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Stefano Di Carlo, presidente de River Plate: “Argentina tiene un problema con la endogamia, la autorreferencialidad y la soberbia”

En medio de las denuncias contra el jefe del fútbol argentino, el dirigente habla de los conflictos y dilemas del deporte y del país

Stefano Di Carlo, presidente del Club Atlético River Plate en las oficinas del estadio de fútbol. Buenos Aires (Argentina). 7 de enero 2026.

En el último suspiro del partido que definía un lugar en las semifinales de la Copa Libertadores de 2005, Diego Ceballos, jugador del sureño Banfield, recibió la pelota al borde del área chica y falló el tiro del final por unos 10 centímetros. Osvaldo “Tití” Di Carlo, presidente de River Plate a fines de los años ochenta y entonces vocal de la comisión directiva, seguía el partido de pie y pateando al aire en espejo con los jugadores de su club. Quedó inmóvil cuando creyó ver que el disparo de Ceballos había entrado: el 3 a 3 privaba a River de pasar de ronda en el mayor torneo continental. “Stefano”, le dijo a su nieto con un delgado hilo de voz, se desplomó y su corazón dejó de latir por siete minutos.

Era el décimotercer paro cardíaco de su vida y el undécimo durante un partido de River. Su nieto encontró en la platea un médico que lo reanimó. “¿Cómo salió River?”, preguntó Di Carlo en la ambulancia. Murió un rato más tarde, en el sanatorio, sin saber que esa noche River se había clasificado para las semifinales.

En dos mañanas templadas de enero de 2026, Stefano Di Carlo (Buenos Aires, 36 años) contó y volvió sobre aquella historia fatídica en su primera entrevista como presidente de River sin el desborde de las emociones. Al linaje que inauguró su bisabuelo —integró el grupo de fundadores del club en los primeros años del siglo XX— y continuó su abuelo, le ha adosado la novedad de su juventud —es el presidente más joven de la historia del club—, el que más votos recibió y asumió con el peso de revertir malos años deportivos en el campeonato local que empieza este fin de semana y en los sucesivos torneos internacionales.

Pregunta: ¿En qué consiste el trabajo del presidente de River?

Respuesta: Lo principal es administrar los recursos de los 350.000 socios, que formalmente son los accionistas. Eso convive con la administración de una institución que es a la vez la pasión de 15 millones de argentinos y no argentinos que no son socios. En un punto, sos la autoridad en una fe que tiene 15 millones de fieles. Es un montón.

P: El Gobierno de Javier Milei defiende la idea de que los clubes se conviertan en sociedades anónimas deportivas.

R: Estoy, y esto lo digo desde River, absolutamente en contra. Es el equipo con más títulos de la era profesional, el equipo con el mejor estadio de la Argentina, el equipo con mayor cantidad de hinchas, el club con mayor cantidad y calidad de oferta deportiva, cultural y educativa. La figura jurídica que nos rige —la sociedad sin fines de lucro—es la que nos trajo hasta acá. Estamos orgullosos de haber sido administrados por nosotros, los socios de River, de manera libre, democrática, ininterrumpida, con derechos políticos que incluso precedieron a los del país: acá vota la mujer desde la década del veinte, casi 30 años antes que en las elecciones nacionales. Y ahora las mujeres tienen el 20% de los cargos en las listas de los cargos electivos.

P: River tiene una empresa de apuestas deportivas como auspiciante, ¿cuál es su posición entendiendo que el club tiene también una función social?

R: Yo creo que hay una cuestión que obviamente está en lo políticamente correcto, que es hablar mal del juego en general.

P: ¿Y qué tiene que ver lo políticamente correcto?

R: Las apuestas y el juego están asociados a un montón de cuestiones que deterioran el poder adquisitivo de muchas personas y hasta generan complicaciones como la ludopatía. El juego clandestino no tiene reglas ni límites ni distribuye el ingreso que genera. La hiperregulación empuja a los chicos al juego clandestino. Yo creo que tanto sean actividades lícitas, legales y que tengan espacio en Argentina y que signifiquen el mejor acuerdo para el club haremos acuerdos con las empresa de la industria y no renegamos de los acuerdos que hacemos.

P: ¿Cuáles son las prioridades de su gestión?

R: Son tres. La primera es armar un equipo competitivo regionalmente y mostrar que Argentina puede competir con Brasil después de años de resultados deportivos que no fueron satisfactorios. River tiene que ser campeón de América. El segundo objetivo es continuar con las obras de infraestructura que hemos hecho en las gestiones anteriores en las que yo era dirigente. Con la ampliación del estadio (será el primero techado del país y cuya inversión supera los 150 millones de dólares) tendrá capacidad para 101 mil personas y será uno de los tres más importantes del mundo y una de las sedes de la Copa del Mundo de 2030. En un país con muchas complicaciones, traspiés en materia económica, y un contexto absolutamente desfavorable, desde la pandemia hasta acá hemos triplicado nuestra economía. River demuestra que con inteligencia, foco, esfuerzo, trabajo, previsibilidad y podemos crecer al nivel de los equipos más grandes del mundo. El Real Madrid es el gran ejemplo a seguir y sobre todo la figura de Florentino Pérez, el dirigente más relevante de la historia del fútbol. El tercer objetivo es exportar la marca River, que es una de las argentinas más conocidas en el mundo.

P: ¿Un presidente realmente puede incidir en ese éxito deportivo?

R: Mucho. Es más cómodo decir que si la pelota pega en el palo y sale no es tu responsabilidad, como si fuese un acto de Dios y divino, en el que vos estás ajeno. No me siento alejado ni disociado del resultado del fútbol. Los dirigentes generamos las condiciones para que el éxito deportivo llegue. ¿Si no,para qué sos presidente del club? En mi caso, es el sueño de mi vida.

Nacido en la provincia de Buenos Aires, criado en el barrio porteño de Palermo, vivió hasta los siete u ocho años con sus padres,hasta que se separaron y entraron en un ciclo de adicciones. Luego se mudó con sus abuelos maternos,con quienes completó su crianza. Como su abuelo Osvaldo, a quien todos llamaban Titi, pasaba todo el día en River, hizo el secundario en la escuela del club. Casi no recuerda episodios fuera del perímetro de las instalaciones de Nuñez —asistencia perfecta a los partidos de local y casi perfecta a los de visitante—y el primer beso con una chica en un quincho cercano al estadio.

Después de la muerte de sus abuelos, Di Carlo quedó a cargo de sus dos hermanos. Tenía 17 años y —cuenta— recibió una caja con 7.000 dólares con la que debió racionar las compras de los siguientes 12 meses. Consiguió trabajo en una mueblería, pero no pudo empezar por ser menor de edad, hasta que lo contrataron en una fundación. Su vida empezó a encauzarse cuando en 2009 entró en la Facultad de Ciencias Económicas —donde estudió y luego se recibió de licenciado en administración de empresas—, entró como guía del museo del club y tuvo su primera incursión en la política universitaria en la agrupación Nuevo Espacio. Su primer cargo en River, durante la gestión de Rodolfo D’Onofrio (2013-2021), fue como responsable del departamento de comunicación.

“Ahí fundé mi primera empresa, una agencia de comunicación que se llama Ronda. Revisé el 100% de mi agenda en el teléfono y pasé a un Excel todos los contactos que estaban a cargo de una organización o que potencialmente podían requerir un servicio de comunicación. Eran 130, pedí 130 cafés y después de meses conseguí tres clientes. El primero era un diputado provincial. Eran 500 dólares por seis meses y con eso empecé. En una actividad que funciona ad honorem, como la de los dirigentes de fútbol, si yo no tenía ingresos propios que sustentaran mi propia vida, no iba a poder seguir en River. No me parece justo. Los dirigentes de los clubes tienen que cobrar de manera clara, transparente y bien definida, pero por el momento eso no ocurre.

A partir de 2013, Di Carlo se diversificó como empresario. Desarrolló un software y se especializó en el desarrollo y activación de comunidades y venta de entradas. En el llamado negocio del ticketing tiene como socio,en el Movistar Arena,al diario La Nación de la familia Saguier y fuera de Argentina a la Selección de Ecuador, entre muchos otros clientes. “A River le doné ese software y logramos una convocatoria récord con 100 partidos consecutivos con el estadio con todas las entradas vendidas”, cuenta. En su tercer emprendimiento empezó a proveer un servicio de tecnología aplicada a clientes privados, cinco provincias y varios municipios. Su nuevo emprendimiento, con un grupo de socios, es la explotación minera en la provincia norteña de La Rioja,dedicada al cobre y al oro. El mundo River ha sido, también para Di Carlo, un proveedor de red de las relaciones más variadas con empresarios, políticos, jueces, empresarios de medios.

En las últimas semanas,uno de los temas de la agenda han sido las denuncias judiciales contra el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Chiqui Tapia. Se lo investiga por lavado de dinero y otros delitos. Las denuncias y notas periodísticas sobre manejos opacos de dinero, transferencias, erogaciones difíciles de explicar y gastos exorbitantes tienen en alerta al mundo de fútbol,a pocos meses del inicio del Mundial. Las investigaciones judiciales tienen un respaldo explícito del Gobierno de Milei.

P: ¿Qué evaluación general hace de la gestión de Tapia como presidente de la AFA?

R: En el fútbol argentino hay dos temas. Uno es el seleccionado nacional, que ahí hay resultados que son positivos y evidentes, y la otra cuestión es el fútbol local. En la gestión del fútbol hacia adentro, Argentina no está en un buen momento. La competencia no es la mejor, el torneo de 30 equipos afecta a la competencia y esa es una posición que tiene River desde hace años. Eso puede tener algún impacto sobre la cuestión de la gestión de los derechos de televisión, que es una fuente de ingresos y en el caso de River es muy inferior a los principales equipos de España. River fue el único que votó en contra de la mayor parte de los procesos de renovación de las actuales autoridades de la AFA. Siempre ha sido claro con sus cuestionamientos y el voto es público.

P: Hay varias denuncias judiciales que inciden en la política doméstica y en el fútbol.

R: Sobre eso no tengo ningún interés en opinar. Lo tiene que dirimir la justicia y los ámbitos en los que esas cuestiones se desarrollan.

P: Una particularidad de la liga argentina es la cantidad recurrente, en el último tiempo, de resultados torcidos o resultados donde los malos arbitrajes, a pesar del uso de tecnología con el VAR, han beneficiado, entre otros, a Barracas,el equipo de Tapia. ¿Cómo lo explica?

R: Las causas de esos malos arbitrajes pueden ser múltiples. Algunas puedo intuirlas, otras no. Hay mucho, aunque no parezca, de falta de formación. Después hay cuestiones que están tácitas en el ambiente, que pueden inducir a un árbitro a pensar que debiera ser flexible. Son personas, regulan como regulan todas las personas. Mayormente,creo en la honestidad de las personas. Creo que hay muchos errores porque hay temas también de formación.

P: En una entrevista con EL PAIS, Milei contó que en la final en Madrid entre River y Boca empezó hinchando por Boca, su equipo, pero terminó hinchado por River por un cambio que hizo el técnico de su club…

R: (se adelanta) No había escuchado un cambio de equipo en medio de una final.

P: ¿Cómo evalúa su presidencia?

R: Me identifico con una manera de ver las cosas que es humanista y cristiana. Le va bien al conjunto de la sociedad o no le va bien a nadie, de eso estoy profundamente convencido. En la Argentina, hay exceso de ideologismo y falta de gestión. También estoy profundamente convencido de que hay que administrar un país específicamente con equilibrio fiscal, que tenés que propender a no tener inflación como funciona cualquier país normal. Nosotros, en River, hemos hecho lo mismo y por eso nos ha ido bien en lo económico. La economía funciona por incentivos y no por restricciones y en eso tengo más bien una perspectiva liberal. Creo muchas veces que Argentina tiene un problema con la endogamia, la autorreferencialidad y la soberbia, también podría decirse, que nos hacen creer que somos únicos, especiales, inexplicables. Y no existe el excepcionalismo argentino.

P: Entonces reivindica de Milei el equilibrio fiscal y la baja de la inflación. ¿Cuáles cree que han sido los perjuicios para el país y cuáles son las cosas que le preocupan?

R: Los perjuicios se ven en el tiempo. Son procesos mucho más largos para hacer valoraciones o evaluaciones después de sólo dos años de Gobierno.

P: Si tuviera que identificar los rasgos del hincha de fútbol argentino, en relación al brasileño, al español, el alemán ¿hay algo que lo singulariza?

R: Ahí sí veo un excepcionalismo argentino.Creo que el hincha argentino es único y que no existe en ninguna parte del mundo por el nivel de lealtad con la institución, con el club del que cada uno es hincha, con el orgullo que significa, con el sentido de pertenencia y con la disociación del éxito deportivo.

P: En el arquetípico hincha de fútbol argentino siempre aparecen anécdotas memorables sobre esa devoción en un partido o circunstancia. ¿Cuál es la suya?

R: Podría tenerlo, incluso hablar del día de la muerte de mi abuelo, pero yo no creo en eso. Los hinchas somos hinchas todos los días y muy hinchas. No hay un hito. Todos los días tu cabeza, nuestra cabeza, está en el club que amamos. Y casi nada más que en eso.

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