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Chile se enfrenta al reto de convertir sus residuos mineros en una nueva fuente de minerales críticos

Con más de 800 depósitos de este tipo, el país estudia cómo extraerles cobalto y tierras raras. Sin una regulación clara, el proceso podría dejar daños ambientales y a la salud

La mina 'El teniente', en Rancagua, Chile, el 30 de Julio 2024.FERNANDA REQUENA

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Chile busca recuperar los minerales críticos de sus montañas de residuos mineros, también conocidos como relaves, en medio de la preocupación de que la reexplotación de estos materiales también pueda dañar a las comunidades cercanas y al medioambiente. Los relaves son mezclas de roca molida y agua que quedan tras la extracción en una mina. Se asemejan a gigantescas montañas de arena gris. En la actualidad hay 836 depósitos de este tipo en todo Chile —según el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin)—, aunque se concentran principalmente en regiones desérticas como Atacama, en el norte, donde las vastas reservas minerales han ayudado al país a convertirse en líder mundial en exportaciones de cobre.

Las comunidades han convivido con estos depósitos durante décadas, pero en los últimos años su potencial valor ha cambiado radicalmente: podrían estar repletos de minerales críticos, como el cobalto y los elementos de tierras raras. Estos son esenciales para la transición energética, ya que se necesitan para los vehículos eléctricos y las tecnologías de energía renovable. Un análisis publicado el año pasado en la revista Journal of Cleaner Production sobre un depósito de 1,7 millones de toneladas en España, por ejemplo, sugirió que podría producir 168 toneladas de elementos de tierras raras por sí solo.

Esto ha suscitado la esperanza de que la minería circular (la reincorporación de los residuos al ciclo de producción) pueda dar un nuevo uso a la creciente acumulación mundial de relaves mineros. Sin embargo, expertos y organizaciones ambientales sostienen que la reutilización de estos residuos podría causar contaminación y afectar al suministro de agua.

Luis Cisternas, profesor de la Universidad de Antofagasta, en el norte del país, e investigador del Centro de Tecnología Minera Avanzada (AMTC) de la capital chilena, afirma que el reprocesamiento de relaves requiere grandes cantidades de energía y agua: un recurso especialmente crítico y escaso en el desierto chileno. Si no se gestiona de forma rigurosa, afirma, este consumo podría competir con las necesidades de agua de las comunidades locales y los frágiles ecosistemas.

Oro oculto

El año pasado, el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia publicó una evaluación de diversas fuentes secundarias de elementos de tierras raras y minerales críticos, entre las que se incluyen el lodo rojo (residuo de bauxita) y los residuos electrónicos reciclados. Consideró que los relaves tienen el mayor potencial.

Aparte de las tecnologías de transición energética y los vehículos eléctricos, los minerales críticos son parte integral del equipamiento militar moderno. Una coalición de gobiernos liderada por Estados Unidos y Europa, por ejemplo, ha tomado medidas para diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos, lo que ha elevado a países como Chile a una importancia estratégica.

Humberto Estay Cuenca, director del AMTC, afirma que el país tiene una oportunidad única para consolidar aún más su estatus como proveedor de minerales, “si esto se combina con una estrategia de extracción de valor y soluciones socioambientales”. Sin embargo, advierte de que la viabilidad económica de las “bajas concentraciones” de minerales en los relaves supondrá un reto.

No obstante, Sernageomin está destinando más recursos a los depósitos de relaves: en octubre de 2025 puso en marcha un Observatorio Nacional de Riesgos Geológicos y Mineros. La geógrafa del Sernageomin, Silvia Arce, es la directora técnica del proyecto. “Queremos establecer un sistema de monitoreo que nos permita, como Estado, tener un control operativo, o un reflejo de lo que está sucediendo en cada mina”, explica a EL PAÍS. Un ejemplo de extracción exitosa de relaves es Minera Valle Central, en el centro de Chile. Se están utilizando mangueras de alta presión para convertir los depósitos de nuevo en lodos, lo que permite la recuperación de minerales. Entre ellos se encuentran el cobre y el molibdeno, este último utilizado en aleaciones de acero.

“Esto se vuelve a procesar y se vende en el mercado”, explica Cristóbal Carrasco, ingeniero del servicio. Afirma que el método hidráulico reduce los riesgos para los trabajadores al evitar el contacto directo con estas inestables montañas de relaves. Pero la implementación de esta técnica supone un “gran desafío”, según Cisternas: “Cada depósito de relaves tiene una mineralogía particular. Eso significa que no hay una solución única para todos los casos”.

El investigador, además, advierte de que el proceso debe ser extremadamente riguroso si se quieren contener los posibles impactos químicos: “A veces, los elementos de tierras raras van acompañados de isótopos radiactivos que podrían liberarse al medioambiente si la reanudación de la actividad no cuenta con estudios dedicados”.

Barreras normativas

Los procedimientos normativos de Chile están tratando de ponerse al día con este potencial. Actualmente, se debaten enmiendas a la normativa que regula el diseño, la construcción y la operación de los proyectos de relaves. La nueva regla busca promover el reprocesamiento, la reutilización y la reubicación de los relaves, así como dotar a Sernageomin de más herramientas de inspección y gestión. “La idea es dar a cualquier persona o empresa la oportunidad de intervenir en un depósito de relaves, salvaguardando su estabilidad física y química”, explica Carrasco.

En la actualidad, evaluar un depósito de relaves requiere prácticamente los mismos permisos complejos y costosos que abrir una mina desde cero. Por esto, la nueva normativa introduciría el concepto de “depósitos de extracción”, distinguiendo así la simple acumulación de relaves de la actividad de recuperación de minerales. Esto permitiría agilizar los procesos de obtención de permisos, reduciendo los costos burocráticos y facilitando la inversión a las pequeñas empresas o a los innovadores locales.

Esta burocracia, sin embargo, no ha impedido que surjan algunas iniciativas piloto: en Tierra Amarilla, una comunidad minera de la región de Atacama, se han realizado pruebas para fabricar ladrillos a partir de relaves. El problema es que estas iniciativas siguen representando una ínfima parte de los millones de toneladas de relaves que genera la minería del cobre cada año.

Las amenazas

En 2024, el depósito de Minera Cenizas, en la región de Valparaíso, generó un incidente de vaciado y arrastre de material durante unas fuertes lluvias, aguas abajo. El impacto fue inmediato: material sólido de relaves fluyó por las calles de los pueblos cercanos, dañando viviendas y desencadenando una alerta ambiental. Tras estos hechos, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), organismo encargado de la fiscalización ambiental en el país, multó a la empresa.

De los 836 depósitos de relaves de Chile, alrededor del 80 % están inactivos o abandonados. A través de su última política de relaves, el Ministerio de Minería está intentando identificar a sus propietarios mediante estudios de la propiedad minera. Muchos pertenecen a empresas que están inactivas o ya no existen; sus propietarios han desaparecido o fallecido, dejando al Estado a cargo de gestionar sus riesgos. Esta situación también limita la capacidad del Gobierno para actuar con el fin de asegurar los depósitos y gestionar los riesgos, como los daños físicos causados por terremotos o el drenaje ácido. Este último consiste en la contaminación química de las aguas subterráneas, cuando el agua entra en contacto con estos minerales y produce ácido.

El sector privado también puede contribuir a garantizar la seguridad de los tranques de relaves. Mario Escobar es especialista en herramientas digitales para la gestión y la calidad del agua en la empresa chilena Blue Mining, dedicada a optimizar el uso del agua en las minas. Él sostiene que, dado que los precios del cobre se encuentran actualmente en máximos históricos, la inversión en seguridad es imprescindible. Pero también afirma que el principal reto de la región es su “brecha de acceso”, una combinación de altos costos de implementación y una infraestructura tecnológica insuficiente que está frenando a las empresas mineras de pequeña y mediana escala.

Ante esto, algunas empresas de software han desarrollado herramientas que utilizan algoritmos de inteligencia artificial para supervisar la estabilidad de los relaves y predecir posibles fallas en caso de terremotos o lluvias torrenciales. Este monitoreo digital se complementa con imágenes satelitales, que pueden detectar cambios mínimos en los niveles de humedad o deformaciones en los relaves abandonados: información que resulta útil para zonas remotas a las que los inspectores humanos a menudo no pueden llegar.

Preocupaciones ambientales

Para las comunidades cercanas a los relaves, la posibilidad de un colapso —combinada con el riesgo de explotación— puede alimentar una sensación constante de vulnerabilidad.

Minería Chile

Michael Lieberherr, investigador de la ONG chilena Ecosistemas, advierte que los depósitos saturados han convertido algunas localidades en “zonas de sacrificio” ambientales. Añade: “El temor no es solo al colapso, sino a la persistencia en el ecosistema de metales pesados que nunca han sido remediados”.

Manuel Cortés, presidente de Chadenatur, también comparte la preocupación. Él hace parte de este grupo ecologista que representa a la ciudad costera de Chañaral, en el norte del país, marcada por décadas de contaminación minera. Por eso ve con cautela el creciente interés por los relaves: “Por lo general, el interés principal es explotar los minerales que interesan a las empresas”.

Muchos residentes temen que cualquier promesa de rehabilitación ambiental se utilice simplemente como excusa para reabrir antiguos yacimientos sin abordar plenamente los posibles efectos sobre la salud. Y es que, además de filtrar sustancias nocivas al entorno, los relaves se han relacionado con enfermedades respiratorias debido al polvo que desprenden. Un estudio publicado por la revista Minerals en 2024 advertía de que el reprocesamiento de los relaves podría provocar un aumento del consumo de agua. También señalaba la posibilidad de que se liberaran sustancias tóxicas, lo que podría tener “consecuencias ambientales negativas”. Recomendaba la mejora continua de estas tecnologías, centrándose en métodos respetuosos con el medioambiente. Además, existen preocupaciones sobre la viabilidad financiera: el mismo análisis publicado en Journal of Cleaner Production sobre los depósitos en España sugiere que los costos derivados de la extracción de tierras raras no se veían compensados por su valor.

La minería circular promete convertir un pasivo ambiental histórico en una nueva fuente de recursos estratégicos. Pero, como advierten algunos expertos, su viabilidad depende de que el reprocesamiento de los relaves elimine el tipo de riesgos ambientales y sociales que salpican la historia minera del norte de Chile, en lugar de simplemente reproducirlos.

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