Dry Cleaning, un grupo consecuencia de su tiempo
En ‘Secret Love’, su tercer álbum, los británicos continúan denunciando sin que parezca que lo hacen el apocalipsis cotidiano en el que estamos consumidos

Los alemanes tienen una expresión, Sprechgesang, que define una manera de cantar hablando. En el rock, el rey en estas lides fue Mark E. Smith, líder de The Fall, que interpretó la mayoría de sus canciones como si preparara un discurso para arengar a las masas. Hoy, su influencia declamatoria está presente en nuevas bandas británicas como Yard Act, Squid, Shame y, sobre todo, en Dry Cleaning. Florence Shaw interpreta sus letras igual que si estuviera en una película contándole sus cosas a una amiga. Mientras, el guitarra Tom Dowse —el otro gran protagonista del grupo—, el percusionista Nick Buxton y el bajista Lewis Maynard aportan el contrapunto musical que hace del cuarteto algo sobresaliente
Dry Cleaning conquistó su lugar en el pop a principios de esta década donde la música pop parece que solamente sirve para montar festivales y aportar canciones que suenen en la escena adecuada de una serie. No fueron el capricho de una crítica sedienta de acontecimientos notables que la ayuden a seguir teniendo sentido. Más que un grupo de su tiempo, Dry Cleaning son consecuencia de ese tiempo. Y Secret Love, su tercer álbum, confirma ese carácter. Florence Shaw sigue cantando como si tal cosa y sus compañeros siguen conjurando el apocalipsis cotidiano en el que estamos sumidos. Las guitarras de Dowse invocan a los maestros del postpunk original representado por Gang Of Four o PiL, dos formaciones que, no es casualidad, nacieron en un momento social y políticamente convulso para Inglaterra. Ahora que esas convulsiones son cada vez más intensas y globales, lo que recita Shaw parece una buena opción para procesar el absurdo y la violencia que nos rodea. Observar la realidad circundante y contarla como un relato. Contarla como si hilara monólogo interior inspirándose en los comentarios en redes, los discursos de los influencers, los bulos. Contarla acompañada por una música que enfatiza lo que la voz nunca insinúa.
En el vídeo que acompaña a la canción ‘Blood’, una bailarina de la compañía Bullyache baila en un patio trasero en cuya valla hay colocada una bandera palestina. La canción habla de la sangre que nos acompaña cada día y a la que nos vamos acostumbrando tanto si nos indigna como si no: “Sangre para desayunar (y también en mis sueños)”. En ‘Cruise Ship Designer’, un creador de cruceros de lujo intenta convencerse a sí mismo del valor a su trabajo. En ‘Evil Evil Idiot’ una foodie se empeña en que es mejor quemar la comida que cocinar. Después de dos discos facturados con John Parish, Dry Cleaning eligen a la imprescindible Cate Le Bon como productora, que ejerce de cómplice y los lleva a incorporar sonidos menos agresivos —en ‘Let Me Grow And You’ll See The Fruit’, por ejemplo— sin hacerles perder lo que deben tener, contribuyendo a que cada canción posea un diseño sonoro distinto pero coherente con el resto. En conjunto, Secret Love denuncia, sin que parezca que lo hace, el mundo absurdo y terrorífico que hemos construido. Un mundo que se soporta mejor dejándose llevar por estas canciones.

Secret Love
4ad / Popstock!
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