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Cartas al Director

Frivolidad con las infraestructuras

Las lectoras y los lectores escriben sobre el accidente de Santander, las lecciones de la Transición, las mujeres y el feminismo, y el mercado de la vivienda

La policía inspecciona la pasarela de Santander que se hundió el martes, provocando la muerte a seis personas. Pedro Puente Hoyos (EFE)

Como ingeniero estoy sobrecogido por la frivolidad y falta de profesionalidad con la que se están afrontando últimamente los fallos en las infraestructuras españolas. El caso más reciente lo tenemos en el lamentable accidente de Santander. Sea de quien sea la competencia de la pasarela, es evidente que está construida en la franja que la Ley de Costas delimita como “servidumbre de protección”, y no se puede esperar a que un paisano pase por allí y avise de su mal estado. Es una infraestructura que entraña un riesgo cierto, y es imprescindible vigilar y mantener en buen estado, o exigir que lo hagan otros. Falta cultura de mantenimiento en España.

Julio Bermejo López-Muñiz. Collado Villalba (Madrid)

Agradecidos por la paz

En medio de la ardua batalla que es segundo de Bachillerato, he decidido sacar unos minutos para escribir esta carta al director. Este mismo lunes empezamos el tema 12, que cubre la transición democrática en España. Sinceramente, nunca creí que pudiese ser tan oportuno. En la difícil situación que atraviesa el mundo, tan solo se necesita consenso, algo que, sin duda, debemos aprender de los que antepusieron España a sus intereses. Así que sí, la Historia siempre será algo por lo que debemos estar agradecidos y es una pena que haya tenido que esperar al tema 12 para verlo.

Elena Castrejón. Alcorcón (Madrid)

¿Por qué renunciar?

En estos días alrededor del 8M resulta especialmente aterrador confirmar lo que ya veníamos sospechando: cada vez más mujeres jóvenes rechazan el feminismo. ¿Cómo es posible que una parte de la juventud rechace los derechos por los que tantas mujeres de tantas generaciones han tenido que luchar? ¿Estarían dispuestas a dejar de ocupar un espacio en la sociedad? Ese espacio que, gracias al feminismo, podemos ocupar: tener voz pública, independencia económica o, simplemente, poder decidir nuestro propio futuro. Poder decidir, esa es la base fundamental. Una de las mayores conquistas del feminismo. ¿Estarían dispuestas a renunciar a poder decidir?

Magda Català Rayó. Barcelona

El normalizado problema de la vivienda

Si mañana me tocara la lotería, sé exactamente qué haría con el dinero, lo que hoy parece más sensato en España: comprar viviendas y alquilarlas. No porque me guste la idea, sino porque el propio sistema te empuja hacia ahí. Esa es quizá la señal más clara de que algo se ha torcido. Cuando la forma más segura de prosperar consiste en convertir una necesidad básica en una fuente de renta para unos pocos, el problema ya es estructural. La vivienda debería ser el suelo sobre el que construir una vida, no el negocio sobre el que construir fortunas. Sin embargo, hemos terminado aceptando lo contrario. El éxito consiste en tener casas; la precariedad, en pagarlas. Y así, mientras unos acumulan llaves, otros acumulan años esperando poder girar la suya por primera vez. Tal vez el verdadero problema no sea que la vivienda sea cara, sino que hemos decidido que lo normal es que lo sea.

Gonzalo Sánchez Diéguez. Valdemoro (Madrid)

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