El Consejo de Informativos de TVE acusa de “sesgo” a los programas ‘Mañaneros 360′ y ‘Malas lenguas’
El órgano interno de la televisión pública observa en estos espacios “una responsabilidad editorial opaca” e informaciones que “entran en contradicción con las elaboradas en los Servicios Informativos de RTVE”


Meses atrás, el Consejo de Informativos de Televisión Española abrió una investigación interna para analizar los espacios de actualidad Mañaneros 360 y Malas lenguas, buques insignia de la programación de mañana y tarde, respectivamente. Ambos espacios, de coproducción externa, combinan la presencia de tertulianos en un plató con conexiones en directo en diversos puntos de información. El órgano de control interno de TVE decidió iniciar las pesquisas sobre ambos formatos “tras recibir más de 100 quejas y actuando también de oficio”. Entre las conclusiones de un informe de 144 páginas difundido este martes, el Consejo de Informativos acusa de “sesgo” tanto a los formatos como a quienes los presentan. Y concluye que “estos programas incumplen, de forma habitual y reiterada, las normas fundamentales para la elaboración de información en RTVE”.
Las conclusiones del análisis afirman también que “las informaciones emitidas en estos programas no se rigen por criterios periodísticos, y por ello entran en contradicción con las elaboradas en los Servicios Informativos de RTVE”. Además, plantean que la responsabilidad editorial “es opaca y no se sabe, o al menos no se nos dice, quiénes son los responsables reales”. Como situación aún más grave, el Consejo de Informativos añade, “según distintas indagaciones”, que las “decisiones fundamentales las toma gente ajena a RTVE”. Y esgrime contra ambos espacios, impulsores durante los últimos meses de las audiencias de la televisión pública, que “la opinión está unida a la información, lo que en muchas ocasiones dificulta diferenciarlas”.
El órgano interno de control de la información en TVE observa que los presentadores de los espacios objeto de su informe (Adela González y Javier Ruiz en Mañaneros 360, y Jesús Cintora en Malas Lenguas) “adolecen de sesgo, tanto en el contenido de sus opiniones como en la forma de exponerlas”. Y señala “el reparto de tiempos en la mesa” durante las tertulias: “Suelen favorecer solo a quienes defienden tesis de un determinado signo político, quienes suelen concluir los debates y cuyas opiniones son reforzadas por los colaboradores externos”. A veces, añade el Consejo de Informativos, “el presentador también se une a la defensa de esas tesis, irrumpiendo de forma abrupta y grosera las opiniones de quienes están en contra”. El documento afirma que los conductores de ambos espacios “no ejercen el rol esperado de un moderador ni atienden a los principios de neutralidad e imparcialidad exigibles en RTVE”.

En línea con esa argumentación, para el Consejo de Informativos “es habitual que los temas y el tratamiento de los reportajes den como resultado un contenido sesgado, en el que abundan los argumentos favorables al Gobierno o al PSOE”. Y asegura que “mientras, se tratan de forma discreta o no se tratan aquellos temas que pueden poner en un aprieto al Ejecutivo y se redunda en los asuntos que puedan debilitar a la oposición”. Aun así, el informe reconoce que “los analistas de la mesa suelen representar de forma plural y equitativa, en número, las principales opciones políticas”. Pero añade que, sin embargo, “sí difieren en los tiempos de participación”. Sobre los especialistas que intervienen en conexiones en directo se considera que “suelen ser, casi siempre, de la misma ideología, lo que limita la diversidad de voces y la pluralidad”. Y en todo caso, el análisis de estos programas concluye que “algunos tertulianos y colaboradores usan un lenguaje agresivo” en el que “las descalificaciones son frecuentes”.
Tratamiento informativo
En cuanto al tratamiento de la información, el Consejo de Informativos de TVE señala “la emisión de noticias falsas, como por ejemplo acusar a un responsable de la UCO de querer atentar contra el presidente del Gobierno, incompatibles con programas que se anuncian como aquellos que quieren acabar con los bulos”. Sobre el abordaje de los sucesos, el informe detecta “falta de respeto a la privacidad de las víctimas y elementos que, en ocasiones, son sensacionalistas como el empleo de determinadas dramatizaciones y músicas”, además de observar, “con especial alarma, la difusión inapropiada de contenido vejatorio contra las personas, especialmente en el caso de menores”. El uso de la imagen corporativa de TVE, “en concreto en las esponjillas de los micros”, provocan según el órgano de control informativo interno “que el espectador y los presentes en el lugar de la noticia no sepan distinguir a los equipos de estos programas de los trabajadores de la información de RTVE”. Y se añade: “De hecho, en alguna ocasión se han creado conflictos entre estos trabajadores y los profesionales” de la corporación.
El informe añade una queja por “la falta de respuestas de la Dirección” a las preguntas enviadas durante su elaboración. Y afirma que dichos responsables “niegan la competencia del CDI [Consejo de Informativos] de TVE sobre estos programas”. A pesar de lo cual, el órgano de control interno cataloga en su análisis como “evidente que estos programas ofrecen información”. Según el Estatuto de Información de RTVE, el Consejo de Informativos de la televisión pública tiene “competencias sobre la programación general de los Servicios informativos, así como los contenidos informativos emitidos en cualquier otro programa de televisión o generados para Internet o cualquier otra plataforma interactiva multimedia”. Sus 13 vocales son elegidos cada dos años por “los trabajadores adscritos a las unidades informativas y centros territoriales de la corporación”.
El documento concluye que “la externalización de la información va contra el espíritu de la Ley 17/2006 y el Mandato Marco de 2007″, normas “que no recogen límites” a este tipo de programas porque “no existían en esa época”. El Consejo de Informativos incide también en que “la cesión a terceros de estos espacios genera una falta de rigor y neutralidad informativa, ya que sus contenidos no siguen los mismos controles que el resto de información de RTVE”. Y como recomendación se propone “que se refuercen los mecanismos de control editorial y de cumplimiento normativo y se adopten las medidas necesarias para clarificar las responsabilidades editoriales de estos programas”.
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