Un mal viaje al pasado
El Ballet Nacional recoge los clásicos de la danza española en el teatro de La Zarzuela

La memoria de los tres coreógrafos muertos evocados en la velada ha sido, en el terreno estilístico, poco tenida en cuenta. Se salva la Farruca de Juan Quintero, que estaba por allí (aunque en su obra aparece la moda inaudita de las barbas y los bigotillos recortados a la moda).
El Paso a cuatro de Antonio Ruiz Soler resulta una caricatura de esa gran pieza, habida excepción de Aloña Alonso, que impone clase, línea y pie, agréguese su palillo ilustrado. El resto es una pesadilla amanerada que violenta formas y figuras. Para conservar la tradición, para mirar al pasado, hay que hacerlo a conciencia y con visión de un presente que es futuro. El ballet es eso precisamente.
Clásicos de danza española
Ballet Nacional de España. Director: Antonio Najarro. Orquesta de Comunidad de Madrid. Director: José Antonio Montaño. Teatro de La Zarzuela. Hasta el 4 de noviembre.
La inclusión de la Jota de La Dolores no tiene justificación a menos que se remitiera canónicamente al trabajo de Pedro Azorín: segundas partes nunca son buenas en coreografía.
¿No hay en el Ballet Nacional de España una bailarina de plantilla que haga Viva Navarra de Victoria Eugenia? La inclusión de Carmen Cubillos no resulta ni siquiera caritativa; el solo vintage tiene su aquel, pero necesita otro brío. Y Medea resulta ahora un montaje ampuloso con griterío incluido; el maestro Granero no la concibió así. Precisamente si de algo hacía gala era de su refinamiento y control.


























































