Ana Torroja: “La tolerancia, el sentido del humor y la censura han ido a peor”
La cantante, que estrena disco, reflexiona sobre los beneficios y el lastre de la nostalgia de Mecano y los cambios sociales tras cuatro décadas en los escenarios


En el reverso de una postal que preguntaba “¿Cuál es tu sueño?“, Ana Torroja (Madrid, 66 años) escribió, en los tiempos de Mecano: ”Hacer un disco compuesto enteramente por mí“. Lo ha cumplido cuatro décadas después y el trabajo, que sale a la luz el próximo viernes, se titula Se ha acabado el show porque antes de que llegara la inspiración para escribir esas diez canciones en colaboración con autores españoles y mexicanos, pensó que quizá había llegado el momento de retirarse.
Pregunta. ¿Cree que han cambiado, desde que empezó su carrera, los factores que determinan que un grupo o una cantante sean un éxito?
Respuesta. Es totalmente aleatorio. Está el factor suerte, el factor algoritmo y el factor artístico.
P. ¿Y cuál pesa más? ¿Le parece más difícil o más fácil ahora para un artista abrirse camino en la música?
R. Ahora tienes muchos más lugares donde poner tu música. Ed Sheeran se dio a conocer a través de YouTube y mira dónde está. Ya no dependes de una discográfica y eso es muy bueno, pero es un arma de doble filo porque hay tantas opciones, todo es tan disperso, que es bastante complicado que te toque a ti.
P. ¿Y qué es el éxito para usted hoy? ¿Significa lo mismo que hace 40 años?
R. Ser libre y dueña del trabajo que hago. Ahora estoy de independiente y eso tiene un extra de estrés porque inviertes tu economía, aunque también es motivador. Estoy en ese punto en el que no me importan las modas ni los tiempos. Ese es el éxito para mí.
La nostalgia me ha permitido estar donde estoy, pero la sombra de Mecano a veces ha pesado mucho y ha hecho que sintiera que no era suficientemente buena como solista"
P. En el disco incluye una canción dedicada a Mecano, La maleta, que plantea como una reconciliación con el pasado, y en la que dice: “La marioneta ya se mueve sin hilos”. ¿Tuvo la sensación en aquellos años de ser una marioneta?
R. Digo: “Le di la vuelta a ese vinilo, la marioneta ya se mueve sin hilos”. Mi rol en Mecano era cantar las canciones, pero no las escribía. Hablaba, pero no siempre tenía voz en la producción musical porque ellos [los hermanos Nacho y José María Cano] tenían muy claro lo que querían hacer... La marioneta ya se mueve sin hilos habla de cómo tuve que buscar una identidad como solista, sin ir de la mano de nadie.
P. ¿Cuánto cree que le ha beneficiado y perjudicado la nostalgia en su trayectoria?
R. Hay una cara A y una B. Por un lado, la nostalgia, que las canciones de hace 40 años sigan vigentes, e incluso que se hayan heredado de generación en generación, me ha permitido estar donde estoy. En los conciertos nunca he dejado de cantarlas porque son parte de mi biografía musical y la gente las quiere seguir escuchando. Es como si le dices a los Rolling Stones que no canten Satisfaction. Si no hubiera estado en Mecano, si no hubiera cantado esas canciones nunca, lo mismo no estábamos haciendo esta entrevista. Y, por otro lado, es una sombra alargada, que a veces ha pesado mucho y ha hecho que sintiera que no era suficientemente buena como solista. Soy una guerrera, llevo 30 años de solista ya frente a 11 en Mecano, así que algo debo tener como Ana Torroja.
P. La nostalgia también es un negocio. ¿Cuántos ceros les han puesto encima de la mesa para que vuelva Mecano?
R. Los ceros nunca han sido el problema. Ha habido sobre todo dos momentos donde alguien ha apostado por eso, pero estamos los tres muy enfocados en nuestras trayectorias y no se han cruzado los caminos.
P. ¿Cuál cree que es la mejor canción sobre una ruptura?
R. ¡Qué difícil! Diría dos que son opuestas. Me cuesta tanto olvidarte y Ya no te quiero. O sea, una en la que sigues enganchado y otra de soltar.
En este país, si te posicionas de un lado, el otro te crucifica”
P. La discográfica no se atrevió al principio a incluir la canción Mujer contra mujer en el disco. En los más de 40 años que lleva sobre los escenarios ha visto muchos cambios sociales, en la industria... ¿cuáles cree que han sido para mejor y cuáles para peor?
R. Para mejor, los avances, aunque todavía hay mucho camino por recorrer y depende, obviamente, de los países, en abrazar la diversidad en el amor. Y lo que ha ido a peor diría que es el respeto, la tolerancia, el sentido del humor y la censura.
P. ¿A qué se refiere con la censura?
R. La censura que nos hacemos a nosotros mismos. Ahora hablas en neutro, no dices “otros y otras”, por ejemplo, y ya te dicen que eres facha. Y no puedes ver con los ojos de hoy cosas que se decían antes. Creo que cada vez somos más cerrados de mente.
P. Rosalía acaba de disculparse públicamente por unas declaraciones sobre Picasso y la diferenciación entre el hombre y la obra.
R. Si ella lo ha sentido así, total respeto. Yo consulto poco las redes y tengo mi teoría del 33%: siempre va a haber un 33% esté de acuerdo, otro 33% en desacuerdo y otro 33% al que le vas a dar igual. Sabiendo eso, te tomas todo con otra filosofía.

P. Si le encargaran escribir la letra del himno de España, ¿de qué cree que hablaría?
R. Del sol, la comida, la alegría de la gente, la diversidad cultural, de carácter, de lo bien que lo pasamos... Y seguramente no tendría éxito porque cuando hablas de cosas felices no funciona igual. Habría quien querría carnaza.
P. Algunos referentes musicales, como Santiago Auserón, recelan del formato de los concursos de talentos porque consideran que son fábricas para construir música comercial, de algoritmo. Usted ha sido jurado en ese tipo de programas. ¿Qué le ha aportado esa experiencia? ¿Continuará haciéndolo?
R. Estuve en La Voz en Chile, en otro programa de ese tipo en México y en uno de los primeros que se hicieron aquí. Me pareció maravilloso porque descubrimos a Amaia, aunque entonces no le dimos el pase. Son una plataforma para que la gente se dé a conocer. No solo tienes que tener una buena voz, sino carisma, una propuesta algo diferente a lo que ya hay y eso es difícil. Pero repetiría, me lo pasé muy bien.
P. En 2022, Neil Young lanzó un ultimátum a Spotify: o eliminaba el podcast de un cómico abonado a teorías conspirativas y antivacunas o él retiraba su música de la plataforma. Spotify eligió al cómico y Young renunció al 60% de las reproducciones de su obra, sacrificando la posibilidad de acercarse masivamente al público más joven. ¿Cree que la fama implica una responsabilidad?
R. Sí. Es importante implicarte y defender aquello en lo que crees, ser coherente con lo que piensas. Si Young pensó que lo mejor era irse de esa plataforma, yo lo aplaudo.
P. Young también demandó a Donald Trump por usar canciones suyas en sus mítines. ¿Haría usted algo parecido si algún partido concreto utilizara sus temas para calentar el ambiente antes de la arenga política?
R. Serían más para el post-party si ganan [ríe]. Ahora con este señor [Donald Trump] es diferente, pero en Estados Unidos tú te acercabas políticamente a un lado o al otro y nadie te vetaba. Hasta ahora podías estar en una campaña de un político y no pasaba nada. En este país, si te posicionas en un lado, el otro te crucifica y a mí eso no me parece bien.
P. ¿Le ha pasado alguna vez o ha temido que le pasara?
R. A mí no, pero sí lo he visto en compañeros: que no te contrate un ayuntamiento, por ejemplo, porque has dicho que eres del otro lado [partidario de otro partido]. Me parece absurdo.
P. La actuación de Bad Bunny en el gran escaparate mundial de la Super Bowl se convirtió en un acto reivindicativo en plena campaña de deportaciones masivas, con detenciones incluso de niños por parte del ICE. Usted vivió en Nueva York y lleva años afincada en México. ¿Le preocupa lo que está pasando en EEUU, el desprecio a la inmigración, especialmente la latina?
R. Soy muy fan de Bad Bunny y lo del ICE me parece una barbaridad. Creo que todo el mundo debería tener una oportunidad. Yo he vivido aquí, en Inglaterra, en EE UU... ahora resido en México. La actuación de la Super Bowl me pareció de una valentía maravillosa. Dije: “Ole, Benito”. Él es puertorriqueño y en los Grammy recordó que América es también Puerto Rico. Estados Unidos está hecho de inmigrantes. Deberían hacerles un monumento.
P. También ha habido polémica con las letras de las canciones de Bad Bunny.
R. Hay gente a la que le gusta buscarle las cosquillas a cualquier cosa. Y a veces es mucho más natural que esa vuelta de tuerca que le quieren dar algunos a las letras. Sin herir, sin insultar, pero con libertad de expresión.
P. ¿Tuvieron sus problemas con Hacienda algo que ver en la decisión de quedarse a vivir en México?
R. No. Me fui a México porque me ofrecieron hacer un disco en directo, Conexión, en el que colaboraba con algunos artistas mexicanos. Empezó a haber trabajo allí, aquí no tenía tanto en ese momento y decidí probar. México es un país increíble donde siempre me he sentido como en casa. Y, probando, llevo ya diez años allí y estoy feliz. Vengo a España todo lo que puedo porque esta es mi casa también y este año tenemos una gira con 25 shows en dos meses. Vamos a recorrer el país de arriba a abajo.
Debería haber más información sobre la menopausia y, sobre todo, que las mujeres no tengamos miedo a exteriorizar lo que nos pasa"
P. ¿Recuerda el primer disco que compró? ¿Y el último? ¿Qué música o artistas le interesan ahora? ¿Qué hay en sus listas de spotify?
R. El primero fue un single de The Bee Gees y lo llevaba en una cosa que se llamaba comediscos, con sus pilas y su altavoz. Ahora me gusta Olivia Dean, esta niña tan joven, medio retro; el disco de Rosalía me parece una obra maestra; Harry Styles, que además me cae muy bien... También fui hace poco a ver a U2 y me encantó... A veces escucho música de los setenta, de los ochenta y otras más actuales.
P. ¿Con quién le gustaría hacer un dueto?
R. Con Peter Gabriel. Es un hombre increíble y tiene la voz de siempre. Cuando hizo la canción a dúo con Kate Bush pensé: “Querría estar ahí”.

P. ¿Qué cree que es mejor musa: la tristeza o la alegría?
R. La tristeza. En alguna ocasión dije que la felicidad no vende. Las canciones son en cierta forma catárticas y necesitas hacer catarsis cuando hay algo enquistado haciéndote daño. El otro día estábamos con un grupo de fans en México y con la canción Otra mitad un hombre se puso a llorar porque estaba pasando por algo similar.
P. Ha explicado abiertamente que durante la menopausia sufrió depresión. ¿Cree que las mujeres tienen información, acompañamiento o que hay investigación suficiente sobre ese proceso?
R. Cada vez se está hablando y normalizando más porque es algo por lo que pasamos todas, pero mi ginecóloga me contó que la menopausia va desde la que no se entera hasta la que se suicida y me pareció sorprendente. Creo que debería haber más información y, sobre todo, que las mujeres no tengamos miedo a exteriorizar lo que nos pasa e ir al doctor si es necesario.
P. Las actrices de Las chicas de oro interpretaban en la serie tener las mismas edades que las protagonistas de la secuela de Sexo en Nueva York. Las redes sociales parecen imponer una dictadura de juventud y belleza que hace estragos también en chicas jóvenes. ¿Alguna vez le afectó?
R. A mí no, pero esa falsa realidad que nos quieren mostrar está haciendo bastante daño a la juventud, que es la que más se alimenta de las redes sociales. Yo estoy feliz con la edad que tengo, y veo a Patti Smith, a Luz Casal, a Ana Belén... Estamos ahí dándolo todo. Quizá haya profesiones en las que sea más complicado envejecer.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































