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Victor Osimhen interrumpe el sueño de la familia Zidane

El punta nigeriano lidera la eliminación de Argelia, defendida en su portería por Luca, segundo hijo de Zinedine. Nigeria disputará la semifinal con Marruecos

Veronique Fernández, esposa de Zinedine Zidane, se impuso su gran proyecto vital: convertir a sus cuatro hijos en futbolistas profesionales. Enzo, el primogénito, se retiró después de lograrlo. Theo, el tercero, juega en el Córdoba. Solo falta que Elyaz, defensa del Betis Deportivo, de 20 años, acabe de dar el salto. De momento, ninguno de los cuatro hermanos llegó más alto que Luca. Ironía del destino del segundo hijo del hombre con los mejores pies de la historia moderna del fútbol europeo, Luca nunca dudó que quería ser portero. La Copa de África que se celebra en Marruecos le brindó la oportunidad de alcanzar una cota desconocida en su carrera. Sumaba tres partidos imbatido bajo los palos de Argelia cuando este sábado, en cuartos de final, se topó con el atacante más ambicioso y enérgico del campeonato. Victor Osimhen, alfa y omega de Nigeria, lo engañó con un cabezazo que picó con violencia. El 1-0 anunció el término de la participación argelina y el final del viaje de la familia Zidane por Marruecos.

Tocado con una gorra de visera y protegido por unas gafas que ocultan a medias su identidad mítica, Zinedine Zidane asistió al desastre desde el palco del estadio de Marrakech. El ídolo escoltó a Veronique con cara de funeral durante el último acto de su hijo. El matrimonio había seguido de cerca la progresión de Luca. No se habían perdido casi ni uno de los partidos que había jugado en Segunda desde 2022, primero con el Eibar, ahora con el Granada. Su convocatoria con Argelia el pasado octubre resultó un acontecimiento familiar de primer orden.

Después de participar en todas las categorías inferiores de Francia, Luca debió solicitar a la FIFA el cambio de nacionalidad deportiva para que le permitieran sumarse al equipo de Argelia. Con 27 años, la decisión favorable, remitida en septiembre, le permitió ponerse a disposición del seleccionador, Vladimir Petkovic, y su inscripción en la lista de la Copa de África inflamó a los aficionados argelinos de un sentimiento mágico. Relacionar el nombre de Zidane con el equipo fue motivo de fascinación para todo el país, además de para Smaïl Zidane, padre de Zinedine, que cumplió 90 años en junio. “Para mí es muy importante sentir que mi abuelo se siente orgulloso de que vaya con la selección de su país de origen”, dijo Luca. “Mi primera camiseta con el nombre estampado será para él”.

Apenas había disputado un partido con la selección magrebí cuando comenzó la Copa de África como titular. Hasta este sábado disputó tres partidos en el torneo: Sudán (3-0), Burkina Faso (1-0) y Congo (1-0). No había concedido ni un gol cuando en el inicio del segundo tiempo contra Nigeria, sucedió lo que parecía inevitable después de una hora de asedio. La presión argelina se fundió como la mantequilla y Onyemaechi centró desde la izquierda al segundo palo, sin que Bensebaini ajustara la marca al hombre que Rudi García, exentrenador del Nápoles, definió como “un animal” y “un cabeceador excepcional”. Osimhen, a quien la víspera el entrenador de Argelia confundió por “Eminem”, se elevó en el aire y se suspendió como Air Jordan. Parecía un satélite que orbitaba alrededor del poste cuando conectó el frentazo. Fue algo tan maravilloso que la reacción instantánea de Luca fue hacer lo mismo: saltar. Saltar a la trampa. Triunfo para Osimhen que cabeceó picado. Como un obús, la pelota pasó por debajo de los pies del portero con los mejores pies de toda África, ni falta que le hizo.

Más líbero que portero, más inclinado a usar los pies que las manos, la heterodoxia precede cada gesto de Luca Zidane bajo los palos. El escenario del duelo con Nigeria empeoró las cosas. Expuestos por un mediocampo huérfano por la baja del experto Bennacer, los argelinos sufrieron para cortar líneas de pase en un planteamiento especulativo que los condenó a esperar metidos en su terreno como conejos a la espera de los escopetazos. Impredecible en los balones colgados, en donde los nigerianos se manejan con fervor, Luca vivió el partido como si estuviera fuera de su elemento. Sus paradas a Lookman y Osimhen en la primera parte apenas disimularon una situación límite.

El 2-0 de Akor, que regateó a Luca en el mano a mano al cabo de otro contragolpe-relámpago resuelto por Osimhen en el último pase, puso término a la confrontación real después de un balance nítido: 5 tiros a puerta de Nigeria por ninguno de Argelia. El resto fue mero relleno burocrático. La Argelia del avejentado Mahrez no dio para más, por más que figure como clasificada para el Mundial de Estados Unidos y Nigeria se haya quedado fuera.

Las semifinales de la Copa de África, que se disputarán el próximo miércoles, ya tienen a sus actores. Marruecos-Nigeria en Rabat, y Senegal-Egipto (Egipto venció este sábado a Costa de Marfil por 3-2) en Tánger.

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Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.
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