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El doble exilio de Antoliy Trubin, el portero del Benfica que le metió un gol de cabeza al Real Madrid

El ucranio se marchó de Donetsk con 13 años por el conflicto en el Donbás y con la invasión rusa de 2022 tuvo que trasladarse cerca de la frontera polaca

El portero del Benfica Anatoliy Trubin marca de cabeza contra el Real Madrid.Pedro Nunes (REUTERS)

Al portero del Benfica Anatoliy Trubin le metieron el pasado viernes un gol por debajo de las piernas en las Azores, contra el Santa Clara. El balón le llegó manso y centrado, pero se le escurrió entre las manos al ucranio, el mismo que tres semanas antes se convirtió en el tercer meta de toda la historia de la Copa de Europa en marcar un tanto de jugada (no de penalti). Hasta entonces, solo lo habían logrado dos colegas: en 2009, Sinan Bolat, del Standard de Lieja, ante el AZ Alkmaar; y en 2023, Ivan Provedel, de la Lazio, contra el Atlético.

Muy pocos días después de su cabezazo para el recuerdo al Madrid en el minuto 98, el club colocó una imagen gigante de la celebración en uno de los pasillos de la ciudad deportiva del Benfica, al otro lado del Tajo. Una acción que llevó al equipo lisboeta a la eliminatoria del playoff de la Champions ante los blancos (21.00, Movistar). La anatomía de este instante, ahora que todo se estudia en el fútbol con el microscopio de un científico, revela que el portero remató a una altura de 2,35 metros y que se mantuvo en el aire 0,7 segundos. Cuando impactó con la pelota, todavía se encontraba en la fase ascendente del salto, según los análisis. “Entré en el área y no sé, no sé qué decir”, reaccionó el hombre, aturdido, que este fin de semana solo pudo decir, tras su gatillazo en las Azores, que “los errores son parte del camino”.

La testa elevó a este guardameta de 24 años y grandes altibajos que, como tantos compatriotas suyos, arrastra una historia de exilio por la guerra en su país. Pero en su caso, doble. Él es originario de Donbás, la región de Ucrania que desde 2014 sufre el conflicto armado con los separatistas prorrusos. Trubin vivía a pocos minutos de la academia del Shakhtar, en Donetsk, donde acudía a entrenar, pero con 13 años se tuvo que marchar a Kiev porque el club trasladó allí el centro de formación debido al enfrentamiento bélico. Y lo hizo solo. “A veces, mis padres no me veían en seis meses. Sin embargo, sabían que me encantaba el fútbol y no me impidieron ir. Maduré un poco más rápido”, contó el portero en 2022, en una entrevista en Goal.

“Sé qué es que tu mundo se derrumbe”

En cuanto firmó su primer contrato, se llevó a su madre y hermana con él, y en Kiev se instalaron los tres. El joven fue ascendiendo en el Shakhtar (aunque lejos de Donetsk), y en la Liga de Campeones debutó curiosamente con un triunfo en Valdebebas (2-3), en 2020, en plena pandemia. Hasta que Rusia atacó Ucrania en febrero de 2022 y los Trubin se vieron abocados a un segundo exilio dentro de su país. Entonces se mudaron de la capital a Lutsk, una ciudad al noroeste de Ucrania, cerca de la frontera polaca. Le llegaron ofertas del extranjero, pero todavía se quedó otra temporada más antes de irse en 2023 al Benfica por 10 millones.

Champions League: Rüdiger marca el gol del empate en el partido entre el Shakhtar y el Real Madrid

“Sé lo que es que tu mundo se derrumbe”, confesaba en diciembre de 2024. “La guerra llegó a mi casa en 2014 y tuve miedo, miedo a lo desconocido. Sueño con volver a mi Donetsk”, decía unos meses antes un Trubin que ayuda económicamente a jóvenes atletas ucranios que están en los “territorios temporalmente ocupados”, y que ha calificado a Putin de “asesino”. La temporada pasada, en Champions, le negó dos veces el saludo al jugador ruso del Mónaco Aleksandr Golovin.

Titular en la Ucrania que a finales de marzo buscará el pase al Mundial en la repesca, su gran epopeya con la cabeza frente al Madrid, que a punto estuvo de conseguirla también dos semanas antes contra el Oporto, contrasta con su naturaleza irregular con los guantes. Mourinho le lanzó un dardo el pasado diciembre y la temporada pasada, con Bruno Lage, llegó a perder la titularidad en un tramo. Eso sí, su revalorización en el mercado se ha mantenido (tiene contrato hasta 2028) pese a que sus mejores números en Champions los logró aún en el Shakhtar. En Europa, en el apartado de goles salvados por partido, su pico (0,8) lo alcanzó en 2021. En este inicio de 2026 se encuentra en cifras negativas (-0,2) pese a haber mejorado tras un 2025 en el que tocó fondo (-0,6), según Hudl Statsbomb.

Sus antiguos compañeros brasileños del Shakhtar lo apodaron el “Courtois ucranio”, aunque él siempre aclaró que sus referentes fueron Casillas, Petr Cech y Van der Sar. Nunca obtuvo tanta fama como ganándole de cabeza al Madrid.

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