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¿Está D’Artagnan bajo una iglesia de Maastricht? El ADN determinará si un esqueleto hallado en el templo es el del famoso mosquetero

Los restos genéticos de la dentadura se cotejarán con los de un descendiente del conde inmortalizado por Alejandro Dumas y fallecido en 1673 en la ciudad neerlandesa

Estatua de D'Artagnan en Maastricht.Julien De Marchi (Alamy Stock Photo)

En la iglesia de San Pedro y San Pablo, en la ciudad de Maastricht, se ha descubierto un esqueleto del que un laboratorio alemán está analizando el ADN de la dentadura para saber si se trata de Charles de Batz de Castelmore, conde de D’Artagnan. Era el famoso jefe de mosqueteros al servicio del rey Luis XIII y Luis XIV, que cayó en combate el 25 de junio de 1673 durante el asedio y toma de Maastricht por el ejército de Francia durante la guerra franco-neerlandesa. Convertido en un personaje de leyenda a partir del siglo XIX gracias a la novela Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, nunca se ha aclarado qué ocurrió con su cuerpo. El hundimiento de una parte del suelo del templo ha facilitado ahora el hallazgo de los restos, junto a los que había una moneda francesa y una bala de mosquete en la zona del pecho. D’Artagnan murió de un disparo similar en la garganta.

En Avignon queda una línea paterna de D’Artagnan —los De Batz— y los científicos compararán el ADN obtenido con el de un descendiente. Los resultados se esperan en breve y, mientras tanto, reina la cautela porque se trata de una investigación que podría traducirse en un hallazgo histórico.

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Tráiler de 'Los tres mosqueteros: D'Artagnan'
De izquierda a derecha, Vincent Cassel, Romain Duris y Pio Marmaï, en 'Los tres mosqueteros: D'Artagnan'.

Más de 350 años después de su muerte, este febrero, los trabajos de reparación de parte del suelo de la iglesia de San Pedro y San Pablo, situada en el actual barrio de Wolder, en Maastricht, llevaron al descubrimiento de unos restos mortales. Estaban situados debajo de donde se había ubicado la mesa del altar hace dos siglos. El asedio de la ciudad en 1673 forma parte de la guerra franco-neerlandesa, que enfrentó a Francia contra una alianza de países europeos. Fue un ataque llevado a cabo entre el 13 y el 26 de junio de ese año, para controlar una villa fortificada y valiosa estratégicamente. D’Artagnan dirigía uno de los regimientos franceses, que atacó por la retaguardia con sus mosqueteros. Consiguió penetrar en la fortificación, pero recibió un disparo de mosquete en la garganta. Según la documentación de la ciudad, un sargento llamado Saint-Léger inspeccionó el terreno con algunos hombres y encontró a D’Artagnan muerto con la garganta destrozada por la bala de mosquete.

El cadáver fue llevado a las líneas traseras, porque la lucha continuaba, y no se sabe qué ocurrió después. El ejército francés había instalado su campamento cerca de la iglesia de lo que en ese momento era el pueblo de Wolder, y se supone que lo enterraron allí mismo. Pero no hay pruebas. Según ha declarado este miércoles el diácono, Jos Valke, en aquella época “solo miembros de la realeza o bien otras figuras importantes eran enterrados bajo el altar”. Cinco días después de su muerte, los franceses conquistaron la ciudad y permanecieron allí hasta la Paz de Nimega, en 1678. Firmado entre España y las entonces Provincias Unidas de Países Bajos, por un lado, y Reino Unido y Francia por otro, puso fin a la contienda.

Formar parte de la compañía de mosqueteros a caballo de la guardia real se consideraba un honor, y Luis XIII y Luis XIV le encomendaron a D’Artagnan las misiones más delicadas de su época. Era un oficial de élite, y según escribe la historiadora francesa Odile Bordaz, especialista en el personaje, en su libro D’Artagnan, un personage historique meconnu, “es el único de los capitanes-tenientes de la famosa compañía que murió en combate”. Considerado un héroe nacional de Francia, de confirmarse el hallazgo de sus restos, está por ver el ejercicio de estilo de carácter diplomático que requeriría decidir su futuro.

Formado en 1622 como regimiento de la guardia del rey, los mosqueteros eran en su mayoría nobles y solían empezar su servicio hacia los 16 o 17 años. Los reclutas, sobre todo gascones —como D’Artagnan, nacido en 1613 o 1615— o bearneses, manejaban la espada y las armas de fuego. Había infantería y caballería, y en tiempos de paz servían de escolta al rey. Según explica la historiadora británica Josephine Wilkinson en uno de sus blogs, el cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII, tenía su propia guardia. “Su política consistía en negar a la nobleza un cargo superior, limitando así su poder y haciéndolos dependientes del rey para obtener su favor”. Como la mayoría de los mosqueteros sí eran nobles, “esto provocaba mucho resentimiento y había rivalidad entre los dos regimientos”.

De familia noble

A D’Artagnan lo conocían todos por ese nombre, y había nacido en una familia noble del sur de Francia, con tradición militar. Heredó el título de conde a la muerte de su hermano, y se alistó en los mosqueteros hacia 1640. Con el tiempo, se convirtió en confidente del cardenal Mazarino, que fue ministro principal de Francia, entre 1642 y 1661, y sucedió al cardenal Richelieu. El famoso mosquetero viajó por Francia, fue nombrado gobernador de Lille y llevó a cabo misiones secretas y encargos de Estado. Contrajo matrimonio en 1659 con Charlotte-Anne de Chanlecy, que estaba viuda, y tuvieron dos hijos. El matrimonio se rompió en 1665. Si la fecha de su nacimiento es correcta, a su muerte estaba en la cincuentena.

Reconocidos en su tiempo, el escritor francés Alejandro Dumas llevó a los mosqueteros a la gloria popular con su novela, publicada primero por entregas en 1844, con la ayuda de Auguste Maquet, que trabajó como su autor fantasma; el negro literario. Las aventuras de D’Artagnan y sus tres compañeros de armas (Athos, Porthos y Aramis) y el lema “Uno para todos, todos para uno” han perdurado. Por encima de las miserias de las guerras y plagas de la época, el cuarteto es recordado por su bravura y amoríos, y era inevitable que el cine cayera rendido.

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‘Dartacán y los tres mosqueperros’
Imagen de 'D'Artacán y los tres mosqueperros'.

Hollywood les ha dedicado varias películas desde la primera entrega muda, en 1921. Entre ellas, destaca la versión de 1948, dirigida por George Sidney, que dio al actor y bailarín Gene Kelly la oportunidad de combinar su agilidad con el atractivo del protagonista. En 1973 y 1974, el director británico Richard Lester les dedicó dos filmes. Una de las adaptaciones francesas más modernas es de 2023, filmada por Martin Bourboulon. Y hay hasta la versión de animación española, primero en serie y décadas más tarde en película, titulada D’Artacán y los tres mosqueperros. Cada una tiene su propio estilo, pero la imagen de los mosqueteros que las inspiró es la de los personajes creados por Dumas. D’Artagnan es una leyenda basada en una figura real. Ahora se sabrá si fue enterrado en una iglesia de Países Bajos.

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