Sabrina Carpenter satiriza los tópicos masculinos en un disco repleto de chisporroteante pop
En su séptimo álbum, ‘Man’s Best Friend’, la cantante afianza su inteligente provocación naif y ofrece un estimulante derroche de pop divertido


El estilo mordaz y descarado de Sabrina Carpenter se comprueba en todo su esplendor en el incidente con la portada de Man’s Best Friend, el nuevo disco de la cantante estadounidense, que se ha publicado este viernes. La imagen muestra a Carpenter (Pensilvania, 26 años) sumisamente arrodillada ante las piernas de un hombre trajeado al que no se le ve el rostro y que con su mano agarra la melena rubia de la cantante. Pero la clave de la imagen aparece en la mirada de ella, entre gozosa y desafiante, con la boca entreabierta. Lo que está diciendo Sabrina aquí es: “Sé lo que estás pensando, y a mí qué”. La portada, publicitada hace unos meses, causó controversia, claro, como ella deseaba. Muchos y muchas la acusaron de denigrar la figura de la mujer; otros y otras se posicionaron en su defensa afirmando que era una crítica a la misoginia. ¿La respuesta de ella? Presentó hace unos días una portada alternativa para el vinilo con una imagen más suave, y dijo: “Aquí tenéis otra portada, esta aprobada por Dios”. Sublime.
Carpenter adelantó Manchild el pasado junio y ha mantenido en secreto el resto del contenido hasta hoy, incluso sin anticipar el álbum a los medios para publicar la crítica con antelación. Lo presentó unas horas antes del lanzamiento en un acto celebrado por Spotify en Hollywood Forever Cementery, Los Ángeles.

Man’s Best Friend, su séptimo trabajo, afianza el estilo audaz, de provocación naif, inteligente y calenturiento que desplegaba en su anterior trabajo, Short n’ Sweet, el álbum que convirtió a la artista en una estrella mundial gracias a chisporroteantes temas pop como Espresso o Please Please Please. Aquel trabajo, publicado hace solo un año, le reportó dos premios Grammy y una gira con parada en Primavera Sound Barcelona el pasado junio con críticas altamente positivas. La fórmula en este nuevo trabajo es la misma, pero no resulta repetitiva. Sin acoger un tema tan rotundo como Espresso, en conjunto Man’s Best Friend luce mejores cosas, más variedad, afina los chistes verdes, satiriza aún más a la figura masculina normativa y depura un sonido retro que debe mucho a Abba, Fleetwood Mac y al pop de sintetizadores de los ochenta. Le ayuda en este cometido la varita mágica del productor Jack Antonoff y también aporta lo suyo en la composición la experimentada (a pesar de sus 33 años) Amy Allen.
El álbum suscribe un guion retro, con 12 canciones y 38 minutos de duración, como funcionaban los álbumes en la época del vinilo. También en sonido, con un buen surtido de instrumentos y siempre alejado del procesamiento. Escuchen la batería, siempre en su punto, ni sintética ni seca, transpirando una calidez que recuerda a las grabaciones de Fleetwood Mac etapa Stevie Nicks y Lindsey Buckingham.
En diez de los temas se advierte de que contienen “lenguaje explícito”. El disco comienza con una risita y ese trallazo de pop ochentero llamado Manchild, donde da inicio la aventura sin contemplaciones: “¿Cómo puedes estar tan bueno si eres tan tonto?”. Al parecer, Sabrina ha dado con algún que otro novio demasiado inmaduro y lo retrata aquí. No será el único de este viaje que se vaya a casa con el orgullo herido.
En Tears, un tema disco setentudo que hay que bailarlo sí o sí, ironiza sobre la utilidad de tener a un manitas en casa. O lo que es lo mismo: cosificación masculina como tantos años se hizo con la femenina: “Cariño, tu solo lava los platos y yo te daré lo que quieras… Monta esa silla de IKEA, que yo estoy como: uh (ah)”. El álbum se muestra profuso en gemidos y “uuuh”, que Carpenter desliza con absoluta naturalidad. Esta es otra de las claves de su estilo, una forma de cantar exigente, pero ejecutada aparentemente sin esfuerzo. Lo contrario a la impostación, tan habitual en muchos cantantes de pop. En My Man On Willpower se queja de que su pareja ha perdido la apetencia sexual por una repentina obsesión por el autodominio: “Se enamoró del autocontrol y ahora se le fue de las manos. / Solía estar literalmente obsesionado conmigo y de repente soy la chica menos deseada del lugar”. Musicalmente, esta pieza refleja su declarada pasión por Abba con ese estribillo ascendente que los suecos bordaban.

Incluso en las pocas baladas del disco, como We Almost Broke Up Again Last Night, que narra lo baldío de intentar una relación cuando ya el amor se ha disipado, la cantante se pone traviesa: “Él me dio todo su corazón y yo le hice una mamada, y luego, otra vez casi terminamos”. Muchas canciones parecen explosiones de confeti mientras retrata con comicidad maliciosa tópicos masculinos, como en Never Getting Laid: “Llama a tus amigos para ver en la televisión un combate y abre unas cervezas Miller Litte. / Porque todas las chicas somos estresantes, ¿verdad?”. When Did You Get Hot?, de impulso soul, se merece el famoso “letra explicita”. Pero siempre con la provocación pizpireta de la chica que cuenta un chiste verde y luego dice “ups” y torna los ojos mirando al cielo: “Apuesto a que tu vara de luz es más grande que la de Zeus. / Eras un niño feo, pero ahora te has convertido en un hombre sexy”.
Los “parara, parara” de Go Go Juice son adictivos. Seguramente el momento más olvidable llega con Don’t Worry I’ll Make You Worry, una composición relajada demasiado sosa después de tanta chispa. Pero el álbum finaliza con el nivel arriba, una House Tour que recuerda a la primera Madonna, y el cierre es brillante, con un Goodbye muy (otra vez) Abba donde Carpenter se despide de ese hombre al que ha estado ridiculizando durante todo el disco: “Ahí estarás, sosteniendo un ramo de flores, parado en mi puerta. / Y yo te diré: Arrivederci, au revoir. / Disculpa por mi francés, pero vete a la mierda”.
Sabrina Carpenter ha confeccionado un trabajo divertido, en algunos momentos desarmante gracias a sus ocurrencias y con una lectura estimulante: dignificar el pop de consumo masivo.
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