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Karla Sofía Gascón, año uno después de los Oscar: “Hubo mucha gente que no quería que una mujer trans ganara la estatuilla. Y lo lograron”

La actriz madrileña, candidata en la pasada edición de los premios de Hollywood por ‘Emilia Pérez’, recuerda aquella gala y los ataques previos que recibió

Karla Sofía Gascón, en la pasada edición de los premios Goya en Barcelona.Aldara Zarraoa (Getty Images)

Jueves, 11.30 de la mañana. A la sombra hace frío, pero en el banco del parque en el que se sienta Karla Sofía Gascón (Alcobendas, Madrid, 53 años) en su ciudad natal da el sol. Hoy viernes viajará a Málaga, donde, como el año pasado, entregará un premio en la gala de clausura del sábado. Donde no estará será en la ceremonia de los Oscar del domingo. Ha pasado un año desde que la alcobedense fuera candidata al galardón por su labor en Emilia Pérez, de Jacques Audiard, una nominación que no logró disfrutar porque fue arrasada por un huracán mediático propulsado por unos viejos tuits volcánicos. “No la veré”, cuenta la actriz. “Duermo mucho. Yo a las diez de la noche ya estoy dormida, y tengo muchísimo trabajo”. Anuncia que se va a Italia a promocionar Scuola di seduzione, de Carlo Verdone, comedia que huele a taquillazo, y luego unos meses al extranjero, “a rodar con un ganador del Oscar”. ¿No será Las malas, la novela de Camila Sosa que adaptará Armando Bo y en cuyo reparto su nombre ya se había anunciado? “No te puedo decir cuál”.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra?

Respuesta. Muy bien. Ya me viste en la alfombra roja de los Goya. A tope.

P. ¿Cómo ha pasado este año desde su nominación a los Oscar?

R. Trabajando. En varias cosas, como el wéstern Trinidad, con Paz Vega, donde encarno a la villana. Va a ser una maravilla.

P. ¿Pensó que podría contra aquella tormenta mediática?

R. Los que me conocen saben que yo no soy racista, ni nada de lo que me calificaron. Fui una víctima fácil, a la que además le tenía mucha gente ganas. Contra Oliver Laxe ya has visto que no van. En todo caso, en los Goya habló Sílvia Abril sobre la Iglesia Católica y mira la que se ha liado. No se le puede decir nada a nadie. Hay una polaridad absoluta y absurda, en la que la gente va a tener miedo hasta de respirar. Al final acabaremos solo sonriendo y promocionando. Es algo de lo que yo me quejaba, que ya no puede ser una persona normal ni auténtica. Pero si dices algo, llega la manipulación de las redes y te ataca. Y ocurre ahí y en los medios de comunicación. Porque a mí, en realidad, en la calle nadie me ha dicho nada malo, ni en México, ni en EE UU, ni aquí. Todo lo contrario, solo me dicen cosas bonitas. ¿Qué pasa? Que hay muchos intereses económicos y políticos. A todos les venía muy bien atacarme.

karla Sofia Gascon

P. ¿Cree que las cosas han cambiado para usted?

R. La vida siempre cambia. Todo el rato y a mejor, constantemente.

P. Sobre sus tuits racistas y agresivos...

R. Nadie ha comprobado que yo hubiera escrito de verdad esos tuits, y ni siquiera el sentido en que lo hice. Es más, aquí el quid no está en lo que se ha escrito, sino en los mensajes borrados y por qué y por quién. Yo no fui. Aquel estallido me pilló totalmente de sorpresa. Estaba tan feliz y tan a gusto con mi hija en Londres y fue terrible, terrible. Mi hija me decía: “¡Pero si esto es una tontería!”. Yo lo vi venir, sabía que algo iba a pasar en mi contra. Y por eso en los Globos de Oro di aquel discurso [muy militante, al recoger el galardón a Emilia Pérez]. Lo que no sabía era cómo iba a pasar. Desde que empecé a hacer la película supe que tendría una carrera de premios, que ya en Cannes ganaría el premio a la interpretación femenina, aunque compartido, porque claro, hubo miedo a dárselo a una mujer trans.

02:25
Tráiler de 'Emilia Pérez'
Zoe Saldaña y Karla Sofía Gascón, en 'Emilia Pérez'.

P. De este viaje habrá gente que la haya apoyado y otra que no. ¿Quién sí?

R. Pues muchísimas personas, muchas más de las que yo esperaba. No voy a decir nombres. En Hollywood, yo aterricé con miedo a ver qué pasaba y todo el mundo fue superamable. Incluso en la gala de los Oscar, en la fiesta posterior de Madonna. El 99,99% ha sido maravilloso. Obviamente, no se iban a meter en más rollos. En España hubo más declaraciones públicas a favor porque somos más echados para adelante. En México tengo un rollo distinto con la prensa. No con la gente de la calle, que es maravillosa. Pero yo participé como actor en la película más taquillera de la historia de su país, después transicioné, y sentí que los medios no me lo perdonaron. Escribían que de qué iba. La prensa amarillista mexicana es muy chunga, y me tenían enfilada. Y más tarde, además, entré en el MasterChef Celebrity mexicano. Yo me he defendido siempre. Como decía un cocinero del programa: “Habéis metido un tigre en el gallinero”. En México y en otras partes del mundo hay una vertiente política en contra de las personas trans, y van a machete. Sé perfectamente quién engordó los ataques desde México, aunque hoy aún no toca dar nombres.

P. También hay grupos feministas en contra de las mujeres trans.

R. Y por eso no son feministas. En fin, es mejor reírse. Yo no quiero el mal para nadie, pero siento que hay cosas que se me deben. Ya hablaré. Yo no pararé hasta que me devuelvan la última lágrima que me hicieron echar.

P. ¿El que más le decepcionó fue el director Jacques Audiard con sus declaraciones en su contra?

R. Entiendo que Jacques, todo el equipo de la película y la plataforma Netflix hicieron lo que tenían que hacer para salvar la carrera de Emilia Pérez. No les tengo resquemor; al final cada uno va a lo suyo. Pero me dolió muchísimo aquella entrevista, porque yo estaba en París, pacté con ellos que pararía... Y Jacques habló en la prensa. Yo no hice esta película para mí, sino para crear equipo y que todos ganáramos.

P. No le dejaron pisar la alfombra roja de los Oscar.

Karla Sofía Gascón

R. Alguien decidió que yo no la pisaría, efectivamente. No sé quién. Soy una persona disruptiva, aunque nunca voy a liarla o a joder a otros. Me lo pasé muy bien en la ceremonia, pero vi comportamientos raros y no solo conmigo. Pasada la noche, fue un alivio. Todo lo que me contaron que me iba a pasar negativamente, no ocurrió. Luego ya cogí perspectiva. Piensa que es como si me hubieran metido una puñalada, y yo solo pensaba en no desangrarme. Con el tiempo te planteas cómo vino la puñalada o qué podías haber hecho para esquivar el golpe.

P. Este año, en la de los Goya, se la vio muy divertida.

R. Desde luego, me sentí muy querida. Y eso que entré en el escenario con los zapatos en la mano porque se me rompió un tacón.

P. El año pasado, con su ausencia, usted protagonizó la alfombra roja de los Goya.

R. Sí, me apoyaron mucho, aunque siempre en declaraciones con la coletilla: “aunque lo que escribió...”. ¿Alguien me leyó? Yo, por eso, no opino de declaraciones de otros si no me las sé bien, y ni siquiera mi opinión a veces es importante. En los premios vamos por trabajos, y deberíamos hablar de esos trabajos. Ahora, como se ha montado ese show espectacular y absurdo en el que tienes que hacer miles de entrevistas, al final acabarás diciendo alguna absurdez. Se busca la polarización y que se opine sobre todo. Es que se inventaron de mí que era racista. O de Vox. ¿Estamos tontos o qué nos pasa? El trasfondo de todo es que hubo mucha gente que no quería que una mujer trans ganara el Oscar. Y lo lograron. De paso, tampoco querían que fuera un referente o que yo diera alas a otras. La campaña en mi contra salió en el momento adecuado.

P. Le siguen atrayendo las redes sociales. El miércoles lanzó un mensaje irónico sobre la frase de Timothée Chalamet sobre el ballet y la ópera.

R. Es que no me van a callar. Ya sabes cómo soy. Me gusta hacer esas gracias.

P. En el festival de Cannes de 2024 decía que tenía una espinita clavada con España.

R. Y a la vez somos uno de los países más avanzados en derechos sociales, y deberíamos proteger esa vanguardia. Siento que en la calle me quieren y me respetan. Me siento superorgullosa de muchas cosas de España, como la Seguridad Social o nuestra capacidad de ayudar. En cambio, echo de menos ciertos riesgos en el audiovisual. Está todo pautado. Hoy no podrían hacerse Los bingueros o Yo hice a Roque III. A mí me parecían divertidísimas. Algunas películas o series hoy las veo y son unas barbaridades... Pero hay que tomárselas como divertidas idioteces. El arte tiene que ser libre. No podemos condicionar los contenidos. Y si no te gusta, no las veas. En fin, los intereses políticos y económicos marcan el audiovisual.

P. De esos días, ¿se arrepiente de algo?

R. No me puedo arrepentir de nada, porque no tuve otras salidas. Lo mismo pasa con el equipo de Emilia Pérez. Pienso que tomaron decisiones erróneas, aunque lo mismo no había otra manera de salvarla. Me hubiera gustado defenderme con uñas y dientes, pero me ataron las manos. Metieron al tigre en una jaula, y lo molieron a palos para intentar domarlo. No lo consiguieron.

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