El minúsculo pueblo que pidió a la universidad confirmar si fue destruido por Aníbal Barca
La asociación Hispania Nostra abre una cuestación para financiar las excavaciones de una ciudad vaccea de Zamora


El Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid recibió hace algo más de un año una petición muy extraña de los vecinos de la pequeña localidad zamorana de Bamba (16 personas). Querían saber si el general cartaginés Aníbal Barca había destruido su pueblo en el año 220 a. C. Bien es verdad que hace 2.400 años esta pedanía del municipio de Madridanos (460 habitantes) no se llamaba Bamba, sino Arbucala, y se asentaba sobre el cerro de El Viso, otero local otrora poblado por miembros del pueblo vacceo, una cultura céltica que ocupaba unos 45.000 kilómetros cuadrados del valle medio del Duero. Carlos Sanz, director del yacimiento vacceo de Pintia (Valladolid) y del centro de estudios y uno de los grandes expertos mundiales en esta cultura, admite que escuchó la petición vecinal con escepticismo. “Pero mis dudas se disiparon en cuanto comenzamos a excavar el año pasado. Estábamos, sin lugar a dudas, ante una ciudad vaccea”. La Asociacion Cultural Pintia, a través de Hispania Nostra, asociación en defensa del Patrimonio, ha decidido abrir un crowdfounding ―cuestación lo llaman en Bamba, porque rechazan el extraño palabro― para asegurar las investigaciones, al menos, cinco años.
Aníbal emprendió una campaña de castigo contra los vacceos y arrasó las ciudades de Helmántica (Salamanca) y Arbucala en el año 220 a. C. Tras destruirlas intentó regresar a su base, en Qart Hadasht (Cartagena), aunque en la vuelta tuvo que enfrentarse con una gigantesca coalición de los olcades, vetones, carpetanos y vacceos, a los que derrotó a orillas del Tajo en Driebes (Guadalajara).
El cerro de El Viso de Bamba es la única zona vaccea declarada Bien de Interés Cutural de la provincia de Zamora. Este pueblo prerromano levantó unas 50 ciudades en el centro de la cuenca del Duero, siendo la más importante la de Pintia, en Valladolid, que lleva excavándose cuarenta y cinco años y de la que se está extrayendo innumerable información sobre esta cultura que había desarrollado desde una bellísima joyería o juguetes para los pequeños a un temible armamento.

En los años 70 del siglo pasado, se levantó un repetidor de televisión sobre el cerro de El Viso, provocando gravísimos daños a la antigua ciudad celta. El reciente proyecto de construcción de un gran aljibe para aprovisionar de agua al alfoz zamorano hizo sonar todas las alarmas vecinales. Se dirigieron entonces a la Universidad de Valladolid para que evaluase los posibles daños. La Junta de Castilla y León paró el proyecto. Los arqueólogos de la universidad decidieron delimitar con exactitud la extensión de la ciudad ―unas ocho hectáreas― y recuperar una ermita dedicada a la Virgen del Viso que se erigió también en el otero y de gran devoción en la comarca. Por eso, el proyecto se denomina Vaccea sub manto Viso (Vaccea bajo el manto de Viso).

Así, el año pasado, en las primeras excavaciones, se hallaron las trazas de varias casas vacceas. “El peligro que tenemos”, afirma Sanz, “es elevar a categoría general lo que conocemos de un solo punto, Pintia. Bamba está a 150 kilómetros, justo donde acababa el territorio vacceo en su parte occidental, por lo que podríamos encontrarnos con otras características de materiales. Por el momento, hemos encontrado muchas similitudes, pero también diferencias”.
Sanz explica que tradicionalmente se ha venido relacionando la ciudad de Toro con Arbucala, pero este profesor universitario cree que se trata de un error. “Aníbal lanzó su campaña en primavera, viniendo desde el sur, cuando el río Duero lleva su máximo caudal y era imposible cruzarlo y alcanzar Toro. Tuvo que quedarse en la orilla contraria, en Bamba”.

“El yacimiento de El Viso es importante porque marca una transición: el paso de aldea a ciudad. La Edad del Hierro es el baby boom vacceo. Los progresos tecnológicos permiten más alimentos, menos enfermedades, más gente... Los poblados pasan de poco más de 300 habitantes a miles, a convertirse en ciudades amuralladas, como Pintia”, afirma Sanz.
El arqueólogo adelanta que se van a llevar a cabo pruebas de datación con carbono 14 y de paleomagnetismo para determinar cuándo se destruyó El Viso. Hasta ahora, los materiales encontrados coinciden con el momento en que Aníbal atacó Arbucala (finales siglo III a.C.). “No hemos hallado nada de los siglos II o I a. C. Pero sí sabemos que la ciudad fue destruida por un incendio bestial. Por lo tanto, si los análisis confirman que esto sucedió a finales del III [220 a. C], pues es blanco y en botella. Fue arrasada por la única fuerza que podía hacerlo en ese momento, la de Aníbal”.
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