Los coches 100% eléctricos vendidos en España casi doblan a los diésel y los puntos de recarga superan los 50.000
Industria señala, en la presentación del Anuario de la Movilidad Sostenible, que las ayudas a cero emisiones del Plan Auto+ no llegarán antes de junio, aunque serán retroactivas desde el 1 de enero


Quien preste atención a los constantes bulos sobre el coche eléctrico —se incendian, no hay dónde cargarlos, son una moda pasajera— podría pensar que su uso es residual en España. Sin embargo, los datos muestran lo contrario: los coches 100% eléctricos vendidos en 2025 casi duplican a los diésel, son ya el 9% del total y los puntos de recarga superan ya los 50.000 por todo el país (4.600 más que el año anterior). Si sumamos híbridos enchufables y eléctricos, ya hay 850.000 circulando. Así lo demuestra el Anuario de la Movilidad Eléctrica de Aedive, la patronal del sector, hecho público este viernes. Descarbonizar el transporte es clave para reducir las emisiones que impulsan el cambio climático y España, aunque rezagada, comienza a hacer su parte.
“Es un mercado en crecimiento que ha duplicado matriculaciones y con una gran madurez tecnológica”, apunta la patronal. Un dato destaca: los turismos cero emisiones matriculados el año pasado son 104.227 unidades, con un crecimiento del 77%; mientras, los coches diésel fueron solo 62.669 y llevan varios años de caída. Los eléctricos han pasado de ser el 5,7% de las ventas al 9%, y llegan al 20% añadiendo los híbridos enchufables (juntos suman 225.616 unidades y un crecimiento de casi el 95% en un año). Ese 9% ya empieza a acercarse a cifras europeas (la media en el continente fue del 19,5%, con casi 2,6 millones de eléctricos vendidos). Frente a ellos, los de combustibles fósiles reducen su cuota año a año en España: los de gasolina —que todavía suponen un 28% de las ventas— un 16%, y los diésel un 35%. Algunos de esos datos ya habían sido adelantados por la patronal Anfac.
Arturo Pérez de Lucia, director general de Aedive, explica a EL PAÍS: “El vehículo eléctrico está consiguiendo incrementar sus cuotas porque están viniendo vehículos muy atractivos, que incorporan digitalización y conectividad, y con cada vez más autonomía. La gente ya está empezando a transformar el concepto de imposición en el entusiasmo”. Otra variable es el precio: “Los cero emisiones ya eran rentables si tenías en cuenta el combustible y las reparaciones, pero ahora además hay nuevos modelos más económicos que compiten en precio con sus espejos en combustión, y hay ayudas”.
En todos los países donde más eléctricos se venden, la evolución ha tenido una curva en forma de S típica de los avances tecnológicos, con crecimientos lentos en los primeros años y luego un aumento exponencial en los siguientes, cuando la mayoría de la población ve que la tecnología es madura y los costes de su uso son mucho menores (como pasa en España con la electricidad frente a la gasolina). Pasó, por ejemplo, en Noruega, que en una década pasó de vender un 5% de cero emisiones al 95% en la actualidad, y está pasando ya en Dinamarca (68%) u Holanda (40%), y empieza a suceder en Bélgica (34%) e incluso Portugal (23%).
¿Estamos cerca en España? “Estamos más cerca de lo que se piensa de ese punto de crecimiento exponencial, porque el impulso del Gobierno a la movilidad eléctrica se ha trasladado de la parte ambiental a la industria y la energía”, explica Pérez de Lucia. “España es una potencia en energías renovables (sol y viento) y debemos aprovechar para electrificar edificación, industria y movilidad, y ahí el vehículo eléctrico es un eje importantísimo”, añade. “La industria ya está trayendo más producción de vehículos eléctricos ligeros —el último anuncio ha sido de Renault—, hay palancas desde la Administración pública, y creemos que el mercado puede crecer de forma exponencial”, añade.
Luis Valdés, experto en divulgación de la movilidad eléctrica y analista de sus datos, da otras claves a EL PAÍS: “Este será el año del despertar del coche eléctrico en España con la llegada de cuatro modelos del Grupo Volkswagen de fabricación española: el ID Polo, el ID Cross, el Cupra Raval y el Skoda Epic, además de la llegada del segundo modelo de Toyota. Es importante porque Volkswagen es líder en coches eléctricos europeos con poca presencia en España, y Toyota es el principal fabricante del mundo”. Además, “se mantienen BYD y Tesla, que empataron el año pasado en ventas, y otras marcas chinas están comenzando a hacerse un hueco, entre ellas Leapmotor, distribuida por Stellantis, Xpeng, que ya comenzó su fabricación en Austria, y Deepal”.
A ese crecimiento deben ayudar las ayudas estatales. Alberto Ruiz, director general de Programas Industriales del Ministerio de Industria, ha señalado durante su presentación que el programa Auto+ “no llegará antes de mayo o junio”, pero ha insistido en que será retroactivo desde el 1 de enero. “Vamos a seguir financiando vehículos eléctricos y electrificados para particulares, autónomos y empresas. La gestión se gestionará desde la Administración General del Estado, para agilizar la tramitación de las ayudas, porque una de las quejas del sector es que se tardaban mucho en pagar esas subvenciones. Queremos hacer un sistema más ágil que tarde unos meses en pagar las ayudas”, ha dicho.
Faltan puntos de recarga lentos
En el anuario también se señala que los puntos de recarga de acceso público superan ya los 50.000 en todo el país, con un crecimiento de unos 4.600 puntos. “Al inicio, había un cierto temor a que no se pudiera viajar en eléctrico. Ahora podemos decir que la recarga rápida ya está muy bien cubierta y que se puede viajar con estos vehículos por todas partes”, apunta Pérez de Lucia. Hay poco riesgo de que estén ocupados: de media, se usan menos del 6% del tiempo.
El reto, en cambio, es la recarga lenta, que ha perdido enchufes. El secretario general da una explicación: “Los ayuntamientos colocaron infraestructuras de recarga lentas que quizá no estaban gestionadas de forma eficiente y ahora ya son los operadores de recarga los que se hacen cargo. En ese proceso ha habido una reactualización de esas infraestructuras de recarga que a lo mejor no prestaban el servicio adecuado. Ahora hay que hacer un esfuerzo en la recarga lenta en el entorno urbano y periurbano en la vía pública”.
Esa recarga lenta es uno de los motivos que echa para atrás a quien no puede recargar en casa. Según datos del INE, casi el 65% de la población española vive en pisos, una de las cifras más altas de Europa: la media continental es del 42%, mientras en Países Bajos y Bélgica ronda el 20% (el resto vive en casas). Muchos edificios no tienen aparcamiento subterráneo, con lo que es imposible instalar un punto de recarga, algo más sencillo en unifamiliares.
Hay ejemplos positivos en otros países: en Holanda, los ayuntamientos están obligados a proporcionar un punto de recarga lento cuando los ciudadanos lo solicitan; en Reino Unido se instalan en farolas; en Portugal, se puede pagar en todos los puntos de recarga con una sola app. Mientras, en España todavía hace falta descargarse muchas aplicaciones diferentes y hay un enorme déficit de puntos de recarga lentos para rellenar la batería de forma barata por la noche.
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