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CINE

Nadia Melliti: “Ahora estoy segura de que el cine puede mejorar la vida de la gente”

Iba para futbolista, pero ganó en Cannes como una joven musulmana y lesbiana en ‘La hija pequeña’

Nadia Melliti tiene 23 años y fue descubierta en un 'casting' en la calle.ARALE REARTES

La hija pequeña es la historia real de Fatima Daas, seudónimo tras el que se esconde una novelista francesa de origen tunecino de familia y creencia musulamanas que, en su adolescencia, cuando descubrió que era lesbiana, comenzó un proceso de lucha interior y externa por esa doble identidad enfrentada. La actriz convertida en directora Hafsia Herzi (Cuscús, Mereces un amor), también de origen magrebí, creció en los suburbios de Marsella conociendo “a muchas chicas como Fatima”. “En esos barrios no siempre es fácil aceptar lo que podría verse como diferente”, explica. Ella había visto esos conflictos reflejados en pantalla protagonizados por hombres, pero nunca por mujeres y por eso aceptó el encargo de adaptar la novela. Su tercera película como directora, también titulada La hija pequeña (en cines desde el 13 de marzo), se estrenó compitiendo en Sección Oficial en el Festival de Cannes.

De ahí salieron con la Queer Palm, máximo premio a un filme que gira en torno a temáticas y personajes LGTBIQ+; y, además, su actriz protagonista, la debutante Nadia Melliti (Les Lilas, île-de-France, 23 años) ganó como mejor actriz. “Desde que leí el libro sabía que el proceso de encontrar a mi Fatima sería muy difícil”, reconocía Herzi en Cannes, “en el propio casting venía gente que cuando le contábamos la temática de la historia o el viaje del personaje, decía que no podía participar en una película así. Nadia apareció en un casting de guerrilla, la encontramos por la calle y fue amor a primera vista”. La vida de Nadia Melliti empezó a cambiar en aquella audición, pero después de Cannes ha dado un vuelco. Iba para profesora de gimnasia, para deportista profesional; el cine o la interpretación jamás habían entrado en sus planes. Ahora sus planes han cambiado. Nos encontramos con ella en enero en París, en los encuentros de Unifrance, a punto de recoger el premio Lumière a mejor actriz y días antes de ser nominada al César como revelación femenina del año. La seguridad que traslada es la de alguien que ha aterrizado en el cine para quedarse.

Pregunta. Fatima es como tres personas en una: la dulce hermana pequeña de la familia, la dura amiga futbolista del barrio, y cuando sale del armario y empieza a conocer mujeres es alguien curioso y vulnerable. ¿Tenía más puntos de conexión con ella? ¿Con su conflicto? Sin experiencia interpretativa previa, sería un reto muy complicado…

Respuesta. Es una chica intentando abrirse camino donde la sociedad le dice que no puede. Pero ella es combativa, es solitaria, es valiente, es espiritual. Entendí su espíritu y su orgullo. Conecté con ella desde la mentalidad de atleta. Cuando vas a jugar, eres agresiva, competitiva, pero si luego pierdes te vas a casa llorando. Yo no podía tirar de mi experiencia personal en otros sentidos, porque no he vivido algo parecido, pero conocí a Fatima Daas, absorbí todo de ella, y Hafsia me ayudó también a no perderme en el personaje. Además, antes del rodaje no le dije a nadie que iba a hacer esta película, porque si lo compartes pierdes algo de esa energía. Fatima vive como en una burbuja, solitaria, y quería mantener esas sensaciones.

P. ¿Ha conseguido asimilar la locura que fue Cannes?

R. [Se ríe] Aún no. Creo que fui sin saber muy bien lo grande que era, el trabajo que implicaba, los periodistas. Todo fue bonito y divertido, pero muy intenso. Conocí a gente increíble, muy interesante. Es una experiencia única que jamás me había ni planteado que podría vivir. Y la intensidad aún no ha bajado porque estamos promocionando La hija pequeña por el mundo.

P. ¿Por dónde ha viajado ya?

R. Uf, no sé… he visto la película ya 16 veces. Y cada vez me resulta interesante. Verla en otros países, con otra gente… Se ríen o lloran en momentos distintos, surgen preguntas diferentes… Siento que se va creando un lazo entre todos más allá de las fronteras.

P. Es una historia con el poder de cambiar vidas. ¿Cuál era su relación en ese sentido con el cine antes de esta película?

R. Antes de rodarla, veía el cine como un mero entretenimiento. Pero ahora sí estoy siendo testigo del poder que tiene. Por ejemplo, en el Festival de Toronto, después de la proyección, hubo un coloquio y una chica del público se levantó, nos dijo que solo viendo el tráiler de La hija pequeña decidió contarle a su familia que era lesbiana y que después de decirlo la habían rechazado… Fue un momento doloroso y también increíble porque todo el público la aplaudió, ella lloraba y la invité al escenario, la abracé, le dijimos que no estaba sola, que ahí tenía nuevos amigos. Le di mi teléfono y ahora hablamos de vez en cuando y me cuenta que está mejor, que va encontrando su nueva vida. La mía desde luego ha cambiado con el cine, ahora ya estoy segura de que el cine puede mejorar la vida de las personas, puede hacerlas felices y más seguras de sí mismas.

P. “Uno, dos, tres… ¡vivan las lesbianas!” es la frase más repetida de la cinta… ¿Cree que por esa escena y todo su mensaje puede pasar a la historia como icono del cine queer?

R. Me hace muy feliz poder ayudar a gente y simplemente agradezco que la gente haga el esfuerzo de levantarse de su sofá, dejar Netflix e ir a ver la película con otras personas en una sala. Es un honor, soy feliz haciendo que se sientan más a gusto con ellos mismos, y ser una especie de representación, de ejemplo, aunque tampoco quiero representar a nadie…

P. La encontraron en un casting de guerrilla, por la calle, ¿no tenía ninguna intención de dedicarse a esto?

R. Jamás fue mi objetivo. Mi sueño era ser futbolista profesional desde muy pequeña. Iba por ese camino hasta que a los 17 tuve un accidente, me rompí dos huesos, pasé tiempo en una silla de ruedas y mi mundo entero se desmoronó. Después vino la covid, el examen de Selectividad y decidí estudiar Ciencias y Técnicas de la Actividad Física y Deportiva. Me sentía segura estudiando, donde podía seguir dedicándome al deporte sin preocuparme por otro accidente.

P. La directora incluyó el fútbol en la película por usted.

R. Sí, cuando me conoció, decidió incluirlo como una parte fundamental de mi personaje y me dio seguridad sobre lo que estaba haciendo, porque yo jamás he actuado y, al menos, podía interpretarla a través del deporte. Tenía ese punto de conexión con Fatima.

P. ¿Y cuál es su sueño ahora? ¿fútbol o cine?

R. Juego al fútbol, estoy estudiando y quiero seguir actuando. No sé si voy a triunfar en todo, pero sé que ahora mismo lo que me hace feliz es eso… intentarlo. Al menos intentarlo.

EQUIPO

Producción Adriana Suárez
Agradecimiento Bornay

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