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Crítica de cine
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘28 años después: el templo de los huesos’: el filme zombi que logra resucitar

En esta cuarta entrega, hay mucha más violencia explícita, infinito gore y un tono más dionisiaco y efervescente, aunque con secuencias a menudo demasiado largas

Ralph Fiennes, en '28 años después: el templo de los huesos'.

Ahora las películas de sagas terminan como un episodio de televisión de fin de temporada: abriendo boca para la nueva secuela, pero en anticlímax. 28 años después, estrenada hace apenas siete meses, resurrección de una estupenda franquicia de zombis de la primera década de los 2000, conformada por 28 días después y 28 semanas después, culminaba con un epílogo que devaluaba un tanto lo visto hasta entonces —una aguerrida película de terror folclórico de tradiciones paganas—, y auguraba una nueva entrega con unos protagonistas sin demasiado carisma y un estilo formal distinto.

Aquel presagio se cumple casi a rajatabla durante los primeros 70 minutos de 28 años después: El templo de los huesos, en la que Nia DaCosta sustituye a Danny Boyle en la dirección, con Alex Garland una vez más al frente del guion. Aquí hay mucha más violencia explícita, infinito gore y un tono más dionisiaco y efervescente, aunque con secuencias a menudo demasiado largas, comandadas en el relato por un grupo sin excesiva personalidad: unos cafres más o menos inspirados en la enervante pandilla de La naranja mecánica, vestidos de teletubbies, con colores chillones, pelucas rubias y collares de oro. Garland enlaza con gracia con la primera secuencia de 28 años después, en la que un grupo de críos sufría una matanza zombi mientras disfrutaba de la ingenua serie de televisión, pero a cambio se le desequilibra demasiado el relato porque la comparación con la segunda gran trama de esta nueva entrega, la del médico solitario que interpreta el formidable Ralph Fiennes, se hace aún más patente.

En demasiados momentos de la primera mitad de El templo de los huesos huele a episodio de transición de serial de plataformas, a interminables minutos en los que no ocurren cosas relevantes. Hay una estupenda colección de canciones británicas, y el gore y el folk horror impuestos por DaCosta recuerdan a la fundacional en materia de (simulacro) de metraje encontrado Holocausto caníbal. Pero en el guion de Garland sigue habiendo tiempos muertos de más.

No obstante, casi sorprendentemente, cuando ya se está cerca de la lengua fuera a causa no del aburrimiento, aunque sí de un amago de tedio, Garland y DaCosta dan un importante volantazo que unen las dos tramas. Primero, con una magnífica, preciosa y trascendente conversación acerca de lo que ocurría antes de la epidemia de infecciones: “Se había llegado a una cierta certeza en todo el mundo; por supuesto que había revueltas y guerras, pero los cimientos estaban puestos”, se viene a decir. Lo que nos lleva tanto a la tragedia del covid como a cualquier momento histórico que provoque que esa certidumbre se resquebraje, y justo ahora corre uno de esos tiempos. Y segundo, con otra estupenda charla, poco habitual en las historias de zombis, puramente científica y médica, acerca del diagnóstico (físico y psiquiátrico) de los contagiados y de una posible cura.

Así, desde un nivel muy superior a lo experimentado en la primera parte del metraje, se llega a un desenlace muy poderoso en lo visual, lo sonoro, lo musical y lo alegórico, capitaneado al fondo nada menos que por Iron Maiden (y, por supuesto, por el genio de Fiennes). La estadounidense DaCosta, que este mismo año ha estrenado Hedda Gabler, pero que es una especialista en cine de género desde Candyman, monta un espectáculo de simbología católica, de crucifixiones y esperanzas, de Dios y Satanás, con notable fiereza.

Todo esto, claro, antes de un nuevo y anticlimático epílogo, que adelanta una tercera parte, en la que volverá Boyle. El deambulatorio cine zombi no parece tener fin, y El templo de los huesos podría ser su paradigma: una película que a mitad de camino parecía agonizar, pero que revive como el más feroz de los contagiados.

28 años después: el templo de los huesos

Dirección: Nia DaCosta.

Intérpretes: Ralph Fiennes, Alfie Williams, Jack O’Connell, Emma Laird.

Género: terror. Reino Unido, 2026.

Duración: 120 minutos.

Estreno: 16 de enero.

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Sobre la firma

Javier Ocaña
Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.
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