El ‘ET de Varginha’: el alienígena que cautiva a Brasil 30 años después de un avistamiento descartado por la investigación oficial
La ciudad escenario del suceso, un congreso de ufología y un documental celebran el supuesto encuentro, en 1996, con el extraterrestre más famoso del país


El 20 de enero de 1996, hace tres décadas este martes, unas adolescentes brasileñas vislumbraron una criatura extraña agachada junto a una pared en un descampado de la ciudad de Varginha. “Tenía brazos y piernas, como un ser humano, pero también cuernos, tres cuernos”, contó entonces Liliane Silva. Las tres crías describieron un ser con rostro con forma de corazón, unos grandes ojos rojos, tres pequeños cuernos en la frente y el cuerpo brillante, de tono marrón. Unos días después, un abogado y ufólogo de la ciudad, Ubirajara Rodrigues, se reunió con ellas para recabar información; tras escucharlas, les aseguró: “No visteis un demonio ni un simio, visteis un extraterrestre”, cuenta Silva, que es profesora, en un recién estrenado documental.
Pronto el asunto se convirtió en noticia nacional. Así nació el ET de Varginha, bautizado en honor a la película ET, el entrañable ser que en los ochenta hizo soñar a los adolescentes de medio planeta con tener un amigo llegado del espacio. Ningún otro alienígena u ovni alcanzó su protagonismo en el imaginario popular brasileño.
La ciudad de Varginha, en Minas Gerais, celebra este 30º aniversario con un congreso ufológico internacional. En vísperas de la efeméride, el Tribunal Superior Militar ha difundido la investigación oficial, que concluyó que la historia era ficticia. El suceso que atrajo a ufólogos de medio mundo hasta este rincón cafetero de Brasil resulta inagotable. Nuevos testimonios, recogidos en documentales como O Mistério de Varginha, estrenado por Globo para el aniversario, alimentan la leyenda.

El caso del ET de Varginha no cayó en el olvido, a diferencia de otros muchos testimonios sobre encuentros con alienígenas o avistamiento de platillos voladores no identificados investigados por las Fuerzas Armadas brasileñas y custodiados con mimo por el Archivo Nacional. Al cabo de unos meses, la historia del ET ganó repercusión gracias a los testimonios de militares anónimos con la voz distorsionada recogidos por ufólogos. Aseguraban que el alienígena fue capturado vivo, llevado a un hospital, después al cuartel de Tres Corações —ciudad natal de Pelé— y de ahí a un laboratorio secreto de una universidad en Campinas para ser analizado.
La trama engordaba. Ya no era solo un encuentro con un extraterrestre, las Fuerzas Armadas eran acusadas de encubrirlo. Uno de los soldados contó que “casi no tenía nariz, los ojos eran muy rojos y la boca, pequeña”. Varios vecinos aseguraron haber visto un ovni que sobrevoló la zona antes de aterrizar.
La Escuela de Sargentos de las Armas, un cuartel cercano, abrió una investigación oficial para investigar los rumores —para entonces publicados como libro— y neutralizar cualquier daño a la imagen del Ejército. La dictadura había acabado hacía poco más de una década. Los investigadores castrenses interrogaron a los militares señalados, a sus superiores, a bomberos, a los ufólogos que escribieron el libro —uno de ellos, Vitório Pacaccini, sigue activo, fiel a la versión del encubrimiento— y revisaron los movimientos de todos los vehículos del cuartel aquellos días. Nada.
La investigación oficial del Ejército —dos volúmenes, 600 páginas— concluyó que la historia era ficticia. “Los militares citados por la prensa no participaron de ninguna operación de transporte de ningún tipo de carga. Los medios de comunicación están equivocados, dando publicidad a hechos no verídicos”, concluye la investigación castrense.
Y apunta la siguiente tesis: aquella tarde hubo una espectacular tormenta, el cielo se oscureció, como a menudo ocurre durante el verano en el trópico, llovió a mares e incluso granizó en pleno verano. En medio de la tempestad, las adolescentes “hicieron una interpretación equivocada” de lo que vieron. Posiblemente, era Luís Antônio de Paula, conocido en Varginha como mudinho (mudito), un vecino con problemas mentales que se movía por la ciudad en cuclillas.

Las protagonistas del avistamiento lo niegan hasta hoy. “Conocíamos a mudinho desde niñas, iba siempre agachadito”, cuenta Valquiria Silva, otra de las tres testigos, en el documental. “Sin duda, no era él”, zanja categórica.
La ciudad de Varginha abrazó la historia del alienígena. A 400 kilómetros de Río, tiene 135.000 habitantes y hasta entonces era conocida como un importante polo productor de café. El ET resultó un excelente gancho para atraer turistas. El Ayuntamiento disfrazó un céntrico depósito de agua de platillo volante. Levantó varias estatuas en su honor e incluso abrió un Memorial del ET, que el próximo fin de semana acogerá el congreso de ufología. Por todas partes se venden souvenirs del extraterrestre.
El testimonio estelar del citado documental de Globo es el de un neurólogo, Ítalo Venturelli. Cuenta que él estaba en el hospital cuando un colega le pidió que analizara una criatura extraña que acaba de ser sometida a una cirugía. “Era como un niño, ni verde ni marrón, como dijeron. Lo que yo vi era blanco, con el cráneo en forma de gota, los ojos lilas. ‘Le miré, me miró, miró por la ventana y de nuevo a mí”, cuenta este médico que explica que calló durante 30 años por miedo a que lo tomaran por loco. Pero, detalla, una enfermedad grave que por poco lo mata le decidió a revelar su secreto. “Era completamente diferente de un humano. Estaba muy tranquilo, parecía un ángel”.

El Ayuntamiento informa de que nunca se ha pronunciado oficialmente sobre la investigación militar del caso. Pero el actual alcalde, Leonardo Ciacci, aparece en el documental y abona las sospechas. Cuenta que en 1996 él era el gerente de la panificadora local y revela que, justo ese día, el hospital adonde supuestamente fue llevado el ET no quiso recibir el encargo diario de pan.
Los miles de documentos sobre ovnis están entre los más consultados del Archivo Nacional de Brasil. Quizá por eso, el Tribunal Superior Militar recuerda que la investigación oficial completa sobre el ET de Varginha está completamente digitalizada y al alcance de cualquier internauta. Apunta también que es el tribunal más antiguo de Brasil —creado en 1808, con la llegada de la familia real portuguesa— y que custodia un archivo de 26 millones de páginas de documentos de las Fuerzas Armadas.
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