El tormento de Savannah y los Guthrie 60 días después de la desaparición de su madre, Nancy: “Si ha sido por mi culpa, lo siento muchísimo”
El pasado 1 de febrero, la madre de la popular presentadora de ‘Today’ se esfumó de su casa de Arizona en lo que las autoridades creen que es un secuestro y del que, dos meses después, apenas tienen pistas


Se cumplen ya dos meses, 60 días, desde que el pasado 1 de febrero Nancy Guthrie desapareciera de su hogar, sin dejar rastro. Cuatro días después de cumplir 84 años, la madre de la popular periodista Savannah Guthrie —de 54 años y presentadora de Today, uno de los shows matutinos más seguidos de Estados Unidos— acudió a cenar a casa de su hija mediana, Annie, pasó la tarde divirtiéndose con su nieto Olmo y unos juegos de mesa y regresó a su hogar en un Uber para cerrar la puerta de su garaje y no ser vista nunca más. En estos meses, los tres hermanos Guthrie, con el apoyo de todos los niveles de la autoridad y hasta del presidente Donald Trump, la han buscado con un empeño rayano en la desesperación. Los avances son mínimos.
Apenas hay pistas, pero todo apunta a un secuestro, del que se desconocen los motivos: la familia ofrece recompensas, hasta un millón de dólares, que nadie parece aceptar. Los Guthrie —Camron, Annie y Savannah, la menor— no bajan los brazos, pero no saben qué más hacer. De ahí que esta semana la popular presentadora haya regresado a casa, al plató de Today (de la cadena NBC), no solo para conceder su primera entrevista larga desde que su madre se esfumó, sino para anunciar en la misma que retornará a su trabajo en plató. Algo que marca un punto de inflexión, puesto que deja ver que la ausencia de Nancy no parece tener solución inminente.
La charla, conducida por su compañera y amiga Hoda Kotb (que ha vuelto a los platós tras su retirada para sustituir a Guthrie, con enorme éxito de audiencia), se ha emitido en dos días, jueves y viernes, con enorme expectación; la opinión pública estadounidense está ansiosa de detalles del caso, que consume de manera voraz. Sin parar de llorar, la presentadora ha explicado en su programa que su familia está “en agonía” y que el dolor “es insoportable”. Fue el segundo en el que Savannah confesó la necesidad, pero también el dolor, de regresar a sus tareas: “No puedo volver e intentar ser algo que no soy. Pero tampoco puedo dejar de volver, porque es mi familia”, dijo Guthrie. “Creo que ahora mismo forma parte de mi propósito. Quiero sonreír. Y cuando lo haga, será de verdad. Y mi alegría será mi forma de protesta”.

Pero el primer día fue en el que Savannah se abrió especialmente, entre irrefrenables lágrimas, reconociendo su sentido de culpabilidad por la desaparición de su madre. El domingo 1 de febrero, después de que su madre no acudiera a misa, como es habitual en ella, y de no dar con ella, la familia acudió a su casa —la misma en la que lleva viviendo décadas, desde antes de que muriera el patriarca de la familia, hace tres décadas— para descubrir que no estaba. Cuando Savannah llamó a Camron desde Nueva York, donde vive, para conocer lo ocurrido, le preguntó: “¿Crees que es por mí?”, en referencia a si su madre habría sido secuestrada por su fortuna, que los medios estadounidenses calculan de entre 40 y 50 millones de dólares. “Me dijo: ‘Bueno, lo siento, cariño, pero sí, puede ser’. Pero yo ya lo sabía”, reconocía en la charla con Kotb. “Espero que no. Es decir, todavía no lo sabemos. Sinceramente, no sabemos nada. Así que no sé si es porque es mi madre y alguien pensó: ‘Vaya, esa señora tiene dinero, podemos sacarle un dinerito rápido. Tendría sentido, pero no lo sabemos”.
Reconocía la presentadora que a ella y los suyos se les hace tremendamente doloroso pensar en lo que pudo haber sufrido su madre, “imaginar su terror”. “Solo de pensar que he traído eso hasta su dormitorio, que es por mi culpa...”, lloraba Savannah, lamentando una culpabilidad no demostrada anteriormente. “Y tengo que decir: lo siento mucho, mamá. Lo siento muchísimo. Lo siento por mi hermana, mi hermano, mis hijos, mi sobrino, mi cuñado Tommy. Si es por mí, lo siento muchísimo”.
Estos dos meses desde la desaparición de Guthrie tienen más sombras que luces. Hay pocos detalles que se hayan podido saber, más allá de la primera semana. Tras la desaparición de Nancy en Tucson (la segunda ciudad más poblada de Arizona), el sheriff del condado de Pima, al que pertenece, se hizo con el caso. Poco a poco se fueron uniendo a él otras fuerzas del orden, como el FBI. En el porche de la casa de Nancy solo encontraron algo de sangre, al parecer, de ella misma. Hubo alguna detención fallida. La familia recibió algunas notas de secuestro, muchas de ellas falsas, aunque Savannah contó en su entrevista que cree que dos de las recibidas por ella y sus hermanos tras colgar diversos vídeos en sus redes sociales eran auténticas. Tres semanas después de su desaparición, el Gobierno de México desmintió que hubiera líneas de investigación en dicho país por un posible traslado de Nancy a través de la frontera.
Pero sobre todo el mayor logro del caso ha sido dar con la grabación de las cámaras de seguridad, que parecían ya inaccesibles. Pasados 10 días de su desaparición, el director del FBI, Kash Patel, publicó varias imágenes del aparente secuestrador. En las imágenes (un par de fotografías y un par de vídeos, de 11 y 26 segundos) se veía a “una persona armada que parece haber manipulado la cámara de la puerta principal de Nancy Guthrie la madrugada de su desaparición”, como afirmaba Patel. Cuando esa persona, encapuchada, descubría la cámara, regresaba al jardín unos pasos más atrás, arrancaba unas hierbas y trataba de toquetear la cámara para ocultarse. Como se ha visto, sin éxito.

Pero las imágenes también parecen un callejón sin salida. La policía no ha dado con sospechosos, al menos, públicamente. Toda la familia Guthrie ha sido descartada. También el conductor que llevó a Nancy de casa de su hija Annie a la suya propia, a última hora del sábado 31. Después, no vio a nadie más: a las 21.50 se cerró la puerta de su garaje. A la 1.47 de la madrugada del día 1, se desconectó la cámara de la puerta principal —que no estaba forzada—. A las 2.12, la cámara detectó a una persona ante ella. A las 2.28, la aplicación del marcapasos de Nancy dejó ver que este se había desconectado de su teléfono móvil. Después, la nada.
El FBI ofrece 100.000 dólares; la familia, hasta un millón. Pero eso, por el momento, sigue sin llevar a nada. Las autoridades locales llevan semanas diciendo que el final está cerca. Lo que podía parecer un caso corto y de rápida resolución con el pago de un generoso rescate sigue igual de enmarañado, y con una familia resquebrajada y sin noticias de su madre.
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