Ni derecha ni izquierda: el cálculo político detrás de la elección de José María Balcázar como presidente de Perú
La derecha se divide y niega su apoyo al nuevo mandatario, quien nada más llegar al cargo aseguró que las etiquetas ideológicas “quedaron en el siglo XVIII”


La elección este miércoles de José María Balcázar como nuevo presidente del Perú no puede explicarse únicamente como una victoria de la izquierda sobre la derecha, aunque esa haya sido la primera lectura. Lo ocurrido en el Congreso vuelve a instalar una tesis cada vez más extendida en la política peruana: las ideologías pesan menos que los acuerdos de conveniencia y los cálculos de supervivencia parlamentaria.
Las dos principales fuerzas de derecha en el Parlamento —Fuerza Popular y Renovación Popular— han quedado enfrentadas tras el triunfo del abogado de 83 años, quien devuelve a Perú Libre —el partido marxista que llevó a Pedro Castillo a Palacio— a la conducción del Ejecutivo. Fuerza Popular representa el legado político de Alberto Fujimori; Renovación Popular es el partido ultraconservador liderado por el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, hoy favorito en las encuestas para las elecciones del 12 de abril.
Renovación Popular respaldó desde el inicio la candidatura de María del Carmen Alva, de Acción Popular. Fuerza Popular, en cambio, oficializó su apoyo apenas minutos antes del pleno extraordinario. Ese respaldo, sin embargo, ha sido puesto en duda tras conocerse los resultados: la izquierda, por sí sola, no tenía los votos suficientes para asegurar el triunfo de Balcázar. Además, llegó dividida. El congresista Edgar Reymundo, quien también aspiraba a suceder a José Jerí, retiró su candidatura al advertir que no contaba con respaldo suficiente.
En la primera votación, Balcázar superó a Alva por un estrecho margen: 46 votos frente a 43. En la segunda vuelta, ya en un duelo directo, amplió su ventaja: 60 contra 46. El carácter secreto del sufragio alimentó las sospechas de un doble juego en algunas bancadas.
Las recriminaciones no tardaron. Desde la cuenta oficial de Rafael López Aliaga se difundió una imagen elaborada con inteligencia artificial en la que aparece Keiko Fujimori acompañada del mensaje: “No gobierna, sabotea. Cuando no gana, entrega al país”. Fujimori respondió lamentando el resultado: “Es un día muy triste para el país. Han permitido que la izquierda radical vuelva a gobernar. Todos sabemos quiénes son los irresponsables que han empujado al caos, con López Aliaga a la cabeza”.
Más allá de las acusaciones cruzadas, el episodio vuelve a poner en cuestión si el Parlamento peruano se mueve realmente por afinidades ideológicas. En los últimos años, Fuerza Popular y Perú Libre —ubicados en extremos opuestos del espectro político— han coincidido en votaciones clave. Esa convergencia dio lugar al término fujicerronismo, en alusión a Keiko Fujimori y Vladimir Cerrón. Este último, neurocirujano y fundador de Perú Libre, permanece en la clandestinidad desde hace más de dos años, eludiendo una condena por corrupción, y aun así ha anunciado su intención de postular en las próximas elecciones.
En el desenlace también habría sido decisiva Alianza para el Progreso, el partido liderado por César Acuña, empresario del sector educativo acusado de plagio. Con una línea ideológica difusa y un perfil pragmático, APP ha jugado históricamente un papel bisagra en el Congreso, y esta no ha sido la excepción.
La socióloga Indira Huilca, candidata por Ahora Nación, cuestionó el trasfondo del acuerdo: “Se gritan y se insultan en los medios, pero juntos sostienen el pacto mafioso desde la Mesa Directiva del Congreso”. Desde otra orilla, el almirante retirado Jorge Montoya, parlamentario de Honor y Democracia, expresó su malestar: “Cuando se juega a los acuerdos con la izquierda, el resultado es predecible. No todo vale por unos votos ni por una cuota de poder. La coherencia puede costar políticamente. Con el comunismo, ni a la esquina”.
Balcázar —militante de un partido de izquierdas, que defiende el matrimonio infantil— ha sido el primero en desmarcarse de etiquetas ideológicas. En sus primeras declaraciones como presidente encargado, afirmó en Radio Programas del Perú que los conceptos tradicionales de izquierda y derecha han quedado superados. “No estamos trabajando en hacer izquierdismo en Palacio de Gobierno, eso ya no existe, esos conceptos de izquierda quedaron en el siglo XVIII”, dijo. También descartó versiones que señalaban que podría indultar a Pedro Castillo: “No tenemos mucho tiempo, no estamos pensando en ningún tipo de indultos”. Castillo, en cualquier caso, le ha solicitado este jueves el indulto desde prisión.
Otra interpretación de la victoria de Balcázar sugiere un cálculo electoral más frío. Permitir que una figura vinculada a Perú Libre asuma el mando en un contexto político y económico adverso podría reforzar, en el imaginario ciudadano, la asociación entre izquierda y fracaso de gestión, a pocas semanas de los comicios del 12 de abril. Bajo esa lógica, el eventual respaldo encubierto habría sido una jugada estratégica para capitalizar un posible desgaste.
En cualquiera de los escenarios, la elección de José María Balcázar no parece responder a una definición doctrinaria clara, sino a una dinámica parlamentaria donde las alianzas son flexibles y los principios, intercambiables. En el Congreso peruano, una vez más, el poder parece explicarse por conveniencias bajo la mesa.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































