Juan Orlando Hernández asegura que la justicia de Estados Unidos ha “anulado” su condena
El expresidente de Honduras, sentenciado en 2024 a 45 años por narcotráfico e indultado por Trump, afirma que un tribunal de apelaciones ha ordenado desestimar su caso


El periplo judicial del expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, ha dado este miércoles un giro inesperado. Apenas cuatro meses después de recibir un indulto de Donald Trump, el exmandatario hondureño ha asegurado que la justicia estadounidense ha “anulado” formalmente su condena y sentencia por narcotráfico. Según Hernández, una resolución de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York ha ordenado desestimar el caso de raíz, calificándolo de “improcedente”.
“¡Dios es bueno! La verdad siempre prevalece y sale a la luz”, celebró el expresidente (2014-2022) a través de sus redes sociales. El anuncio marca el fin de lo que él siempre calificó como una “venganza política”. Para JOH —como se le conoce en Honduras—, la decisión judicial no es solo una libertad física, sino un “borrón completo” que restablece su inocencia ante los tribunales que antes lo señalaron como el arquitecto de un narcoestado.
¡DIOS ES BUENO! La verdad siempre prevalece y sale a la luz.
— Juan Orlando H. (@JuanOrlandoH) April 9, 2026
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
— Juan 8:32 #JuanOrlandoHernandez es #inocente y #volvera pic.twitter.com/sAYBgsThMc
La caída de Hernández fue, hasta hace poco, el símbolo más potente de la lucha contra la impunidad en Centroamérica. Su detención fue de película. Solo pudo disfrutar de 18 días como expresidente en libertad. Tras la entrega del cargo a la presidenta Xiomara Castro a finales de enero de 2022, el político fue arrestado en su casa y comenzó el proceso de extradición, un duro golpe para un hombre que se autodefinía como aliado incondicional de Washington.
El proceso contra JOH fue muy polémico en Honduras. Aparentemente, había colaborado en la lucha contra el narcotráfico, pero en realidad se aprovechaba de su influencia en el país centroamericano para que la Policía, el Ejército y los jueces miraran para otro lado mientras él hacía negocios con los narcos. Durante su mandato, Honduras recibió más de 50 millones de dólares de parte de la Administración estadounidense para luchar contra el narcotráfico. La Casa Blanca también autorizó decenas de millones de dólares para ayuda militar y seguridad en Honduras.
El indulto de Trump se produjo pese a las múltiples señales que relacionaban a JOH con el narco. Su hermano Juan Antonio, con el que mantenía una estrecha relación, fue condenado por el mismo tribunal de Nueva York por sus vínculos con los cárteles de la droga hondureños. Cuando aún estaba en el poder, la fiscalía de Manhattan llegó a acusar a Juan Orlando Hernández de recibir un millón de dólares del capo mexicano Joaquín El Chapo Guzmán. Los fiscales recabaron testimonios de otros narcotraficantes del cartel local Los Cachiros que revelaban las actividades de JOH como pieza fundamental del engranaje del narco.
Los documentos judiciales en los que se basó la sentencia condenatoria señalan: Hernández “estuvo en el centro de una de las conspiraciones de narcotráfico más grandes y violentas del mundo”. En aquel juicio, en el que JOH siempre defendió su inocencia, la fiscalía sostuvo que “abusó de sus poderosos cargos y de su autoridad en Honduras para facilitar la importación de más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos”. Y prosigue: “Los conspiradores de Hernández estaban armados con ametralladoras y artefactos destructivos, los cuales utilizaban para proteger sus enormes cargamentos de cocaína mientras transitaban por Honduras rumbo a Estados Unidos, proteger el dinero obtenido por la eventual venta de esta cocaína y resguardar su territorio de narcotráfico contra rivales”. En junio de 2024, un jurado neoyorquino lo condenó a 45 años de cárcel.
El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca alteró drásticamente el guion. El indulto otorgado el 1 de diciembre de 2025 —enmarcado en la campaña electoral hondureña donde Trump pidió abiertamente el voto para el conservador Nasry ‘Tito’ Asfura— fue el primer paso de este deshielo judicial. Ahora, con la supuesta anulación de los cargos, el historial criminal del hombre que gobernó Honduras durante ocho años queda, en la práctica, neutralizado en Estados Unidos. Queda por verse cómo actuará en su país la justicia bajo el nuevo gobierno conservador de Asfura, muy cercano a Trump, a quien le debe en buena parte la elección. El pasado diciembre, el fiscal general del país centroamericano, Johel Zelaya, ordenó la “captura inmediata” de Hernández. “Cúmplase”, remarcó el documento oficial, que advierte a Hernández de que será apresado si pone un pie en territorio hondureño. “Honduras ha pagado un precio demasiado alto por el narcotráfico: familias destruidas, jóvenes asesinados, comunidades cooptadas por el crimen organizado y miles de hondureños obligados a migrar, huyendo de la violencia generada por este flagelo”, dijo Zelaya.
Honduras recibió dividida la noticia del indulto a Hernández. La gente votó masivamente en las elecciones de 2022 contra el Partido Nacional, la organización de Hernández, en una clara muestra del hartazgo por la corrupción y lo que llamaban el “narcoestado”, porque los críticos de Hernández aseguran que parte del poder de su Gobierno descansaba en pactos con narcotraficantes. En el país aumentaba el descontento de la gente por los escándalos de corrupción durante su mandato. Uno de los casos más sonados fue el desfalco al instituto de seguridad social por más de 200 millones de dólares. Investigaciones periodísticas revelaron que parte de ese dinero sirvió para financiar a la campaña electoral del Partido Nacional.
“El indulto no quita las acusaciones por narcotráfico, usar el Estado para negocios de crimen organizado y paso de drogas, compra de armas. El indulto no le quita lo que políticamente representó en términos estatales, en términos de privatización, represión, militarización”, dijo a este periódico Lucía Vijil, del Centro de Estudios Para la Democracia (Cespad), una organización progresista que fiscaliza el poder en Honduras. “En la memoria histórica de este país, Hernández representa lo negativo, los intereses empresariales y del crimen organizado”, agregó. Las primeras reacciones a la decisión de la justicia estadounidense comenzaron a hacerse eco la noche del miércoles. “Es una bofetada para Honduras, la sociedad y el periodismo de investigación”, escribió en X la periodista Thelma Mejía. “Además de poner en entredicho a la justicia estadounidense. Vaya golpe”, lamentó.
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