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El cine español pletórico desembarca en una Barcelona volcada en la cultura

Veintiséis años después de la ceremonia en la que arrasó ‘Todo sobre mi madre’, la gala regresa a la capital catalana

Un hombre se hace un selfi, el jueves, con uno de los cabezones de los Goya repartidos por Barcelona. Carles Ribas

“Una gala memorable”. Así definió ayer el presidente de la Academia Cine, Fernando Méndez-Leite, al retorno de los Premios Goya a Barcelona. Veintiséis años después de que Todo sobre mi madre arrasara en los únicos Goya celebrados en la capital catalana, la fiesta del cine celebrará hoy su edición número 40 en el centro de convenciones del Fòrum con una ciudad volcada en la cultura.

En una fiesta conducida por Rigoberta Bandini y Luis Tosar, el cine español premiará una cosecha, la de 2025, muy fructífera en taquilla y en un momento de esplendor vital. Todas las miradas estarán puestas entre el pulso que mantienen Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa —Concha de Oro del festival de San Sebastián que parte con 13 nominaciones— y Sirât, de Oliver Laxe —que tiene dos nominaciones a los Oscar y aquí está seleccionada en 11 categorías—; los cinco filmes nominados a mejor película, en su conjunto, superan los doce millones de euros de recaudación en taquilla.

Méndez-Leite pronosticó “una fiesta de unión” acompañado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; la presidenta de la Academia del Cine Catalán, Judith Colell; la consellera de Cultura del Govern, Sònia Hernández; así como candidatos a los Goya y algunos de los premiados de los Gaudí. El Pati dels Tarongers de la Generalitat fue el escenario elegido para visibilizar un “encuentro de hermandad” entre las instituciones políticas y las academias del cine. Mientras Illa reivindicó “más cultura que nunca en un mundo que cambia tanto y tan a fondo”, el presidente de la Academia subrayó el buen entente que ha habido entre la entidad y las administraciones catalanas.

No es casualidad que la gala número 40 suceda en la capital catalana. Este año será el de la explosión de acontecimientos culturales en sus calles. Barcelona ve confluir el año del centenario de Antoni Gaudí y el de la arquitectura, dos efemérides que se suman a una política de gestos que el Ayuntamiento de Barcelona ha acentuado hacia la industria cultural en los últimos meses: Barcelona fue la ciudad invitada en la última FIL de Guadalajara en México; el alcalde Collboni presentó hace unas semanas una futura sede propia para la Academia del Cine catalán en la torre Avenir de Sarrià y el Consistorio ha confirmado que la antigua sede de la editorial Gustavo Gili se convertirá en la Casa de la Arquitectura de Barcelona.

En estas últimas semanas, los Goya han estado presentes en la ciudad mediante charlas, actividades y acciones específicas. Varias turistas despistadas se hacían fotos ayer en los Jardinets de Gràcia frente a uno de los siete cabezones de Goya que la Academia de Cine ha repartido por el centro. Las mujeres ignoraban que entre el grupo de dibujo urbano convocado por el centro cívico de Can Basté que pintaba el perfil de esa estatua estaba una de las directoras de arte más cotizadas del cine español, Marta Bazaco. “Esto no tiene nada que ver con el cine, me pillas aquí de casualidad, es algo para desestresarme y esta semana nos ha tocado el Goya”, dice entre risas la que estuviese nominada a ese premio el año pasado por su trabajo en El 47. En aquella gala no se lo llevó —lo consiguió Javier Alvariño por La virgen roja—, pero en la de este sábado se la podría llevar su pareja, Pep Claret, nominado a mejores efectos especiales junto a Benjamín Ageorges por Sirât y que, al poco rato, sería recibido por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Aunque también se ha montado hasta hoy un photocall abierto a todo el mundo en el patio de carruajes del Ayuntamiento de Barcelona para que los vecinos puedan posar sujetando la estatuilla, no solo de contenido para Instagram vive el ambiente de los Goya. La Filmoteca ha proyectado las nominadas a mejor película, dirección novel y película iberoamericana y durante el mes de febrero se han organizado encuentros con los protagonistas de esta edición. Además del acto estrella, el de la charla con Susan Sarandon, Goya Internacional, del viernes por la tarde, los coloquios han tenido mucha presencia de aspirantes a intérprete o estudiantes de cine. El gremio catalán se acerca a la fiesta del cine asumiendo que vive entre la precariedad y el éxito. La encuesta del último informe del Consell Nacional de la Cultura i les Arts (CoNCA) desprende que el 23% de los profesionales artísticos ingresaron menos del salario mínimo y otro estudio del Observatorio Europeo del Audiovisual indica que más del 40% de los guionistas y directores de 2015 no han vuelto a estrenar ningún otro proyecto.

Estos días, en el Museu d’Història del Born se han escuchado interioridades de rodajes que valen oro, como la que reveló Nora Navas, nominada a mejor actriz protagonista por Mi amiga Eva. “Cuando Cesc Gay [director de la película] me decía que Eva fuese más como Meg Ryan, yo solo podía decirle: ‘¡Pero qué dices de Ryan, si yo soy Pa negre, si yo soy Lorca!”. La también actriz Vicky Luengo fue la encargada de conducir un acto en el Auditori donde se aparcó el famoso bus de El 47 en el hall del edificio y en el que la banda municipal de Barcelona interpretó las canciones que han marcado las bandas sonoras de las cuarenta ediciones. Allí se escuchó desde la Fanfarria de los Goya, a los temas de La Vaquilla (1985), El buen patrón (2021) o la suite de veinte minutos que Roque Baños compuso para Alatriste (2006), con bis de la sardana de Ocho apellidos catalanes (2015).

En la gala de hoy está previsto que entreguen premios Rossy de Palma, Paco León, Amaia Romero o Karla Sofía Gascón a los distintos ganadores. Y artistas como Juan Manuel Montilla El Langui o la futbolista Alexia Putellas también se subirán al escenario. Los Goya llegan a la capital catalana en una nueva era itinerante. Desde 2019, que se celebró en Sevilla, la gala ha viajado a Málaga (2020, 2021), Valencia (2022), Valladolid (2024) y Granada (2025).

No están en el calendario oficial pero la ciudad también vive con interés el calendario de fiestas en la órbita de los Goya. Mientras Filmin organizó una en el Soho House barcelonés ayer por la noche, la fiesta que más ruido despierta es la que montará después de la gala el equipo de Sirât, que no plantea ninguna rave en el desierto pero sí ha provocado que el “¿dónde montan la fiesta los de Sirât?” sea la pregunta de la semana. Y la que, probablemente, más se repita cuando se acabe la gala.

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