Ir al contenido
_
_
_
_

Las 30 belugas escapan de la eutanasia: el Gobierno canadiense abre la puerta a su envío desde Marineland a Estados Unidos

El parque acuático, que quería mandar los cetáceos a China, amenazó con matarlos por no poder hacerse cargo de su mantenimiento

Belugas Canadá

Se abre un camino de esperanza para las 30 belugas de Marineland, el parque de atracciones ubicado en la provincia canadiense de Ontario que dejó de operar en septiembre de 2024, para las que se barajó la posibilidad de eutanasiarlas o enviarlas a China. Esta semana, la ministra de Pesca y Océanos de Canadá, Joanne Thompson, aprobó de forma condicional el plan presentado por representantes del parque para exportar los cetáceos a centros estadounidenses. “Se trata de un plan sólido para permitir que estos animales vivan en condiciones mucho más saludables”, expresó Thompson. De esta forma, el destino de las ballenas, en suspenso durante muchos meses, comienza a aclararse.

El ministerio encabezado por Thompson ha señalado que aún quedan algunos requisitos por completar antes de emitir el permiso definitivo de exportación, entre ellos una evaluación de los cetáceos por un veterinario acreditado y la presentación de información detallada sobre su transporte. Pese a que el Gobierno canadiense no ha precisado los centros que podrían alojar a estos animales, representantes de Marineland se han reunido con personal de tres acuarios: el Shedd de Chicago, el Georgia de Atlanta y el Mystic de Connecticut. De igual manera, ha existido un encuentro con enviados de SeaWorld, que posee tres parques en Estados Unidos.

Doug Ford, primer ministro de Ontario, saludó la decisión del Gobierno federal, señalando que las condiciones actuales de vida de las belugas “son lamentables”. En junio de 2019, el Parlamento canadiense aprobó una ley para prohibir el cautiverio de cetáceos. La normativa no tenía carácter retroactivo, así que el parque ubicado cerca de las cataratas del Niágara quedó exento. La ley también vetó su importación y exportación, salvo si se realizara por razones científicas o en beneficio de los animales. La situación de los ejemplares en Marineland provocó un alud de preocupaciones principalmente por un dato que invitaba al pesimismo: en los últimos seis años han muerto dentro de sus instalaciones 19 belugas y una orca. El parque argumentó que los decesos obedecían a sus ciclos de vida.

Los propietarios de Marineland solicitaron en septiembre al Gobierno federal la autorización para enviar a los 30 cetáceos a un parque ubicado en la ciudad china de Zhuhai. El Ministerio de Pesca y Océanos de Canadá rechazó emitir el permiso, señalando que dicha aprobación significaría “perpetuar el trato que han recibido estas belugas”.

Poco tiempo después, Marineland pidió a Ottawa apoyos económicos para brindar los cuidados adecuados a estos animales, citando graves problemas financieros. La solicitud incluía un ultimátum: en caso de no recibir rápidamente una respuesta positiva, las belugas serían sometidas a la eutanasia. La ministra Thompson declaró que el Gobierno canadiense no tenía la obligación de cubrir estos gastos. De acuerdo a la agencia The Canadian Press, en una reunión la semana pasada con el Gobierno federal, los dueños de Marineland expusieron el plan de exportación a Estados Unidos y, de nuevo, mencionaron la posibilidad de recurrir a la muerte sin dolor.

El Ministerio de Pesca y Océanos de Canadá dijo haber valorado cada aspecto del plan, antes de aprobarlo provisionalmente, con el bienestar de los animales como máxima prioridad. A este respecto, las autoridades ministeriales apuntaron que enviarlos a un santuario, cuya construcción está prevista en las costas de Nueva Escocia (Canadá), dista de ser la mejor opción por la incertidumbre que todavía rodea a su apertura y por la premura de buscar una solución para las belugas.

Organismos como Animal Justice y World Animal Protection pedían con insistencia su envío al santuario. En un comunicado difundido este martes, la dirección de Animal Justice mostró numerosas reservas respecto a la decisión de la ministra Thompson, criticando también la postura adoptada por Marineland y agregando lo siguiente: “Estos animales deben ser la última generación que sufra en cautiverio”, al precisar que la reproducción de los cetáceos bajo estas condiciones está prohibida en Canadá.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_