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El Congreso argentino debate la reforma laboral de Milei en medio de una huelga masiva

Una medida de fuerza de los sindicatos paraliza la actividad, mientras la Cámara de Diputados busca avanzar con la aprobación del proyecto

Protesta a las afueras del Congreso de Argentina, este jueves.Sebastián Hipperdinger (Europa Press)

Argentina amaneció este jueves paralizada por una huelga de la principal central obrera contra la reforma laboral, que está cerca de sancionarse en el Congreso. El proyecto de ley, que es la apuesta más fuerte del presidente Javier Milei para el inicio del año, habilita la extensión de la jornada laboral hasta 12 horas diarias, abarata los despidos y reduce los aportes patronales, entre otras medidas.

La reforma se debate en Diputados desde las dos de la tarde (hora local), luego de haber recibido el visto bueno de la Cámara de Senadores la semana pasada. De todos modos, de ser aprobada, deberá volver a ser revisada en la cámara de origen porque se le introdujo una modificación clave. Por presión de los aliados de Milei, que amenazaron con no acompañar la iniciativa, se eliminó un artículo que reducía hasta en un 50% el salario de trabajadores de baja por enfermedad o accidente. Esta modificación entorpeció el proceso de sanción del proyecto, que el Gobierno pretendía completar esta semana para exhibirlo como un triunfo en la apertura de sesiones ordinarias, el 1 de marzo.

Del mismo modo que ocurrió la semana pasada, la discusión se desenvuelve en un contexto de fuerte conflictividad, con manifestaciones en la plaza frente al Congreso. En esta ocasión, el Gobierno reforzó la presencia de fuerzas de seguridad y advirtió que hará “pagar las consecuencias” a quienes “generen caos o atenten contra el orden democrático”. Javier Milei monitorea la situación desde el extranjero; viajó por vez número 15 a Estados Unidos para ratificar su alineamiento incondicional con Donald Trump y asistir a la reunión inaugural de su Junta por la Paz para Gaza.

La Confederación General del Trabajo (CGT), que reúne a gran parte de los sindicatos argentinos, decretó una huelga casi total de 24 horas, con la excepción de algunas líneas de transporte público que no se plegaron a la medida. No hubo trenes, aviones, bancos ni recolección de basura, entre muchos otros servicios interrumpidos. “No es modernización, es precarización”, advirtió la central al anunciar la medida de fuerza contra la iniciativa que pretende transformar el régimen de trabajo que rige, con modificaciones, desde 1974, cuando gobernaba el peronismo. La CGT no impulsó movilizaciones, por lo que la convocatoria en la calle es liderada por sectores de la izquierda.

El anuncio el miércoles de la histórica empresa de neumáticos Fate de cerrar su planta en el conurbano de Buenos Aires y despedir a sus 920 empleados, alegando “cambios en las condiciones de mercado” propiciados por Milei, sumó tensión a la escena y atizó la resistencia de los sindicatos. De las cuatro huelgas generales que hubo contra la gestión de Javier Milei, la de este jueves es la que mayor adhesión cosechó.

En representación del Gobierno, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, calificó como “extorsivo” el comportamiento de los sindicalistas. “Por algo la gente los odia, tienen 80% de imagen negativa, y cómo no van a tener esa imagen si lo único que hacen es complicarle la vida al trabajador”, dijo el ministro, entrevistado en un canal de streaming.

La nueva legislación contempla, entre otros puntos, la creación de un fondo para indemnizaciones a costa de desfinanciar la Seguridad Social y la eliminación del pago obligatorio de las horas extras. Impone también límites al derecho a huelga, al establecer servicios mínimos del 75% para los sectores esenciales, que abarcan gran parte de las actividades: salud, educación, transporte, energía y agua.

La argumentación del Gobierno es que la reforma “modernizará” la legislación laboral y contribuirá a dinamizar el mercado de trabajo asalariado formal, estancado desde hace más de diez años. De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró sorprendido en las redes por la falta de euforia entre los grandes empresarios tras la aprobación en el Senado. “Les bajamos las cargas patronales un 85% para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!”, escribió.

El bloque de Unión por la Patria, que representa al peronismo kirchnerista, enemistado con Milei, manifestó en un comunicado que el proyecto “retrasa a 100 años las relaciones laborales, quitándole derechos a los trabajadores, destruyendo la negociación colectiva y debilitando las organizaciones sindicales”. La sesión, que se inició gracias al quórum de legisladores oficialistas y aliados, tenía el jueves una lista de al menos 40 oradores y una duración de unas 13 horas.

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