Abdusattórov triunfa en el ‘Roland Garros’ del ajedrez, donde la modalidad clásica sigue apasionando
El legendario ucranio Ivanchuk roza una hazaña a los 56 años al terminar 2º en el torneo B


Nodirbek Abdusattórov, de 21 años, será probablemente la ausencia más sonora en el Torneo de Candidatos de abril porque a su inmenso talento añade un gran estado de forma. Tras su triunfo en el Clásico de Londres en diciembre, el uzbeko logró otro este domingo, inapelable, en el Festival Tata de Wijk aan Zee (Países Bajos), el Roland Garros del ajedrez. Un año más, esta cita tradicional (88 ediciones) demuestra, por el nivel de combatividad y la calidad de las partidas, que la modalidad clásica sigue muy viva y genera gran pasión en los aficionados.
Preguntado por EL PAÍS sobre su grado de frustración por no jugar el Candidatos, el triunfante uzbeko respondió: “Las normas para lograr una de las ocho plazas en el Candidatos me obligaban a jugar muy bien en partidas muy concretas, decisivas, en torneos muy concretos. Y ahí fallé. Por supuesto, es frustrante, pero seguiré esforzándome al máximo para jugar cada vez mejor”.
Abdusattórov sube al 5º del mundo con esta victoria en un torneo donde estaban el vigente campeón, el indio Dommaraju Gukesh, y cuatro de los ocho participantes en el Candidatos: el también uzbeko Javojir Sindárov, el neerlandés Anish Giri, el alemán Matthias Bluebaum y el indio Rameshbabu Praggnanandhaa. Este ha rendido muy por debajo de su nivel, y los otros tres han mostrado un miedo a perder difícilmente compatible con los grandes éxitos.
Esa precaución excesiva es habitual en Giri y Bluebaum, pero no en Sindárov, de 20 años, quien el sábado, empatado en cabeza con Abdusattórov a falta de dos rondas, decidió hacer tablas sin lucha ante Praggnanandhaa, en la confianza de que podría ganar con negras en la última al checo Thai Nguyen, y esperando que Abdusattórov no fuera capaz de terminar con dos victorias. Los grandes campeones, como Gari Kaspárov y Magnus Carlsen, jamás hubieran adoptado esa estrategia.
Los dioses de la combatividad han castigado a Sindárov. Su compatriota y amigo no sólo ganó el sábado, barriendo del tablero al ultraconservador Bluebaum, sino también el domingo a otro joven astro indio en baja forma, Arjun Erigaisi, de 22 años. Y Sindárov necesitó casi seis horas para doblegar a Nguyen.

La otra gran atracción del torneo principal (Maestros) ha sido un turco de 14 años, Yagiz Erdogmus, quien se perfila como una gran estrella tras finalizar empatado en el 6º puesto. Estaba muy cerca del liderazgo cuando quedaban cuatro rondas para las 13 previstas. Y en la décima logró una posición ganadora frente a Gukesh. Pero la combinación era tan brillante como difícil, y terminó perdiendo; además, ese disgusto le llevó a otra derrota al día siguiente frente a Giri. Pero salió del agujero con una victoria sobre el ruso (con bandera eslovena) Vladímir Fedoséyev, y terminó el torneo con un empate ante Bluebaum. Lo que más impresiona de Erdogmus, aparte de sus asombrosos resultados, no es la brillantez de sus partidas -demasiado técnicas para el aficionado medio- sino su solidez, comprensión estratégica profunda y carácter muy fuerte para su edad.
El genial Ivanchuk ha estado cerquísima de lograr otra proeza, a los 56 años (el declive de las estrellas suele empezar entre los 35 y los 40) en el torneo B (Aspirantes). Su victoria en la última ronda frente al español Daníil Yuffa (de origen ruso) obligaba al prodigio estadounidense Andy Woodward a ganar una posición en clara igualdad frente al neerlandés Erwin L’Ami. Pero este cometió un error grave cuando el empate parecía cantado, lo que condenó a Ivanchuk al 2º puesto. Woodward gana así una plaza en el torneo de Maestros de 2027, pero tendrá que mejorar mucho en los próximos 11 meses para rendir al nivel exigido porque aún está muy verde: en su enfrentamiento particular, Ivanchuk le dio una lección que difícilmente olvidará, y al día siguiente otra al tercer clasificado, el azerbaiyano Aydin Suleymanli.
Si se tiene en cuenta la diferencia de edad, el prodigio argentino Faustino Oro ha dado mejor impresión a los 12 años que Woodward a los 15. En la penúltima arrancó un empate frustrante para Ivanchuk, y en la última otro, tras rozar la victoria, frente al cuarto, el francés Marc Maurizzi. Empatado al final en el 6º puesto, tras la pujante kazaja Bibisara Assaubáyeva, a partir de ahora tiene un mes para lograr el resultado que le falta para convertirse en el gran maestro más joven de la historia; su padre y representante, Alejandro, duda entre los torneos abiertos de Moscú o de San Luis (EEUU).
Aunque el número uno, el noruego Magnus Carlsen, ha llegado a anunciar poco menos que la muerte del ajedrez clásico, la realidad indica lo contrario: un año más, unos 1.200 aficionados han pasado por los diferentes torneos del Festival Tata, y los dos principales han producido muchas partidas de gran belleza o interés. Los organizadores de otros grandes torneos clásicos presentes este fin de semana en Wijk aan Zee (Praga, Malmoe, Londres, Oslo…) coinciden en no ver cercana tal defunción, a juzgar por el enorme interés que esos certámenes producen en los aficionados. De hecho, todo indica que la antiquísima tradición del ajedrez en Wijk aan Zee cada mes de enero llegará a su centenario en 2038.
Clasificaciones finales.-
Maestros: 1º Abdusattórov 9 puntos; 2º Sindárov 8,5; 3º-5º Van Foreest (Países Bajos), Niemann (EEUU) y Keymer (Alemania) 7,5; 6º-7º Bluebaum y Erdogmus 7; 8º-10º Giri, Fedoséyev y Gukesh, 6,5; 11º Praggnanandhaa 5,5; 12º-13º Aravindh (India) y Erigaisi 4,5; 14º Nguyen 3.
Aspirantes: 1º Woodward 10 puntos; 2º Ivanchuk 9,5; 3º Suleymanli 9; 4º Maurizzi 8; 5ª Assaubáyeva 7,5; 6º-7ª Oro y Yip (EEUU) 7; 8º Warmerdam (Países Bajos) 6,5; 9º Yuffa 6; 10º Ívic (Serbia) 5,5; 11º L’Ami 5; 12º Vedant (India) 4; 13ª Lu (China) 3,5; 14ª Roebers (Países Bajos) 2,5.
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