Ir al contenido
_
_
_
_

La Supercopa de España que se iba a disputar en Miami y terminó en Castellón

El torneo, que no se celebra en EE UU por la negativa del Madrid, arranca este martes con la semifinal entre el Real y el Atlético en busca de una mejor imagen tras las gradas semivacías de la anterior edición

Linda Caicedo Real Madrid

La Supercopa de España que este martes arranca en Castellón con la semifinal entre el Real Madrid y el Atlético (19.15; La2) estuvo cerca de disputarse al otro lado del Atlántico. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el organismo que se encarga de organizar el torneo, había negociado con varios actores celebrar la competición por primera vez fuera de España. Las conversaciones para llevarla a Miami, a unos 7.400 kilómetros de distancia, estaban “superavanzadas”, según varias fuentes federativas, pero la negativa del Madrid a jugar en Estados Unidos obligó a la RFEF a encontrar una sede nacional. El estadio Castalia —aforo para 15.500 espectadores— acoge esta semana por primera vez la undécima edición del evento, cuya otra semifinal enfrenta el miércoles al hiperfavorito Barcelona contra el Athletic (19.00; La2).

La federación desveló el 16 de diciembre que Castellón de la Plana —183.700 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística— iba a albergar el torneo. El anuncio llegó con solo 35 días de margen, algo que contrasta con lo que sucede en la edición masculina, cuyas finales de Supercopa y Copa tienen sedes establecidas con años o meses de antelación.

Los planes de Rafael Louzán habían saltado por los aires meses antes. El presidente federativo, que a principios de 2025 afirmó que existía la posibilidad de llevar la competición femenina a un país autocrático como Arabia Saudí que no respeta los derechos de las mujeres y donde también se celebra la final masculina, apostó después por trasladarla a Miami. Una delegación de la RFEF, de la que formaba parte Reyes Bellver, la máxima responsable de fútbol femenino del organismo, estuvo en la ciudad del estado de Florida durante un congreso de la FIFA en los primeros meses del año pasado. Se reunió con empresas, visitó el estadio del equipo de Leo Messi, el Inter de Miami —era la opción predilecta para disputar los partidos—, y activó la búsqueda de patrocinadores.

Sin embargo, cuando la RFEF le presentó el proyecto a los clubes, el Madrid se cerró en banda. El equipo blanco, que en ese momento se oponía al plan de Javier Tebas, presidente de LaLiga, de llevar el Villarreal-Barcelona a Miami, también mostró su rechazo a que la Supercopa femenina se disputase en la ciudad estadounidense. “Fue una pena porque no solamente es lo que te llevas a nivel económico, es la proyección internacional. Aquí haces tres partidos y te cuesta llenar el campo, y allí es otra historia porque el fútbol femenino es un deporte muy seguido”, explica una fuente al tanto de las negociaciones.

La RFEF no cierra la puerta a que el proyecto de Miami pueda retomarse en un futuro, pero este año el torneo volverá a vivir otro examen en Castellón. Desde que la federación recuperó la Supercopa en 2020 con formato final four —entre 1997 y 2000 se jugó una final a doble partido, pero después hubo un parón de dos décadas—, ésta lidia con muchos problemas para desarrollarse por el poco dinero que reparte, la superioridad casi insultante del Barça y las gradas semivacías.

El año pasado, el Barcelona, que levantó el trofeo por cuarta ocasión consecutiva, ingresó 27.500 euros, mientras que los semifinalistas se embolsaron 12.500, además de tener incluidos una parte de los gastos del viaje. En la semifinal entre el Real Madrid y la Real Sociedad hubo en Butarque (Leganés) unas 2.000 personas pese a que en el estadio caben 13.000. En la otra, que enfrentó a las azulgranas contra el Atlético, la cifra fue de 3.500. El aspecto de las gradas al fin mejoró en la final al reunir a 9.452 espectadores.

“La selección española es la número uno del ranking mundial tanto en masculino como en femenino, y si bien la realidad del fútbol disputado por mujeres supone una realidad imparable, necesita de la ayuda de todos para seguir dando pasos en este proceso de mejora constante”, pidió hace unos días Louzán en Castellón. El presidente apelaba a la ayuda de las instituciones y los clubes para mejorar la imagen de un torneo que el año pasado se cerró con un 5-0 del Barça al Madrid en la final y que a la federación le encantaría internacionalizar al entender que supondría un empujón para el fútbol femenino.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Diego Fonseca Rodríguez
Es redactor en la sección de Deportes de EL PAÍS, en donde ha estado en otras secciones. Antes trabajó en Efe, Cadena SER, ABC y Faro de Vigo. Es licenciado en Periodismo por la USC, Máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense y Máster de Periodismo EL PAÍS. En 2021 obtuvo el Premio Lilí Álvarez de Periodismo.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_