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Anna Mouglalis, actriz: “Soy muy activa en la lucha contra la IA porque no quiero que copien mi voz, ni me reproduzcan cuando muera”

La francesa lleva 25 años siendo famosa por lo que dice, lo que no calla y cómo lo dice. Actriz, modelo y activista política. Y ahora cantante de rock

Anna Mouglalis, actriz

“¿De España?”, pregunta Anna Mouglalis (Fréjus, 47 años) con una gran sonrisa y fumando. “España es el único país al que mudaría ahora mismo… Tenéis Vox... Pero políticamente el mundo es un desastre”, añade la actriz cuya voz profunda y áspera, que le intentaron cambiar y dulcificar en el pasado, intimida al principio hasta que se torna cálida gracias a sus respuestas sinceras y directas. De padre griego y madre francesa, estudió arte dramático y su carrera se lanzó en 2000, en su segunda película, cuando Claude Chabrol la escogió como antagonista de Isabelle Huppert en Gracias por el chocolate.

Solo dos años después Karl Lagerfeld también la escogió personalmente como imagen de Chanel, casa a la que sigue muy cercana. “Nunca me han hecho sentir como solo una imagen, Karl siempre elegía los ángulos más extraños de mí, me ayudó en mi carrera… Recuerdo al principio, cuando firmé el contrato, que un director que quería darme un papel me dijo que si estaba con Chanel ya no era una actriz. Y le contesté: ‘Mi independencia financiera no te concierne’. Ese director era famoso por elegir actrices con las que luego se casaba”, dice con sorna. “El dinero nos da libertad a las mujeres, gracias a eso he podido elegir los proyectos que he querido sin que le faltara comida a mi hija [Saul, que tuvo con el director Samuel Benchetrit]. Es como decía Cher: ‘Yo soy el tipo rico, mamá”.

Si por algo ha sido conocida Mouglalis, además de su voz y talento, es por todo lo que dice, por lo que no calla. Llegar a esa libertad lo logró a base de decir no. “A muchos papeles de mujeres misteriosas”, apunta, que le ofrecían solo por su voz. Nunca le ha dado miedo posicionarse y comprometerse políticamente o señalar las injusticias. Denunció a Jacques Doillon en 2024 por conducta sexual inapropiada, es habitual verla manifestándose en las calles y asegura estar muy metida con los sindicatos para poner freno a la inteligencia artificial en su oficio.

De la amenaza de la IA va precisamente su nueva película, La residencIA (en cines el 27 de febrero), basada en una novela de Tatiana de Rosnay, para la que el cineasta Yann Gozlan la escogió “por su apariencia autoritaria”. “Lo entiendo, mi personaje es la mala, tan arquetípica que casi da risa, es una buena soldado del capitalismo”, explica. Es la que dirige la residencia de artistas en la que conviven con sistemas de IA que les controlan todo, desde su arte a su rutina de ejercicios y contra la que la protagonista (interpretada por Cécile de France) se rebela. “Como deberíamos hacer todos”, salta Mouglalis. “Soy muy activa en esta lucha porque no quiero que mi voz sea copiada, no quiero que me reproduzcan cuando muera. Y todo este avance tecnológico es un desastre climático, todo el mundo lo sabe, pero no quiere verlo… Porque todos los medios y las redes están en manos de multimillonarios. Vivimos una pandemia de ideas de extrema derecha, de deshumanización y de ignorancia”. ¿Y cómo intenta lucharla? “Haciendo solo lo que quiero hacer. La fama nunca me ha interesado. Pero todo se reduce al poder, si no tienes poder, no puedes ayudar a que las películas que haces vayan bien”, explica, “es un frágil equilibrio en el que la única forma de avanzar es tener una ética muy clara. Por ejemplo, yo ahora tengo una banda de rock, Draga, formada solo por mujeres, yo canto, y me da mucha felicidad. Es un horizonte”.

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