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Landaluce vence a Korda y accede a los cuartos del Masters de Miami

El madrileño levanta una bola de partido y remonta contra el estadounidense: 2-6, 7-6(6) y 6-4. Se medirá con Fritz o Lehecka en la siguiente ronda de Florida

Landaluce celebra un punto contra Korda.CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH (EFE)

Quién lo hubiera dicho hace solo unos días: lo que no consiguió Carlos Alcaraz, lo hizo Martín Landaluce, el gigantón de 20 años, con cara de niño y rizos dorados que sueña con hacer cosas importantes en el tenis y que, de momento, ya ha dejado un rastro histórico en Miami con su acceso a los cuartos de final. No lo conseguía un tenista con un ranking tan bajo —151º hoy, aunque provisionalmente es el 105º— desde 1994, cuando sorprendió el local Jim Grabb, 185º. Lo hace ahora él, verdugo del hombre que tumbó dos días antes al número uno (2-6, 7-6(6) y 6-4, tras 2h 28m) y ahora más cerca de romper la barrera de los cien mejores del circuito. Brinca, festeja, lo saborea. No es Sebastian Korda (25 años y 36º del mundo) la alegría de la huerta, pero parece que le ha pasado un camión por encima.

Lo ha tenido en la mano el norteamericano, bola de partido a su favor. Sin embargo, todo era cuestión de fe; al parecer, también de una pizca de fortuna porque todo se alinea a favor del español, al que le llega la recompensa por haber sabido estar ahí, por corregirse y por creer. Salvado ese abismo, Landaluce se sostiene y a su adversario se le cae el mundo encima: los tenistas y la espalda, enemigos íntimos. Algo debe de tener también aquello de jugar contra Alcaraz, quien gane o pierda, los envía tocados; Goffin, Norrie y Medvedev antes. Los cuatro jugadores que le han batido a lo largo del último año cayeron en la siguiente ronda. Y en ella estará Tintín, este miércoles sin resuello contra el checo Jiri Lehecka. A ver qué tal responde ese físico. Mal día para el Tennis USA: 6-4, 6-7(4) y 6-2 del checo (24 años y 22º) contra Taylor Fritz.

Efectivamente, quién lo hubiera dicho, teniendo en cuenta que hasta aquí, hasta este inesperado y prometedor viaje de Miami, el madrileño sumaba más derrotas que victorias (7-8) esta temporada, ningún triunfo en el cuadro principal de un torneo de la ATP. Sin embargo, sorteó la fase previa (tres partidos) y luego se deshizo de Marcos Giron (70º), Luciano Darderi (18º) y Karen Khachanov (15º). Señores obstáculos los dos últimos. Ahora quien cae es Korda, con un nivel seguramente superior al que indica el listado pero trastabillado por no se sabe qué; reúne magníficos argumentos, pero no explota. Quizá esa frialdad; tal vez excesiva. Vence Martín y se lo dedica a su abuela: “Falleció hace tres meses y la semana pasada habría cumplido 101 años”.

En el primer set todo transcurre muy rápido, demasiado, contrariamente a los intereses del tenista español porque todo lo que no sea endurecer el partido e ir inclinándolo le resta posibilidades y multiplica las del estadounidense, un jugador de paso, trazo y golpes elegantes que va descontando los juegos con mucha comodidad. Hasta ahí, más o menos un monólogo; el favorito ejerciendo acorde a su condición y Landaluce, precipitado, expresa demasiada ansia por terminar por el punto; buscando atajos que ante este tipo de rivales no suelen existir. Quiere comérselo, pero hay que rumiarlo. Viento a favor, Korda es difícil de frenar, pero a la inversa, es un tenista más bien quebradizo.

Así que ese punto de pausa que gana el madrileño supone una bendición para él, consciente de que la historia va por ahí: enredar y más enredar, hacer largo el peloteo y que el estadounidense, tenista de registro atractivo y a la vez previsible, no pueda mantener esa velocidad que le gusta. Landaluce rasca y rasca, entiende, procede y el desequilibrio de antes va derivando en una situación mucho más beneficiosa para sus intereses. Se acabó la linealidad. Esto es de tú a tú. El tenis, deporte de misterios. Un simple clic lo cambia todo. Tan indescifrable. Si lo quiere, va a tener que trabajárselo. Eso y que entren por fin los primeros, claro. Valentía, también. De ese modo, todo pinta diferente.

Y así de crudas son a veces las cosas, pensará Korda, quien a pesar de ir manejando la situación, de lograr que el chico no toque una sola vez la puerta —hasta ahí, ninguna opción de break— y de que disponga de una bola de partido al saque en el desempate, termina estrellándose contra un muro. En ocasiones, las cosas suceden de esa forma. Sin que se vean venir. Todo era de rosa para él hasta que ese resto cruzado y fulminante de revés del español marca un antes y un después. De repente, se abre el cielo a uno, bingo, y se le niega al otro todo. Difícil de comprender, pero aquí no hay casualidades. El pico y pala, requisito indispensable para el deportista español. Se tenga el porte que se tenga.

No responde Landaluce precisamente al prototipo clásico, por eso de lo rubio, las anchuras y esa altura, pero algo está cambiando. Deben de ser los yogures probióticos de la generación de 2006: él (1,93) y Rafa Jódar (1,91), piernas, tronco y brazos para dar y regalar. Largos-largos ellos. Dos torres. No prosperó el de Leganés, frenado el domingo, pero sí lo hace el de Tres Olivos, también del Club de Tenis Chamartín y convertido ahora en el primer jugador de su hornada que alcanza los cuartos del torneo de Florida. Atrapado el segundo set, a Korda le llegan los dolores en la zona lumbar y definitivamente cambia el signo, no sin suspense: del 3-0 al 3-3, pero estaba escrito: es el día de Martín.

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