Markel Bergara, exfutbolista: “El médico me dijo: ‘Para tener una vida saludable tienes que dejar el fútbol”
El exjugador de la Real y el Getafe reflexiona sobre el desgaste físico y emocional en la élite cinco años después de su retirada

“Los médicos me empujaron a dejar el fútbol para tener una vida saludable”. Markel Bergara (Elgoibar, 39 años), exjugador de la Real y el Getafe, dos equipos que se miden este viernes en la Liga (21.00, Dazn), habla alto y claro. Recuerda como si fuera ayer, y eso que han pasado cinco años desde su adiós al fútbol, la conversación con Christopher Oyola, médico del Getafe. “Markel, tienes 33 años y, evidentemente, te quedan años de fútbol por delante, pero lo mejor es que lo dejes. Para tener una vida saludable, tienes que dejarlo”, le espetó el galeno. Le quedaban dos años de contrato con la entidad que preside Ángel Torres, pero el futbolista hizo caso de las palabras del doctor. Esa conversación tuvo lugar en noviembre. Un mes después, Markel Bergara anunció su decisión de colgar las botas por las lesiones.
Fue algo “traumático”, pero, en su caso, le ayudó el hecho de que “lo veía venir”. Echa la vista atrás y recuerda esa etapa de sensaciones encontradas. “Para mí, el simple hecho de entrenar era un esfuerzo. Me levantaba con muchos dolores. Iba al fisio a primera hora porque me tenía que tratar muchísimo y calentar muchísimo para un simple entrenamiento. Suponía mucho esfuerzo seguir en la élite, pero como me apasionaba, seguía”, rememora con tristeza. Su fuerte personalidad y su practicidad le ayudaron a dar el paso, siendo consciente de que hay otros compañeros que lo han pasado mal. “Conozco mucha gente que tiene muchísimo miedo a dar ese salto a la vida. ¿Por qué? Porque quieras o no, nosotros somos unas personas focalizadas en el fútbol, pero que al final no dejamos de ser una especie de pequeños ignorantes en la vida real”, sostiene.
Se pone en la piel de compañeros que lo han pasado mal tras su adiós y lo entiende. “Igual hay gente que no encuentra esa inquietud que es fundamental para sentirte realizado. El fútbol de élite te absorbe en el sentido de que tienes que estar por y para eso. Te focalizas en el fútbol y dejas de hacer las cosas que hace una persona en su trabajo habitual y cuando regresas a la vida normal te encuentras, siendo joven todavía, desamparado. ¿Cuál es la solución más fácil? Meterte en el fútbol porque tienes contactos, conocimientos y cierta capacidad de influencia. Es la decisión más recurrente, pero en mi caso hice un cambio total y estoy contento”, certifica.
Y lo ha conseguido sin ayuda externa, conocedor, eso sí, de la importancia de los psicólogos. “En mis inicios teníamos un psicólogo, pero íbamos porque había que ir. Le contabas en gran parte lo que él quería oír porque tenías miedo de que le trasladara esa información al entrenador. Todos hemos tenido momentos malos, yo el primero, de ir al campo en autobús y tener miedo a jugar, a fallar. Pero yo nunca he tenido la confianza de decirle a un psicólogo que no quería jugar”, reconoce. Piensa en Ronald Araujo, el central uruguayo del Barcelona que se ha visto obligado a parar por problemas de salud mental. “No somos robots. Somos humanos. En mi caso no tuve la confianza, pero en los tiempos de ahora sí la hubiera tenido. Me considero bastante fuerte mentalmente, pero me hubiera venido bien sin duda”, resuelve el exfutbolista, que en su día prefirió callarse: “‘¿Cómo le iba a decir a un amigo que estaba triste si era un privilegiado, si iba a ir a jugar al Camp Nou contra el Barça, si estaba ganando más dinero de lo que ganaba mi padre? ¿Cómo voy a decir que estoy mal?’ Por eso nos callábamos las cosas y, evidentemente, a la familia tampoco le decías nada para no preocuparles. Hoy en día se están liberando esas cadenas”, agradece.
Su calvario comenzó un 9 de diciembre de 2017 con la rotura del menisco interno de la rodilla derecha. “No recuerdo ni las veces que tuve que pasar por quirófano. Fueron más de seis. Tuve muchísimos problemas de rodilla, de hombro, de espalda... El cuerpo me estaba diciendo basta”, reconoce el ya exfutbolista que ahora, con una mayor perspectiva, reconoce que fue “un poco cazurro” pese a las señales que estaba recibiendo. “Era mi profesión, ganaba mi dinero y quería seguir ganándolo para mi familia. No me arrepiento para nada”, deja claro.
El adiós llegó, además, en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. “Cuando fui al Getafe me liberé mucho a nivel emocional”, asegura. “Soy de la Real de toda la vida y en Donostia había vivido momentos maravillosos y no tanto”, añade.
Las secuelas de su vía crucis con las lesiones son más que evidentes. No a simple vista, porque puede hacer “una vida absolutamente normal”, pero a la hora de hacer deporte, la cosa cambia. “Correr, por ejemplo, no puedo. Directamente dejé de hacerlo. ¿Podría correr cinco minutos en una cinta? Sí, pero transcurrido ese tiempo ya noto que se me hincha. Y luego, también me operaron el hombro y tengo clavos. Tampoco puedo jugar al pádel”, lamenta Markel Bergara, que ha convertido el gimnasio en su segunda casa. “Por lo menos ahí puedo matar ese hambre de la necesidad de sudar. Me está dando mucho. Necesito sudar todos los días y de una forma más ligera, sin impacto, lo puedo hacer”, agradece.
El hecho de ser “una persona muy inquieta” hizo que, tras colgar las botas, Bergara buscara nuevos retos. Una de sus pasiones era el mundo de la inversión y, tras un proceso de preparación, el ex de la Real y Getafe tiene la sensación de que cada día domina más esa área, sobre todo el sector inmobiliario.
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