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La moda vuelve cada 20 años: las matemáticas confirman la intuición de la industria

Un análisis de más de un siglo en la vestimenta femenina revela patrones ocultos en la evolución del estilo

Imagen del estudio 'De vuelta a la moda: Modelización de la dinámica cíclica de las tendencias' de Emma Zajdela y Daniel Abrams.Emma Zajdela / Daniel Abrams

Los expertos en pasarela y las revistas de belleza suelen decir que las tendencias vuelven cada cierto tiempo y que la moda es cíclica: minifaldas, pantalones de campana, hombreras, faldas largas, maxibolsos… Ahora un estudio titulado De vuelta a la moda: modelización de la dinámica cíclica de las tendencias, publicado por la Universidad Northwestern, concluye que esta observación no es solo anecdótica, sino que se trata de una realidad matemática.

Un grupo de científicos ha desarrollado un modelo que demuestra que las tendencias de la moda femenina tienden a repetirse aproximadamente cada 20 años. Para lograrlo, recopilaron información detallada de diseños históricos y la transformaron en datos cuantificables. En total, analizaron más de 37.000 imágenes de prendas femeninas desde el siglo XIX y estudiaron patrones y rasgos clave como el largo del dobladillo, el tipo de escote o la forma de la cintura utilizando el archivo de patrones comerciales de la Universidad de Rhode Island y colecciones de pasarela de distintas épocas. “El ciclo que descubrimos en los datos coincide con el conocimiento de la industria”, explica Emma Zajdela, ingeniera de la Universidad Northwestern y principal autora del trabajo.

Según el estudio, que acaba de ser presentado en la Cumbre mundial de la Sociedad Estadounidense de Física, en Denver (Colorado), cuando un estilo se vuelve común, los diseñadores se alejan de él, pero no tanto como para que la ropa no vuelva a usarse. Los resultados no solo respaldan lo que la industria señala, sino que ayudan a entender cómo se difunden las ideas en la sociedad. Según esto, los estilos ganan popularidad hasta que caen en desuso para, finalmente, tener un resurgimiento décadas después.

Esta idea la comparte Juan Ferrando Garrido, director del Grado en Diseño de Moda de la Universidad Nebrija y especialista ajeno al estudio. “Siempre estamos revisitando el pasado”, coincide. El especialista cuenta que la mayoría de los directores creativos “suelen recuperar elementos de la época en la que forjaron su identidad estética, especialmente su adolescencia” y pone de ejemplo el regreso de la moda de los 2000 (Y2K) esta temporada. “Nos hemos cansado de la sobriedad y vamos a ver el regreso de la tendencia color block como puede verse en las colecciones de Prada, Alaïa o Versace", señala.

El modelo matemático desarrollado por los investigadores está basado en dos variables: la tensión entre querer destacar y al mismo tiempo el interés por tratar de integrarse. “Con el tiempo, este impulso constante por diferenciarse del pasado reciente provoca que los estilos oscilen”, agrega Daniel Abrahams, profesor de Ingeniería y Matemáticas aplicadas en la facultad de Ingeniería McCormick de la Universidad Northwestern y coautor del trabajo.

Ferrando Garrido agrega que las tendencias no solo se reciclan por nostalgia, sino también por el contexto social o político. “Esto impulsa tanto la reutilización de prendas antiguas como el auge de la segunda mano, que combina sostenibilidad y accesibilidad económica”, dice. El estudio pone el foco en el largo de la falda durante los últimos 150 años, desde los vestidos con corsé, pasando por las prendas de las flappers en los años veinte hasta las indumentarias más largas y conservadoras de los años cincuenta o las minifaldas de los sesenta.

Pero la tendencia cíclica puede observarse también en los pantalones. “Hemos pasado del pantalón pitillo (skinny) al pantalón ancho (baggy), y ahora nos encontramos en un punto medio con los pantalones de tiro bajo y acampanados”, dice Ferrando Garrido. El experto considera que el regreso de los pantalones de campana es una de las señales más claras de que la moda siempre vuelve: “En unos meses estaremos invadidos por ellos, tanto en chico como en chica”, sostiene.

El grupo de investigadores advierte de que, en la actualidad, no es tan fácil identificar los patrones de la moda debido a la fragmentación de las tendencias a partir de los años ochenta, y que desde entonces, varios estilos conviven a la vez, reflejo de una mayor diversidad. “Los datos muestran mayor variedad de largos de falda simultáneamente con vestidos muy cortos, faldas hasta el suelo y vestidos midi”, señalan los autores. “Creo que es porque la moda ya no intenta unificar a la sociedad”, afirma Ferrando Garrido. “Hoy vivimos en la era del armario fragmentado y el acceso a las plataformas globales y a redes sociales permiten que una misma persona posea prendas de estilos y épocas totalmente opuestos”, explica el especialista.

“Ya no vestimos para encajar en una sola corriente, sino que acumulamos opciones dependiendo del contexto: el trabajo, el ocio nocturno, el barrio... convirtiendo el armario en un catálogo de identidades variables”, concluye. Mientras tanto, las matemáticas dejan la puerta abierta a que sigamos descubriendo las nuevas tendencias del futuro.

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