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Bàrbara Mestanza, cineasta: “A quienes exigen a las mujeres que denuncien les digo: ‘Que les jodan”

La actriz presenta ‘SUCIA’ en el Festival de Málaga, el documental donde vuelve a narrar la agresión sexual que sufrió y el duro proceso judicial que ha recorrido

El momento en que Bàrbara Mestanza se dirigie al juicio por la agresión sexual que vivió, en un momento del documental 'SUCIA'.

En 2021, Bàrbara Mestanza (Barcelona, 35 años) se subió a un escenario y relató la agresión sexual que había sufrido en 2015 por parte de un masajista. Durante más de cuatro años, esta actriz, dramaturga y cineasta ha contado su vivencia en distintos teatros de España. Y mientras lo hacía, recopilaba material audiovisual en el que narraba cómo se sentía y las respuestas que expertas le daban para ayudar a transitar esas emociones. Durante este tiempo también decidió denunciar y embarcarse en lo que ahora llama “casi una película de aventuras”. Ese proceso judicial vertebra SUCIA, el documental que se estrena este sábado en el Festival de Málaga, y que es casi una continuación de la obra de teatro. Por eso se llaman igual, porque, explica Mestanza por teléfono: “A veces lo escénico es muy pequeño como para poder contar al detalle la magnitud de lo que le ocurre realmente a un cuerpo al que le ha sucedido algo así”.

Mestanza asume esa tarea en primera persona como ya hizo con la obra de teatro. Protagoniza la película en la que se acompaña de su madre, su pareja, esas expertas que la siguen ayudando y sus amigas para volver a narrar lo que le sucedió, pero sobre todo, para explicar el coste emocional y económico que implica una denuncia por agresión sexual. “El abuso tiene dos partes: lo que vives en el momento y cómo se agranda con el paso del tiempo, los efectos que aparecen con el paso de los años”, afirma. “Por eso me pareció importante visibilizar qué sucede al denunciar. Nadie me había contado todo lo que me fui encontrando, ni siquiera un tráiler de una peli de Netflix”, explica la actriz, “creo que puede ser útil para otras mujeres”.

El proceso judicial se ha extendido durante años, en los que ha tenido que someterse a horas de interrogatorios en los que habló más de su vida privada que de lo que le sucedió. “Fue uno de los golpes más duros de todo el proceso, porque tuve que demostrar en cinco informes psicológicos que estaba diciendo la verdad”, recuerda. Mestanza vivió cómo su causa se archivaba y se volvía a abrir. Se preparó a conciencia cuando le dieron las fechas del juicio. La fiscalía casi para la vista por el estado de ansiedad en el que se encontraba durante su declaración. Finalmente salió una sentencia condenatoria que sigue a la espera de que se ejecute.

—Ahora que ha pasado por todo esto. ¿Qué le diría a aquellos que exigen a las mujeres que denuncien como condición para creerlas?

—Que les jodan. Una mujer no decide ser víctima, así que nadie puede forzarla ni obligarla a que tome una decisión tan importante, tan drástica y rápida como esta.

Y eso que la actriz reconoce que ella ha tenido mucha “suerte” en todo este periplo. Desde el primer día que entró en una comisaría y se encontró con una mossa d’esquadra que la escuchó. “Cuando estaba en el juicio, me sentí cuidada de una manera que no sabría explicar, era como si allí hubiera una fuerza intangible, que no sé si era la fuerza de la Justicia, la del Estado, que estaba conmigo. Pero no quiero hablar por nadie porque sé que yo tuve suerte”, aclara.

SUCIA funciona a ratos casi como una guía para desentrañar estos procesos, de la misma manera que se articula como ejercicio de escucha a una víctima. “Me moriría de pena si no pudiera contribuir a que este tipo de cosas dejen de pasar o a que la gente que lo ha sufrido no esté un poco mejor”, confiesa Mestanza. “A la vez es agotador llegar a casa con muchos menos litros de sangre en el cuerpo después de cada función o cada pase. Una tiene ganas de descansar, mandarlo todo a la mierda, dejar de estar preocupada, que este tema ya no le afecte, no tener que explicar nada, tocarme el coño. Pero también sé que una vez que empiezas, ya no puedes dejar de ver ni de saber. Y eso es puede ser una condena”.

La otra penitencia que sufrieron ella y su equipo llegó cuando fueron a buscar financiación para la película. El tema, el tipo de agresión —“No es arquetípica, es cierto, por eso puede resultar más útil para demostrar la más común”, valora— y su manera de ser fueron cuestionados en los despachos. “A Marc [Pujolar, codirector] le argumentaron que yo no lloraba lo suficiente, que no sufría lo suficiente para ser víctima”, recuerda, “a mí me dijeron a la cara que no empatizaban con mi personaje, como si yo fuera una ficción”.

—Y ahora que ha conseguido que se estrene en un festival, ¿cómo se siente?, ¿sigue usando la palabra sucia para definirse?

—La película no me apetece verla porque eso sería inhumano. Lo pienso y tengo ganas de salir corriendo. Mi cuerpo me dice: “¡Peligro!, ¡huye de aquí!”. Pero creo tanto en lo que estoy haciendo, que quiero seguir adelante con ello.

—Entonces, ¿qué le da miedo?

—Lo que me vayan a preguntar, cómo me van a mirar y, sobre todo, que al final me vean marcada. Y ahí entraría la pregunta de si me siento sucia. Supongo que me voy a sentir eternamente sucia, pero porque he nacido con coño.

Este sábado verá la película con sus amigos, su familia y su madre, una de las protagonistas de SUCIA, con la que mantiene varias conversaciones muy esclarecedoras y amorosas.Hay algo muy reparador en el hecho de ver a un símbolo, como puede ser una madre o una mujer madura, hablando de su herida. Añade el punto de vista de que la violencia está en todas partes”, explica sobre las vivencias que comparten.

—Repite en la película que necesita perdonarse a sí misma. Como si fuera la culpable de su agresión por no haber hecho nada en aquel momento. ¿Se ha conseguido perdonar?

—Estoy orgullosa de haber salido del pozo negro de la autodestrucción, de haber hecho algo útil con esta película, me siento más cerca de mí misma. Estoy feliz. Así que supongo que puedo decir que me he perdonado o que lo hago cada día.

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