Ir al contenido
_
_
_
_

La mayoría sigue hablando bien de Julio Iglesias en Ojén, el pueblo de Málaga donde tiene una mansión

El cantante compró a finales de los años 90 un terreno y una parcela para construir en el pueblo, una propiedad a la que sus hijas siguen acudiendo cada verano

Ojen

A finales de los años 90 el pequeño hotel El Refugio de Juanar, ubicado en Ojén (Málaga, 4.755 habitantes) recibió una ilustre visita. El empresario Salvador Guerrero había invitado a Julio Iglesias y en el establecimiento les reservaron un pequeño salón privado. Sobre la mesa sirvieron varios entrantes, además de platos típicos de la zona como cochifrito —cochinillo frito— o perdiz en escabeche. Tras el almuerzo el artista pasó por el comedor público y saludó a todas las personas que estaban allí, una a una. “A la mayoría de mujeres les daba dos besos en la cara, pero a las más jóvenes le daba un beso en la boca” recuerda José Gómez, hoy con 79 años y que entonces dirigía el alojamiento. “También besó a los hombres”, subraya quien hoy vive en un sencillo piso del pueblo y tiene buen recuerdo de aquel día. “Fue simpático, gracioso y amable”, destaca Gómez con un mandil verde puesto para cocinar.

La anécdota es una de las muchas que guardan los residentes de este bonito pueblo blanco a escasos cinco minutos de Marbella. Iglesias acababa entonces de comprar una parcela de 40.000 metros cuadrados para construir una enorme casa en término municipal de Ojén, a la que luego añadió otros 55.000 metros cuadrados más al adquirir la finca del torero Curro Romero por unos 300 millones de pesetas —18 millones de euros— según contaba la agencia EFE en el año 2000. Se convirtió en el vecino más internacional, aunque en realidad la propiedad —denominada Las cuatro lunas— está en la urbanización La Mairena, a 25 kilómetros del casco urbano por autovía o 13 por un laberinto de caminos de tierra del que solo los locales saben salir. Sus muros de cuatro metros están repletos de cámaras de seguridad y la privacidad es máxima. Quienes más visitan la residencia, por temporadas y de manera asidua, son dos de sus hijas, las gemelas Cristina y Victoria, como hicieron este último verano.

La denuncia por agresión sexual y acoso contra Julio Iglesias por parte de dos exempleadas, adelantadas por elDiario y Univisión, son el tema del día en las tiendas, plazas y bares de Ojén desde el mismo momento en el que se publicó la noticia.

En Ojén, la mayoría prefiere guardar silencio sobre este asunto. Relatan alguna anécdota y reconocen el papel que el artista ha tenido para que el pueblo se dé a conocer. “Es nuestro mejor embajador”, sostiene José Antonio Gómez, que fue alcalde de Ojén entre 2007 y 2019, quien nada más llegar al cargo recibió una llamada del entorno de Julio Iglesias para citarle a visitar la casa. “Pidió que nos viéramos como había hecho con mis antecesores. Está claro que no es un vecino normal, pero nunca ha tenido un trato especial, ni ha pedido nada extraordinario o ha dado algún problema. Lo único que quería era estar tranquilo”, señala quien quiso poner el nombre del artista a la Casa de la Cultura e inició el procedimiento para nombrarle Hijo Predilecto en el año 2020, pero el cantante le solicitó retrasarlo por motivos de salud. Gómez pide “cautela” ante las denuncias, que el artista, de 82 años, ha negado en un comunicado. Las dos extrabajadoras que le han denunciado van a declarar en la Fiscalía de la Audiencia Nacional como testigos protegidas tras presentar una denuncia por los delitos de agresión sexual y trata de seres humanos, entre otros. Los hechos se enmarcan en 2021, cuando la más joven de las denunciantes tenía 22 años. Según la investigación de elDiario.es y Univision, Iglesias imponía a sus empleadas pruebas de VIH, hepatitis, clamidia y revisiones ginecológicas.

En el restaurante Pica’s de Ojén la televisión mostraba este viernes uno de los matinales que analizaban la situación ante la pasiva mirada de un par de vecinos. Alba, la camarera que les atendía, explicaba que todo el mundo ha opinado de lo ocurrido. “He escuchado barbaridades”, subrayaba, sin dar más detalles por lo que considera el secreto profesional de trabajar tras una barra. “Pero la mayoría le defiende”, afirmaba. Ya en la puerta, María, una joven del pueblo, explicaba que el artista tiene muy buena imagen en Ojén y que “es difícil que alguien hable mal de él”.

El pregonero más internacional

Más abajo, en el bar cafetería Ojén, una decena de hombres charlaba con cerveza o vasos de vino dulce sobre la mesa. En las paredes, una bandera del municipio y otra de España, así como un cartel bien grande: “Se rifa un jamón ibérico etiqueta negra”. Varias mujeres se afanaban en la cocina. Los vecinos recalcan que Iglesias apenas ha pasado alguna vez por el pueblo para comer en el restaurante del polideportivo con las autoridades locales. La mayoría, eso sí, le recuerda del día que ofreció el pregón de la Feria de Ojén en octubre 2002 (también lo hizo en la Feria de Málaga en 2004). Fue invitado por el entonces regidor, Francisco Manuel Vázquez, que destaca el revuelo que se levantó aquel día: “Vinieron televisiones de todas partes”.

El personal que trabaja en la casa es poco conocido en Ojén. Pocos saben algún nombre y la mayoría indica que son personas contratadas por empresas en Marbella o que son del equipo de confianza de la familia Iglesias desde hace años. Eso sí, todos ponen nombre a quien ejerció de chófer para el cantante durante mucho tiempo, Juan, conocido como Blanquito porque su madre se apellidaba Blanco. Cuando Iglesias no estaba en Málaga, el trabajador le enviaba huevos de sus gallinas y productos de su huerta hasta República Dominicana. “Era más caro el envío que el producto, pero como se lo pedía, pues él mandaba el paquete y listo”, sostenía otro vecino del pueblo.

Los vecinos creen que Iglesias lleva años sin pasar por su casa en la Costa del Sol, donde se casó con Miranda Rijnsburger en el año 2010. Parte de su familia sí que pasó allí el verano de 2020, marcado por las restricciones debido a la crisis sanitaria. También lo hacen las gemelas Cristina y Victoria, dos de sus hijas, según ellas mismas contaron en sus redes sociales. Cristina, de hecho, mostraba su día a día con sus caballos, disfrutando de la piscina, sobre una pequeña moto o en el césped junto a unas espectaculares vistas sobre el litoral malagueño en pleno atardecer. “Where I want to be [dónde quiero estar]” escribía en 2017 sobre la finca de Ojén, la misma que ligó a su padre con este pequeño pueblo malagueño.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Nacho Sánchez
Colaborador de EL PAÍS en Málaga desde octubre de 2018. Antes trabajé en otros medios como el diario 'Málaga Hoy'. Soy licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_