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Historia

Andrea Martínez Baracs, historiadora: “Los aliados indígenas salvaron a los españoles de la Noche Triste”

Especialista en historia indígena, la doctora se pronuncia sobre el revisionismo: “Han aparecido corrientes que, como reacción a la historia colonial eurocéntrica, sobrecorrigen y afirman cosas exageradas. Claro que fue una conquista”

Andrea Martínez Baracs (Ciudad de México, 69 años) es historiadora, doctora por el Colegio de México, especializada en historia indígena de Mesoamérica y en los procesos de conquista y colonización. Sobre las alianzas políticas entre pueblos indígenas, concretamente los tlaxcaltecas y la Corona española, habló esta semana en la Casa América de Madrid. Enemigos históricos de los mexicas, los señores tlaxcaltecas decidieron aliarse con los españoles dirigidos por Hernán Cortés tras combatir primero contra ellos. Participaron en la entrada a Tenochtitlan, su sitio final y otras campañas de conquista. En la historiografía mexicana quedaron reflejados como traidores, si bien la visión es muy simplista.

Pregunta. ¿En qué sentido fue una alianza real y no una subordinación inmediata?

Respuesta. Podemos decir que las dos cosas. Por cada pueblo que pasaban, los españoles encontraban resistencia. Los tlaxcaltecas hicieron todo lo posible por no ser vencidos. Y se cuidaron de no aparecer como derrotados y que su ciudad fuese saqueada. Ellos nunca habían sido vencidos por la Triple Alianza (el bloque político-militar que dio origen al imperio azteca). Y defendieron mucho su condición de nación invicta frente a los españoles.

P. ¿Les fue muy útil?

R. Mucho, a las dos partes. En primer lugar, por razones estratégicas durante la guerra de conquista. Los tlaxcaltecas eran enemigos de la Triple Alianza. Apoyaron con mucha resolución e inteligencia a los españoles en el proceso de conquista de los pueblos mesoamericanos, antes y después de la toma de Tenochtitlan. Conocían muchas cosas que los españoles no: flancos débiles, por ejemplo. Esa alianza suya con los conquistadores lo era por necesidad, por supervivencia. Y eso incluyó algunas de las masacres famosas. Tanto en Cholula como en Tenochtitlan, los españoles justificaron sus acciones violentas alegando haber descubierto conspiraciones en su contra. Se dijo que, durante celebraciones religiosas en las que la población acudía especialmente ataviada para honrar a sus deidades según el calendario ritual, se preparaba en realidad una trampa para atacar y matar a los españoles. Esa supuesta amenaza fue presentada por los tlaxcaltecas como motivo para actuar primero. El resultado fueron masacres de gran escala efectuadas por los invasores y sus aliados indígenas.

P. ¿Tomaron los líderes tlaxcaltecas decisiones que cambiaron el curso de la conquista? ¿Tuvieron influencia más allá de la fuerza?

R. Sí. En la Noche Triste [la noche del 30 de junio de 1520, los españoles y sus aliados indígenas intentaron huir en secreto de Tenochtitlan, y fueron descubiertos y atacados por los mexicas: el resultado fue una derrota devastadora para Cortés]. Era el momento de máxima debilidad de los españoles. Estaban vencidos, golpeados, heridos, perdidos. Y en ese momento los tlaxacaltecas los encaminaron, los apoyaron, los alimentaron, les dieron todo lo que necesitaban y los pusieron en pie. El curso de la conquista hubiera podido ser diferente sin el apoyo indígena.

P. Cada cierto tiempo se levanta el debate, muy polarizado, sobre las disculpas o no que debe pedir España por la conquista. Hace unos meses, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, las pidió por el “dolor y la injusticia” provocados a los pueblos originarios mexicanos”. En TVE, un escritor, Juan Miguel Zunzunegui, las rebatió diciendo que no había habido conquista, sino una gran alianza indígena contra los mexicas.

R. Han aparecido ciertas corrientes historiográficas recientes y revisionistas —sobre todo difundidas desde Estados Unidos— que, como reacción a la vieja historia colonial eurocéntrica, sobrecorrigen y terminan afirmando cosas exageradas. Por ejemplo, decir que “los indígenas fueron los verdaderos conquistadores” de Guatemala porque tropas indígenas aliadas participaron en campañas españolas. Si esos indígenas iban como aliados subordinados o incluso esclavizados, no tiene sentido llamarlos “los verdaderos conquistadores”. Sería como decir que los soldados esclavos de Julio César eran los conquistadores de la Galia. Recuerdo un dicho del siglo XVI en náhuatl, recogido por el eminente nahuatlato Luis Reyes: “No te confundas, ¿acaso no somos conquistados?”. Pero también es cierto que en la conquista y el posterior establecimiento del gobierno virreinal, la ley de los vencedores incluyó derechos y privilegios para los pueblos indios y sus posteriores repúblicas.

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