‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’: borbotones de ideas desordenadas
Gore Verbinski ha compuesto una aparente gamberrada a la que le perjudican sus ansias de rareza a toda costa


En un momento en que la sempiterna brecha generacional comienza a surgir no ya como simple disensión de ideas culturales, sociales y morales, sino como verdadera batalla económica entre padres e hijos en torno al estado, una comedia de ciencia ficción de apariencia idiota como Buena suerte, pásalo bien, no mueras tiene bastantes más cosas que decir de las que aparenta su enmarañada imagen de producto cafre para tiempos complejos. El problema es que la estructura y el tiempo dedicado a cada una de sus vertientes genéricas (la ciencia ficción, la aventura, la acción y la comedia) están tan mal medidos, que las ideas apenas surgen como borbotones de ingenio que se espachurran al menor contacto con el análisis.
En los primeros minutos, una imagen simbólica (o quizá puramente física) podría ejercer de paradigma: dos profesores de secundaria huyen por las clases y pasillos de su instituto ante la legión de adolescentes adormecidos que los persigue, zombis dispuestos a matar, con la mirada clavada en su móvil, que agarran como una extensión más de su cuerpo. Matthew Robinson, guionista en solitario forjado en la extrañeza subversiva, y Gore Verbinski, director experimentado tanto en el espectáculo de género (Piratas del Caribe) como en el singular desmoronamiento personal (El hombre del tiempo), y entre ambas cosas se mueve su película, han compuesto una aparente gamberrada a la que quizá le perjudiquen sus ansias de rareza a toda costa y, sobre todo, la falta de medida narrativa.
La sinopsis argumental, asentada en la primera secuencia, se las trae: un descerebrado harapiento, vestido como un pobre mendigo de la calle, con un discurso y unas formas de recién escapado del psiquiátrico, armado con un cinturón de explosivos y un detonador, intenta convencer a los clientes de un sencillo restaurante de que es un revolucionario llegado del futuro dispuesto a detener el apocalipsis que está por venir, causado por la inteligencia artificial y las redes sociales, y los anima a que se unan a él en la lucha. Para colmo, es la 117ª vez que regresa con la misma misión, hasta ahora fracasada.

Eso sí, pese a la insólita y atractiva propuesta, las averías del sistema narrativo también comienzan pronto. Las dos primeras secuencias, desnortadas de tiempo, se van hasta los 20 minutos de metraje. Todo está demasiado alargado (situaciones y diálogos redundantes), y la estructura, a base de flashbacks en los que se van presentando los caracteres y el lugar en el mundo de los miembros principales del grupo, hace aguas durante buena parte del relato, hasta llegar a un clímax final de nuevo elefantiásico, ya enfrentados al creador de la súper IA. Ahora bien, entre medias, son unas cuantas las buenas ideas que van soltando Verbinski y el guionista Robinson, que comenzó su carrera con Increíble, pero falso, comedia dirigida y escrita junto con Ricky Gervais, acerca de otro revolucionario, este de la mentira, en un mundo (inhumano) en el que todos dicen la verdad sin parar en las consecuencias.
Por Buena suerte, pásalo bien, no mueras, que desde el título hasta su tono e inventiva huele a Todo a la vez en todas partes por los cuatro costados, desfilan temas mayores como el dolor inconsolable por la pérdida de un hijo; los clubes de madres de ultraderecha, dispuestas al apoyo compensatorio y a la autoayuda de tacitas; los tiroteos y matanzas en los colegios; la clonación de seres humanos; la creación de una realidad mejor que la nuestra en la que todos seamos felices (pero no libres), y sobre todo el advenimiento de un nuevo Dios: la IA.
Sin embargo, con ecos de Terminator y de 12 monos, aunque con una presencia mayor de la comedia, buena parte de estas ideas solo germinan como un totum revolutum de varias temporadas de Black Mirror que no acaban de cuajar en un relato único y, además, no lo suficientemente entretenido. Aunque lo que más sorprende es que la película se configure como un producto destinado principalmente a esos millones de jóvenes armados con sus móviles, y a los que se destroza con su mensaje, mientras pocos adultos de la vieja escuela desesperados con la IA pensarán de primeras en pasar por taquilla para ver una película con semejante aspecto.
Buena suerte, pásalo bien, no mueras
Dirección: Gore Verbinski.
Intérpretes: Sam Rockwell, Juno Temple, Haley Lu Richardson, Michael Peña.
Género: ciencia ficción. EE UU, 2025.
Duración: 134 minutos.
Estreno: 10 de abril.
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