#madrid
Una semana revuelta por recortes y torpezas de los habitantes de microclimas parlamentarios

La semana acaba revuelta, especialmente en las redes, tras una de esas confluencias de factores que alimentan el desencanto y el ruido. Nos queda saber si el oleaje se calmará.
No más “IVA no”. El martes supimos que la web que sostenía la ahora improcedente campaña contra la subida del IVA (de Zapatero) que promovió Esperanza Aguirre había desaparecido de la Red. Muy oportunamente, el PP de Madrid se desvinculaba del dominio masivano.com poco antes de que Rajoy confirmara en sede parlamentaria que decide cosas que no le gustan. Para preservar el recuerdo, hay quien ha creado en una URL similar un espejo delator de aquellos viejos tiempos.
Al calor minero. El rumor de la marcha negra camino de la capital fue creciendo muy lentamente en la conversación online hasta que, en la noche del martes, las luces de los cascos encendieron también la solidaridad (y las menciones masivas) en su ruta hacia la Puerta del Sol. La convicción de la protesta minera despertó simpatía (y violencia aislada) en las calles y trazó una primera aproximación al clima de indignación que seguiría alimentándose desde la solemnidad del Congreso.
Callar a tiempo. El lugar que da sentido a nuestro sistema parlamentario se ha revelado también como un microclima que insensibiliza a sus ocupantes ante el sentido común. Solo así se explica que ninguno de los diputados que el miércoles aplaudieron entusiásticamente el brutal rosario de recortes del presidente del Gobierno cayeran en la cuenta de lo que realmente jaleaban. En la vida real, en cambio, las palmadas no acabaron de sentar bien. Tampoco ayudó la intervención extraoficial de la diputada Fabra, a la que recordaremos como inspiradora de un hashtag (#quesejodan) que, como en tiempos del 15-M convocó en las calles de Madrid a miles de indignados.
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