‘La casa de los espíritus’ llega a la Berlinale, en serie y en español: los clásicos latinoamericanos seducen a las plataformas
La adaptación de la novela de Isabel Allende, producida por Prime Video, se filmó en Chile: “Hicimos una serie digerible, pero sin esconder la violencia contra la mujer”


Cuando en 1993 se estrenó la versión fílmica de la novela de Isabel Allende La casa de los espíritus, las críticas fueron inmisericordes. Aquel mejunje no lo salvaba ni la mano de su director, el doble ganador de la Palma de Oro Bille August, ni un reparto de estrellas (Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas) que hablaban en inglés. “Y sin embargo, a nosotras nos dolió más aún que cambiara el punto de vista de una novela eminentemente femenina y que acabara centrada en el protagonista masculino”. Hablan Francisca Alegría y Fernanda Urrejola. A su lado, Andrés Wood asiente. Son los tres showrunners de La casa de los espíritus, versión en serie y en español de la novela de Allende, de la que Prime Video ha presentado los tres primeros capítulos en Berlinale Special Series.
Los tres cineastas chilenos (Urrejola, también actriz, interpreta a Blanca Trueba) rodaron durante cuatro meses de 2024 su visión del libro más famoso de Allende, productora ejecutiva de la serie. Sobre si había líneas rojas al iniciar el trabajo, explican que hubo unas reglas fundamentales para el trío: “Primero, que el reparto estuviera compuesto de gente con la que quisiéramos trabajar. Segundo, contamos con coordinadores de intimidad, lo que no solo ayudó a que los intérpretes estuvieran cómodos, sino que los mismos actores incluso podían decidir en el rodaje cómo mostraban su cuerpo. Nadie nunca fue presionado. Y tercero, estudiamos mucho cómo filmábamos la violencia contra la mujer”.

Pocos lectores recordarán que La casa de los espíritus, además de ser una saga familiar cimentada en el realismo mágico y un retrato de las insidias por ganar poder político y social en Chile (aunque jamás se nombra dónde transcurre), es un libro muy violento, como fue el medio siglo de Sudamérica que describe. “En Chile, lamentablemente”, recuerda Urrejola, “tuvimos una policía secreta que creó nuevas formas de tortura, algo bien terrible. Nosotros reflexionamos sobre cómo hacer una serie digerible, pero sin esconder lo que realmente pasó. Por eso, cómo mostrar toda esa violencia fue un punto superimportante de partida, y del que conversamos mucho antes incluso de escribir”.
Alegría y Urrejola emprendieron el proyecto, al que sumaron posteriormente a Wood (Machuca, Araña). “No somos solo nosotros, sino que los jefes de equipo también han sido fundamentales”, desgrana Wood. “En todo caso”, apostilla Alegría, “hemos trabajado como showrunners a la americana: como filmábamos por localizaciones, en los episodios que firma Andrés hay secuencias mías, y al revés. Y hemos estado todos en todo”. Momento en el que Wood echa a reír: “Y aún estamos, que estamos con posproducción de los últimos capítulos”. La serie, que cuenta con ocho episodios, se estrenará el 29 de abril.

En el reparto, junto a los intérpretes chilenos hay también actores mexicanos (a Esteban Trueba, salvaje motor masculino narrativo, le da vida Alfredo Herrera), argentinos (Dolores Fonzi interpreta a Clara del Valle de mayor) y españoles (Eduard Fernández, Maribel Verdú y, sobre todo, Nicole Wallace, que afronta Carla del Valle en la mayor parte del proyecto). Empieza Urrejola: “Nos planteamos también lo de la nacionalidad del reparto. Y tuvimos claro que íbamos a producir una historia latina. Además, esta es una novela que no habría hecho un recorrido tan exitoso si no hubiese sido por España. Fue España que le abrió el espacio a Isabel Allende, fue central para que el mundo tuviera acceso a esta historia”. Prosigue Alegría: “Esa apuesta por reparto latino nos sirve para unificar la audiencia de habla hispana. Conjugamos una mirada autoral creativa, y también hay una mirada de audiencia”. Y finaliza Wood: “Ha sido un gran privilegio hacer esta serie, filmar en Chile con el equipo iberoamericano, hablando español. En mis anteriores películas conté con equipo de distintas nacionalidades, y solo por razones creativas, no de coproducción. Siempre busco caras nuevas, sumar frescura... Siento que fue un privilegio trabajar con un casting tan amplio, y los españoles supusieron un aporte tremendo”. Alegría cuenta como epílogo a la respuesta: “Nosotros escogimos los actores según lo que pensamos era lo mejor para el personaje. Como Nicole Wallace, que tiene un talento excepcional y una delicadeza perfecta para el personaje. O Eduard Fernández, un gigante, un intérprete demasiado generoso”.
Asalto a la literatura latinoamericana
En los últimos años, las plataformas han explorado la literatura iberoamericana del boom y de décadas posteriores: en Netflix han adaptado Pedro Páramo y Cien años de soledad; en HBO, Como agua para chocolate y La vorágine, y en Prime Video ahora La casa de los espíritus. Incluso podría incluirse aquí El eternauta. Urrejola y Alegría apuntan: “Creo que nacen desde el respeto a los autores, al idioma de su obra y sus localizaciones. Nosotros hemos hecho pequeños cambios al libro de Allende, como desvelar desde el inicio quién es la narradora o interconectar personajes que en las páginas no se cruzan. Subrayamos más el hecho de que una de las armas femeninas contra el heteropatriarcado son los cuidados; indagamos en cómo las mujeres se cuidan entre sí y al resto. Ese elemento tan nutritivo del mundo femenino es lo que podría salvarnos de una sociedad tan patriarcal”.
Y por ello, insiste el trío, no hay que olvidar el objetivo inicial de la escritura de Isabel Allende: “Es fundamental recordar para quién realizó el libro. La gran pista es quién escribe dentro de la novela: Alba. Y lo hace con un compromiso claro con las mujeres de su familia”.

La casa de los espíritus pertenece al realismo mágico, gigantesca aportación latinoamericana a la literatura mundial. “Pensamos muchísimo en cómo plasmarlo en pantalla. ¿Cómo se traduce en imágenes?”, reflexiona el trío. “Cuando se quiere plasmar literalmente al cine, no funciona. Pero se le puede dar una vuelta. Y ahondar en su idiosincrasia, en cómo está normalizada para sus personajes la interacción con lo sobrenatural y los fantasmas. Así que lo primero es que debe mostrarse como normal para el entorno. Tiene que sentirse cotidiano. Los saleros no tienen que volar como en Harry Potter, sino que, sencillamente, se mueven. El realismo mágico está enraizado en lo cotidiano. Son conexiones que tienen que ver con el mundo y que poseen los personajes. Una vez que asumimos sus reglas básicas, iniciamos nuestro camino para plasmarlo”.
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