Más de 120 organizaciones toman La Vuelta como referencia y amenazan con un boicot a Israel en la Copa del Mundo de escalada en Madrid
La cita de las World Climbing Series que se celebrará en Alcobendas a finales de mayo, amenazada por la participación de escaladores israelíes


Falta poco más de un mes para que la Comunidad de Madrid sea sede por segunda vez en su historia de una Copa del Mundo de escalada con dos pruebas, búlder y velocidad. Pero el hito podría verse empañado por la participación de la selección de Israel en la competición, que tendrá lugar en Alcobendas: más de 120 organizaciones y colectivos deportivos de toda España se han unido para exigir el veto de ese país en el evento porque entienden que es un intento más de “blanquear” a través del deporte el genocidio que comete el Gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población de Palestina. Las asociaciones ya han tratado “por todos los medios” llegar a un entendimiento con las partes involucradas en la organización del evento, nacionales e internacionales, pero no descartan que próximamente Madrid viva algo parecido al boicot de la etapa final de La Vuelta en 2025.
Climbers for Palestine Spain y la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel lanzaron el pasado 10 de abril una campaña para que los ocho deportistas israelíes no participen en la competición, que se celebrará del 28 al 31 de mayo. Durante dos semanas, se han ido sumando nuevas organizaciones, desde pequeños clubes deportivos y asociaciones vecinales y estudiantiles como la Red Universitaria por Palestina; pasando por agrupaciones deportivas como Bulder Queen, Girls on the Wall, Monkey Fingers y Rock and Rocks Pedriza; hasta el Sindicato de Inquilinas, Más Madrid, Marea Palestina, Ecologistas en Acción, CGT, Asambleas 8M y la Asociación Hispano Palestina Jerusalén. “Hay quien no quiere vincular el deporte con la política, pero lo está, sobre todo para Israel. El deporte no se puede usar de una manera utilitarista”, señala Lidón Soriano, portavoz de la Plataforma. “Hay que desnormalizar a Israel. No es normal que aún no se le hayan aplicado sanciones en el deporte”, añade.
Lo que defienden es que la Federación de Escalada de Israel (ILCA, por sus siglas en inglés) promueve y promociona la ocupación de los territorios palestinos, según datos publicados en la página web de Climbers for Palestine. La organización recoge que Israel ha ocupado al menos siete zonas de escalada, seis de ellas en Cisjordania y una en el territorio sirio de Altos del Golán. “Los principales sectores de escalada en Palestina están bajo ocupación militar ilegal israelí, que impide a los escaladores palestinos —incluidos quienes abrieron originalmente esas vías— acceder a ellos”, aseguran a través de un comunicado.
Añaden que la ILCA, con la que EL PAÍS se ha puesto en contacto, sin éxito, “se apropia ilegalmente” de esas vías de escalada y que ha llegado a “plagiar” la Guía de Escalada de Palestina, lanzada en 2019 por deportistas de esa nación, “para publicar sus propias guías israelíes, borrando cualquier referencia a sus autores originales”. También denuncian que agencias israelíes de turismo deportivo “comercializan estos espacios” como destinos propios.

Con estos argumentos, Climbers for Palestine Spain y la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel consideran que la participación de ese país contribuiría a “normalizar la ocupación ilegal y el apartheid”; algo que ya está ocurriendo en competiciones intrenacionales, como la Copa del Mundo, cuyo calendario se detiene por estas fechas en la ciudad china de Sanya. La competición, conocida internacionalmente como la World Climbing Series, es un circuito anual de citas internacionales organizado por la Federación Internacional de Escalada Deportiva que consiste en una serie de eventos repartidos por todo el mundo durante la temporada, donde los atletas acumulan puntos según su rendimiento en cada cita.
La de Alcobendas acogerá una de las seis pruebas mundiales del año de la modalidad búlder (escalada en muros artificiales de baja altura) y una de las siete paradas de velocidad (ascenso a un muro de 15 metros en el menor tiempo posible). La fase de inscripción de los competidores para este torneo ya se ha abierto, y lo que quieren lograr las organizaciones es que los de Israel no puedan hacerlo.
Esto no significa que los deportistas de ese país no participen. “Ya hay atletas registrados como neutrales, por ejemplo, los rusos”, explica Jimena Villar de Onis, portavoz de Climbers for Palestine Spain, en referencia al veto a Rusia por parte de varios organismos deportivos internacionales desde que comenzó la invasión a Ucrania en 2022. La Federación Internacional de Escalada Deportiva, según comenta Villar de Onis, investiga a esos atletas “neutrales” para comprobar que no tengan vinculación con la guerra o el ejército antes de aceptar que participen en sus eventos. “Eso es lo que pedimos”, afirma Villar de Onis respecto al caso de los escaladores israelís.
Villar de Onis asegura que ya han intentado llegar a un entendimiento con World Climbing. Explica que la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) envió una petición al máximo organismo internacional para que en su asamblea general de 2026, que se celebraría este 23 de abril en Arabia Saudí, se abordara el tema del veto a Israel en las competiciones. World Climbing ―que, de hecho, mantuvo la fecha pero se vio obligado a reprogramar la asamblea de presencial a virtual por la guerra de EE UU e Israel contra Irán― dijo que, por motivos logísticos, en una reunión online no era posible abordar un tema tan delicado como ese. Este diario ha intentado contactar con la FEDME para conocer su posicionamiento y si prohibirá la participación de Israel en Alcobendas, pero tampoco ha recibido respuesta.
Las más de 120 asociaciones adheridas a la petición reivindican que el deporte “no sea instrumento de lavado de imagen de un gobierno cuya ocupación fue declarada ilegal por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2024” y reclaman responsabilidades a otros organismos como el Ayuntamiento de Alcobendas y la Comunidad de Madrid como patrocinadores del evento, a Prensa Ibérica como organizador y al Consejo Superior de Deportes (CSD) y al Ministerio de Asuntos Exteriores “como gestores y decisores máximos en el ámbito deportivo en el Estado español”.
Al no obtener respuestas, ven una salida en el boicot. Aseguran que la experiencia de la última etapa de La Vuelta, a mediados de septiembre de 2025, demostró “la eficacia” de la presión popular: miles de manifestantes cortaron las calles de Madrid para protestar contra la participación de Israel en la ronda ciclista, por lo que la carrera tuvo que suspenderse de manera forzosa. Las organizaciones y colectivos no descartan tomar las medidas más drásticas, como el boicot, una “forma no violenta” de protestar. La Vuelta, en cualquier caso, contaba con una capacidad extraordinaria como altavoz o catalizador de las protestas, al tratarse de una de las grandes competiciones ciclistas en Europa y en el mundo, además de celebrarse al aire libre, lo que facilitaba la acción de protesta, y ser televisada por canales internacionales; en definitiva, un escaparate excepcional que actuó de efecto llamada en las diferentes ciudades de España.


























































