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crítica literaria
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘La chica’, de Meridel LeSueur: mujeres proletarias unidas por el hambre

Escrita en los años treinta y publicada en 1978, la novela de la estadounidense brinda un homenaje a las trabajadoras de la Gran Depresión, cuyas historias de miseria lidian con la prostitución, la violencia, el sexo y la muerte

La chica, de Meridel LeSueur, escrita en la década de 1930 junto a una obra de teatro basada en las mismas historias, no fue publicada hasta 1978. La novela es, según su propia autora explica en el epílogo, un “monumento a las grandes y heroicas mujeres de la Depresión (…) la muestra de la lucha desesperada por la vida y la dignidad” de las clases trabajadoras y la lucha de las mujeres frente al control de los hombres. Un entramado de historias, todas con una parte real procedente de los propios testimonios de esas chicas, anotados por LeSueur y posteriormente unificados por la autora hasta crear la historia que protagoniza Chica, en una de las décadas de más miseria económica en Estados Unidos.

Vidas que a priori se muestran derrotadas, sin esperanza, indefensas… y que van acercándonos a la visión política de aquellas mujeres proletarias que aparecen enlazadas por un hilo conductor: el hambre. La comida, o mejor dicho su falta, asoma en casi todas las páginas de la novela, directa o indirectamente —“¿A quién le importa que tengamos hambre?”—, afectando a todos. Un hambre que acaba por determinar todos los comportamientos de los personajes y que, al fin, es hambre de supervivencia.

Militante del partido comunista, no sorprende que Meridel LeSueur ponga como protagonista de la novela a Chica, una joven que lucha por sobrevivir en Minnesota en un contexto de pobreza, violencia, machismo y falta de futuro. Una vida de la que solo logra escapar en parte por la ayuda y el cariño que recibe de otras mujeres, por más que ella —la costumbre condiciona las vidas más de lo que imaginamos— en cuanto puede se aferra a un hombre pensando que la salvación pasa por estar a su lado, casarse y llevar a término un embarazo no deseado: “Todo el mundo encuentra su arco iris, un caldero de oro o una buena tirada de dados”.

No es una novela fácil, no es una novela amable, es una novela en la que los personajes y sus historias (prostitución, violencia, sexo, muerte…) nos hacen sentir incómodos por cómo avanzan sus vidas, de las que, presumimos desde el inicio, no pueden acabar bien: “No hace falta tener mucho, Chica, no mucho, nosotros nunca pedimos mucho. Conocernos, acariciarnos, cantar, sentirlo en el pecho y en la garganta. Tienes que vivirlo y morirlo y entonces lo sabes”. Pero, a pesar de todo ello, es una novela que debemos leer porque, por un momento, las realidades y reivindicaciones sociales que respiran, transitan y reivindican esas vidas pueden hacernos pensar en el hoy más de lo que imaginamos y generar esperanza de un cambio para el mañana, porque, como dice LeSueur, es maravilloso hacer visibles estas vidas “para una nueva generación que aún no había nacido cuando estas mujeres les enviaron un mensaje: un hosanna, un grito de alegría y fuerza a esas maravillosas mujeres que fueron nuestras madres y que nos mantienen a todos vivos”.

La chica

Meridel LeSueur  
Traducción de Ricardo García Pérez
Libros Corrientes, 2025. 238 páginas. 19,50 euros

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