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Los jugadores alzan la voz por la falta de privacidad en el Open de Australia: “¿Somos tenistas o animales en un zoo?”

La emisión de una escena en la que Coco Gauff destroza una raqueta cuando pensaba que no estaba siendo grabada abre un debate en el circuito sobre los límites entre el espectáculo y el respeto a la privacidad

Coco Gauff

Coco Gauff se desesperó durante el partido de cuartos de final ante Elina Svitolina. La estadounidense cayó ante la ucrania en dos sets (6-2 y 6-2) el martes en solo 59 minutos. Durante la primera manga llegó a cometer cinco dobles faltas bajo unas condiciones de temperatura y humedad abrasadoras. La número tres del mundo, que aterrizaba en el encuentro como una de las favoritas para alzar este año su primer Open de Australia, estaba tan frustrada por la derrota que salió de la pista del Rod Laver Arena, bajó una rampa de cemento y estampó su raqueta contra el suelo en siete ocasiones. “Intenté ir a un sitio en el que pensaba que no había cámaras porque no me gusta romper raquetas”, explicó después a la prensa la doble ganadora de Grand Slam (US Open 2023 y Roland Garros 2025).

La publicación en redes sociales y medios de comunicación de una escena que solo ocurrió porque la estadounidense pensaba que estaba en un espacio privado ha abierto un debate en el circuito sobre hasta dónde debe llegar la exposición de los jugadores, es decir, sobre los límites entre el espectáculo y el respeto a la privacidad. “Intenté ir a un lugar donde no lo retransmitieran, pero obviamente lo hicieron. Así que sí, quizás podamos hablarlo, porque siento que en este torneo el único lugar privado que tenemos es el vestuario”, continuó Gauff.

La número dos del mundo y seis veces campeona de Grand Slam, Iga Swiatek, se quejó ayer de la cantidad de cámaras que hay en las instalaciones: “La pregunta es: ¿somos jugadoras de tenis o somos animales en un zoo donde nos observan incluso cuando cagamos?“. Las palabras de la polaca llegaron tras su derrota contra Elena Rybakyna (7-5 y 6-1), quien este jueves ha tumbado a la americana Jessica Pegula (6-3 y 7-6(7) y se verá las caras el próximo sábado en la final con Aryna Sabalenka, la actual reina del circuito, superior hoy a Svitolina (6-2 y 6-3). “Era una exageración, obviamente, pero estaría fantástico tener cierta privacidad y no ser observada de forma continua”, apuntó Swiatek, que también vio cómo un vídeo suyo en el que no podía entrar en las instalaciones del Grand Slam tras olvidarse la acreditación se hacía viral.

La polaca recordó que en Wimbledon y Roland Garros hay refugios en los que no pueden entrar los espectadores ni tampoco puede haber cámaras. “Pero hay torneos donde es imposible y te observan constantemente: si no son los aficionados, son las cámaras”, dijo. “No es sencillo. No creo que deba ser así porque somos tenistas. Se supone que debemos ser observadas cuando estamos en la pista y cuando hablamos con la prensa. [...] No es nuestro trabajo ser un meme cuando olvidas tu acreditación. Es gracioso, claro. La gente tiene algo de qué hablar, pero para nosotras no creo que sea necesario”, añadió.

La propia organización del Open de Australia ha salido al paso de la polémica para defender que las cámaras en las zonas de calentamiento y de enfriamiento se utilizan para regalar a los espectadores una “conexión más profunda” con los tenistas, pero se ha abierto a hablar con ellos para encontrar una solución que satisfaga a las dos partes. “Lograr el equilibrio perfecto entre mostrar la personalidad y las habilidades de los jugadores, garantizando su comodidad y privacidad, es una prioridad para la organización”, declaró esta a la agencia de noticias Reuters. “Nuestro objetivo siempre es crear un entorno que ayude a los jugadores a rendir al máximo y a los aficionados a apreciar su habilidad, profesionalismo y personalidad”, añadió.

Gauff trató de justificar la rotura de la raqueta como un acto privado para liberar la tensión y la frustración que le había producido la derrota: “Solo me tomé un minuto para hacerlo. No creo que sea malo. Como dije, no intento hacerlo en la pista frente a niños ni nada por el estilo, pero sé que necesito desahogar mis emociones. Si no, voy a ser brusca con la gente que me rodea, y no quiero hacerlo porque no se lo merecen. Lo hicieron lo mejor que pudieron. Yo hice lo mío. Solo necesito desahogar la frustración”.

La estadounidense Amanda Anisimova también se refirió a la escena de rabia de su compatriota que se hizo viral. “Hay algunos momentos buenos que la gente ve que son divertidos. Pero cuando pierdes, probablemente no sean tan buenos. El vídeo de Coco que se publicó es duro porque ella no pudo tener ni voz ni voto”, opinó. Pegula, otra americana, afirmó que este año la cobertura de lo que ocurre fuera de la pista es mucho peor y que la organización debe rebajarla: “Fue como: ‘¿Puedes dejar que las chicas tengan un momento para ellas solas?’. Coco tenía razón cuando dijo que el único lugar seguro es el vestuario, lo cual es una locura. Vi a gente haciendo zoom en los teléfonos de las jugadoras y cosas así. Es totalmente innecesario, creo que es una verdadera invasión de la privacidad. Salimos en la pista por televisión. Entras, sales en televisión. Literalmente, el único momento en que no te graban es cuando te duchas y vas al baño”.

Un veterano como Novak Djokovic, campeón de 24 grandes, mostró su empatía hacia Gauff y criticó la deriva actual en la que los tenistas tienen cada vez menos y menos privacidad en los torneos: “Es muy triste que no puedas irte a ningún sitio, esconderte y desahogar tu frustración y tu ira de una forma que no quede grabada por una cámara, pero vivimos en una sociedad y en una época donde el contenido lo es todo, así que es un debate más profundo. Me cuesta mucho imaginar que la tendencia cambie a la inversa, es decir, que saquemos las cámaras. Me sorprende que no tengamos cámaras mientras nos duchamos. Probablemente, ese sea el siguiente paso, y estoy en contra”.

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