugadores?

R. Bueno, al final yo tengo que intentar disfrutar de todo esto porque acabo de empezar, así que tengo que ir por mi cuenta e intentar mejorar lo que debo mejorar, ir partido a partido, sabiendo que el año es muy largo y que hay muchos torneos en distintas superficies y con diferentes condiciones. Debo intentar adaptarme a todo esto.

P. Ya, pero, ¿teme no responder a las expectativas?

R. [Risa] Bueno, no, porque yo no me pongo ninguna expectativa.

Asumo los sacrificios. Sé que voy a perderme cosas, pero tendré otras que los de mi edad no tienen

P. Pero en el exterior sí las hay…

R. Bueno, yo intento no mirar mucho las expectativas que ponen sobre mí. Intentaré hacerlo lo mejor posible, pero no solo esta temporada sino también más adelante.

Al parecer, Jódar lleva la calma de serie. La misma, exactamente, que desprende su padre cuando comenta los valores que le han inculcado a su hijo. El hombre, un grandullón de 1,90 (“con la edad, menos…”), es profesor de Educación Física en el instituto y la universidad, además de entrenador. Jódar no tiene hermanos. Y, desde el punto de vista estructural, por ahora únicamente cuenta con la figura de su progenitor.

P. Transmite madurez, ser muy recto. ¿Es así?

R. Creo que soy una persona madura, pero siempre se puede madurar más. En la vida siempre se puede mejorar y no siempre llegas a un máximo ni de madurez ni de tenis. Ese margen de mejora siempre existe y siempre es bueno. Me considero maduro e intento comportarme de una manera adecuada.

Dada su corta experiencia, el tenista todavía responde desde el carril convencional tanto en el ámbito de las conferencias de prensa como en el de las entrevistas. Conciso, directo, sin adorno alguno. Difícil arrancarle un titular. No quiere ningún tipo de lío. No parece interesarle la fama ni sus adyacentes, en absoluto. Lo suyo es sencillamente competir, él ha venido aquí para esto.

En la vida y en el tenis siempre existe un margen de mejora. Me considero maduro e intento hacerlo bien

P. Con solo 17 años, Alcaraz tenía un objetivo muy claro y lo expresaba: ser el número uno. Y usted, ¿qué aspira a ser? ¿Qué quiere?

R. Quiero disfrutar del tenis y no tener ninguna lesión grave en los próximos meses.

P. Y más allá de lo suyo, del deporte, ¿qué inquietudes tiene? ¿Qué le interesa al Jódar persona, no al tenista? ¿Lee? ¿El cine, la música?

R. Sí, me gusta escuchar música y pasar tiempo con mis amigos. Al final, tengo la vida propia de un chico de 19 años. Como decíamos, hay algunas excepciones, porque hay cosas que no se pueden hacer, pero simplemente trato de llevarlo con la mayor naturalidad y normalidad posibles.

P. Envuelto por todo esto, ¿se puede mantener la normalidad?

R. Creo que sí, de momento estoy llevándolo bien. Pase lo que pase, siempre seré el mismo. Nunca cambiaré.

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