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Emergencia machista: cuando dar la voz de alarma no basta para salvarlas

Seis de las nueve asesinadas por violencia machista en 2026 tenían denuncia previa, pero el sistema les falló

Mujeres durante el minuto de silencio en condena del asesinato machista de Ana María, asesinada por su expareja, en Benicàssim (Castellón), el 17 de febrero.Andreu Esteban (EFE)

Nueve mujeres han sido asesinadas por violencia machista en España en lo que va de 2026, y aún no ha acabado febrero. Las tres últimas, junto a una niña de 12 años, en menos de 72 horas. La cifra deja una alerta preocupante por el fallo institucional. La mayoría de las mujeres estaban (o debían estar) bajo vigilancia: cinco de ellas habían denunciado previamente a su agresor y, en un sexto caso, lo había denunciado una tercera persona. Uno de los datos más preocupantes que se repite año tras año en las estadísticas es que la mayoría de las asesinadas nunca dieron la voz de alarma: apenas lo hicieron una de cada tres. Pero esta vez muchas sí lo habían hecho. Y el sistema les falló.

Los crímenes de Pilar, Czarina, María Isabel, Carmen, Victoria, María Belén, Ana, María José, la niña Noemi y la mujer recientemente asesinada en Madrid, cuyo nombre ni siquiera se conoce todavía, ejemplifican el peor final de la violencia machista. Cinco de ellas, y sus agresores, estaban en el sistema de vigilancia VioGén. “Nos encontramos con que a las mujeres se les está diciendo constantemente que tienen que denunciar, pero luego, en realidad, los servicios públicos no están a la altura de la exigencia que se les pone a ellas”, explica Amparo Díaz Ramos, abogada especialista en violencia de género.

Considera que “hay una desconexión enorme entre los servicios especializados y los juzgados” y que las leyes aprobadas en España, sin ser perfectas, son mucho mejores sobre el papel que en su aplicación. Relata que, en la práctica, la víctima presenta una denuncia en la policía y solicita ahí la orden de protección, con “una evaluación absolutamente deficitaria”. “Una mujer puede estar sufriendo 10 años de maltrato y se hace un resumen en la policía que no corresponde porque lo que le van a decir es: ‘Céntrate en lo último”.

El caso más reciente, de este mismo miércoles, es el de un hombre de 34 años que estranguló a su expareja en Madrid y tenía denuncias previas. La asesinada era madre de dos menores, hijos de otra pareja. Seis niños han quedado huérfanos por violencia de género este año. Son 510 desde 2013, cuando comenzó la estadística oficial. Ya son 1.352 las mujeres asesinadas desde que se creó el registro oficial, en 2003; y 66 menores asesinados por violencia vicaria machista desde 2013, cuando empezó a contabilizarse oficialmente.

El crimen anterior al perpetrado este miércoles en Madrid fue la noche del domingo al lunes; el exmarido de María José y padre de Noemi las asesinó en Xilxes (Castellón). Él avisó a la policía e intentó convencerlos de que el autor había sido otro hombre. Tenía una orden de alejamiento de ambas, con las que compartía una discapacidad auditiva, una vulnerabilidad añadida a estas dos víctimas que constaban en VioGén. Apenas unos días antes del asesinato se había reevaluado su situación, que quedó en “riesgo medio”, el tercero de los cinco posibles entre “extremo” y “no apreciado”; y el último seguimiento se había hecho horas antes de ser asesinadas.

El 24 de enero, a Victoria la mató en Alhaurín el Grande (Málaga) su expareja y padre de sus tres hijos. Figuraba en el sistema VioGén con “riesgo bajo”. Ella lo había denunciado en dos ocasiones y este había sido condenado a cuatro meses de prisión en diciembre por quebrantar la orden de alejamiento, aunque no entró en la cárcel bajo la condición de no cometer ningún otro delito.

“El análisis del riesgo va a ser siempre muy deficitario si no dedicas muchas horas a escuchar a la víctima. Como no lo estamos haciendo, muchas valoraciones son incorrectas”, considera Díaz Ramos; por ejemplo, puede haber casos en los que, tras una denuncia, se valora que no hay riesgo y la víctima no entra en el sistema de seguimiento; y en otros, aunque las mujeres y sus agresores están en VioGén, la justicia puede haber decidido que no hace falta una orden de alejamiento.

La jurista da un ejemplo: “Hay casos en los que se están estableciendo órdenes de protección y lo que hay que establecer es la prisión preventiva. Pero en esta materia es muy difícil conseguirla porque cuesta muchísimo ver a este tipo de delincuentes como delincuentes. La mayoría de ellos están perfectamente adaptados a nuestra sociedad”.

También en el primer asesinato machista del año, en Quesada (Jaén), la expareja y asesino de Pilar tenía una orden de alejamiento en vigor. Czaria fue asesinada el día de Reyes en Las Palmas de Gran Canaria. Tiempo atrás había interpuesto una denuncia contra su marido, pero aparecía como archivada porque luego manifestó ante el juzgado que no quería presentarla. El hombre que asesinó a su esposa el 13 de enero en Badajoz tenía una orden de alejamiento, pese a que la familia había pedido su ingreso en prisión después de que le diera una paliza.

El artículo 544 ter. de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que las órdenes de protección se pueden solicitar no solamente en la policía, judicatura o fiscalía, sino también en los servicios sociales y los centros de atención a la mujer. Son sitios “en los que a lo mejor llevan meses atendiendo a la víctima y tienen un relato amplio”, afirma Díaz Ramos. “Si ese relato llegara al juzgado y además fuera con un informe, por ejemplo, de la psicóloga que atiende a la mujer, a lo mejor se daría un mejor trato a la víctima y una mayor protección”, insiste. La abogada considera que esto no se ha llegado a desarrollar porque no ha habido un cambio en el diseño de los servicios especializados ni una mayor dotación de recursos.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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