“Fue colonialismo puro y duro”: una propuesta de Sumar para otorgar becas a investigadores africanos reabre el debate sobre el pasado colonial de España en el continente
El socio minoritario del Gobierno llevará al Congreso una proposición no de ley (PNL) para atraer a jóvenes académicos africanos y revisar la relación histórica con el norte de África

Hace dos años, el naturalista Ernesto Díaz habló por primera vez con su amigo Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), sobre una idea que le rondaba desde que, durante un paseo con sus hijos, se detuvo ante los leones del Congreso de los Diputados. No dejaba de pensar en ese animal, desaparecido de Marruecos por varias causas, entre ellas, la caza en la época colonial, y planteó la posibilidad de ofrecer becas a estudiantes españoles para investigar procesos vinculados a la biodiversidad en África. Revilla, su amigo, le preguntó: “¿Has oído hablar del colonialismo académico?”. Díaz nunca se lo había planteado. La iniciativa podría ser valiosa, pero en sentido inverso. En lugar de enviar estudiantes españoles a África, serían jóvenes africanos quienes vendrían a formarse a España, en un intento —en palabras de Díaz— de “devolver parte de la biodiversidad que durante la presencia colonial española arrebatamos a esos territorios”. La propuesta se ha traducido en una proposición no de ley (PNL) que Sumar llevará al Congreso para su debate en la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades.
El texto, cuyo título es Sobre el reconocimiento de responsabilidades del pasado colonial en el norte de África, propone dos becas anuales para estudiantes africanos del ámbito de la biodiversidad y el medio ambiente que deseen realizar sus tesis doctorales en centros de investigación españoles, con proyectos que respondan a las necesidades de sus países de origen. “Cuando trasladé la iniciativa pensé que me iban a tomar por loco, pero no ha sido así”, cuenta Díaz y explica que la presencia española en África siempre se ha llamado protectorado, “pero es colonialismo puro y duro. Estas becas son un acto de justicia y de memoria colonial”.
La revisión y reparación es necesaria. Establecer vínculos, por ejemplo, con un proyecto científico es una salida muy interesante de cómo hacer la deconstrucción colonialRafael Cofiño, diputado de Sumar
Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana, referente del CSIC en conservación de la biodiversidad, ha trabajado con investigadores africanos en Sudáfrica, Marruecos, Congo y Zimbabue, pero “es muy raro que puedan venir a España”. A lo largo de su carrera ha visto como pocos lo consiguen. Los investigadores africanos que intentan trabajar en otros continentes enfrentan numerosas barreras. España cuenta con programas de intercambio con América, Asia y África, además de convocatorias internas para fomentar la colaboración internacional entre grupos de investigación. Sin embargo, en la práctica, Revilla subraya que África es el continente con menor presencia de personal en el CSIC.
Tampoco ha tenido presencia en las tres últimas convocatorias del programa ATRAE por el que el ministerio de Ciencia destina 38,9 millones de euros para conducir talento consolidado y de reconocido prestigio internacional hacia España. En 2025, el 56,7% de los investigadores contratados procedían de centros de investigación de Estados Unidos. Fuentes del ministerio confirman que ni en la convocatoria de 2025 ni en las dos anteriores se recibió ninguna solicitud de científicos o científicas de estas regiones, ni tampoco de investigadores vinculados a centros de países africanos.
“Deconstrucción colonial”
La PNL todavía no tiene fecha de debate, ni Sumar ha decidido quién la defenderá en la comisión, aunque lo más probable es que sea Rafael Cofiño, el diputado de la formación que la registró. “Todavía hay una visión histórica y ciertos discursos totalmente arcaicos y esperpénticos sobre lo que fue el colonialismo del imperio español”, explica Cofiño en referencia al malestar que causaron en algunas fuerzas políticas las palabras del rey Felipe VI ante el embajador mexicano en las que admitía “los abusos” durante la conquista. “La revisión y reparación es necesaria. Establecer vínculos, por ejemplo, con un proyecto científico es una salida muy interesante de cómo hacer la deconstrucción colonial”, argumenta el diputado de Sumar.
Sin embargo, al psicólogo e investigador en ciencias de la salud guineano, Mba Bee Nchama, no le parece una buena idea “que el colonizador decida cómo reparar a los colonizados”, explica en una entrevista telefónica con este diario. El activista, afincado en Tenerife, sostiene que “es terrible que quieran elegir en qué va a consistir la reparación y que lo quieran decir ellos”.
Es terrible que quieran elegir en qué va a consistir la reparación y que lo quieran decir ellos
Las excolonias de los diferentes países siguen reclamando que se salde lo que consideran una deuda histórica. En 2022, Bélgica pidió perdón en el Congo por los abusos coloniales y, en 2023, el Rey Carlos III de Inglaterra visitó Kenia para pedir disculpas por la represión, encarcelamiento y torturas sufridas por aquellos que se levantaron contra el imperio británico. Países como Alemania, Países Bajos o Portugal han protagonizado gestos similares. En España, en cambio, el silencio persiste, en parte porque cada vez que se abre ese debate se desata una incómoda controversia política.
Hace una semana ocurrió un hito histórico que ha elevado el debate de la deuda colonial a escala mundial. La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución impulsada por el gobierno de Ghana y respaldada por la Unión Africana para declarar “la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos” como “el crimen más grave contra la humanidad”. Pese a no ser vinculante, nunca antes una resolución en favor de la memoria histórica y la reparación había llegado tan lejos en este organismo.
Para la portavoz de Amnistía Internacional en España, Olatz Cacho, “todos los países europeos están arrastrando los pies”. “A muchos todavía les queda bastante por hacer y solo ha sido por la lucha en diferentes países de las comunidades y de movimientos indígenas que esto ha tenido algunos frutos”, asegura. Según considera, “esto ha contribuido a que se esté discutiendo ahora, aunque realmente queda muchísimo por hacer para que haya una reparación real integral de toda la desigualdad que ha provocado la esclavitud y el colonialismo”.
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